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El exfutbolista profesional y extécnico de Boyacá Chicó es directivo y director deportivo del Club Talento Boyacense, una institución que busca formar y proyectar a los jóvenes de la región. Cerca de 70 jugadores han sido promovidos o remitidos a pruebas en clubes profesionales y selecciones Boyacá y Colombia.

El fútbol le ha dado a Bélmer Aguilar la oportunidad de recorrer diferentes escenarios del balompié colombiano.
Después de una trayectoria como jugador profesional y de asumir responsabilidades como entrenador, encontró en Tunja un nuevo propósito: contribuir a la formación y proyección de los futbolistas de Boyacá.
Su historia con el fútbol boyacense comenzó por invitación de Éver Palacios, quien lo invitó a vincularse a su escuela de fútbol.
Posteriormente, junto a César Mauricio Rincón y Heidi García, participó en la creación del Club Talento Boyacense, donde asumió responsabilidades directivas y deportivas hasta llegar a la dirección deportiva.
En este proceso ha contado con el respaldo de su esposa, Llanet Betancur, a quien reconoce como un apoyo fundamental y complemento en su gestión.
La apuesta tiene una identidad definida: trabajar por los jugadores de la región y abrirles oportunidades para avanzar en el fútbol competitivo.
Una trayectoria al servicio de las nuevas generaciones
Nacido en Chigorodó, Antioquia, Aguilar debutó profesionalmente en 1995 con Independiente Medellín. Como defensor central pasó por Atlético Bucaramanga, Junior de Barranquilla, Millonarios, Envigado, Deportivo Pereira, Deportes Tolima, Atlético Huila, Deportes Quindío, América de Cali y Cortuluá, entre otros.
Uno de los episodios destacados de su carrera ocurrió el 20 de junio del 2001, cuando marcó el gol número 3.000 en la historia del Junior de Barranquilla, durante el empate 1-1 frente al Deportivo Cali.
Tras su etapa como futbolista, continuó en el fútbol desde la dirección técnica. En el 2017 trabajó como asistente de Juan José Peláez en Independiente Medellín y posteriormente estuvo vinculado al cuerpo técnico de Boyacá Chicó, equipo que dirigió en diferentes etapas, incluida la de agosto a diciembre del 2023.
Esa experiencia le permitió conocer las exigencias del fútbol profesional desde distintas posiciones. Hoy, ese recorrido forma parte de las herramientas con las que acompaña el trabajo deportivo de Talento Boyacense.

De una cancha sintética a una sede deportiva propia
Talento Boyacense nació el primero de abril del 2015, con la participación de César Mauricio Rincón y Heidi García. El proyecto comenzó con una cancha sintética y, según la reseña de la institución, hoy cuenta con una sede deportiva campestre propia y campos destinados al trabajo de sus diferentes categorías.
El crecimiento de la infraestructura representa un paso importante para sostener los procesos de entrenamiento y ofrecer mejores condiciones a los jugadores.
También refleja el desafío de consolidar una institución que no se limite a participar en campeonatos, sino que mantenga una ruta de formación y proyección deportiva.
Su filosofía se resume en una expresión: “De boyacenses para boyacenses”. La institución busca que sus jugadores sean boyacenses o tengan arraigo con el departamento. A esa identidad territorial suma un principio de convivencia: el respeto por los compañeros y por los rivales.
La apuesta no se limita, por tanto, a formar futbolistas capaces de competir. También pretende fortalecer valores y sentido de pertenencia, elementos que acompañan el desarrollo deportivo y personal de los jóvenes.
Cerca de 70 jugadores en la ruta hacia nuevas oportunidades
Uno de los datos destacados del proceso, según la información suministrada por Aguilar, es que alrededor de 70 jugadores han sido promovidos o remitidos a pruebas con clubes profesionales y selecciones.
Entre las instituciones mencionadas están Boyacá Chicó, Patriotas Boyacá, Millonarios, Deportivo Cali, Independiente Medellín, Envigado, Deportes Quindío, Leones, Valledupar, América de Cali, Cortuluá, Internacional de Palmira, Junior de Barranquilla y Atlético Nacional. También se reportan oportunidades en las selecciones de Boyacá y Colombia.
Entre los casos que destaca el club están Cristian Páez, vinculado a la Selección Colombia y a Boyacá Chicó; Juan José Pulido, integrante de la Selección Colombia sub-15 y relacionado con Alianza Valledupar; además de Fabián Torres y Sebastián Álvarez, mencionados por su paso por Boyacá Chicó.
Estas trayectorias representan ejemplos del camino que puede abrirse cuando un proceso de formación conecta a los jóvenes con espacios de evaluación y competencia de mayor categoría.
Aguilar señala que Talento Boyacense participa actualmente en los torneos nacionales organizados por la Difútbol en las categorías sub-13, sub-15 y sub-17. Estas competencias permiten medir el trabajo de los equipos frente a rivales de otras regiones y exponer a los jugadores a mayores exigencias deportivas.
La proyección al profesionalismo, sin embargo, no depende únicamente de los resultados de un torneo. Requiere preparación constante, disciplina, visibilidad y oportunidades para que los futbolistas sean evaluados por las instituciones interesadas en sus condiciones.

El potencial del jugador boyacense
Para Aguilar, Boyacá cuenta con condiciones que pueden favorecer el desarrollo de sus futbolistas. Destaca la capacidad física de los jugadores de la región, su adaptación a la altura, la disciplina, el trabajo y la inteligencia dentro del campo.
Considera, además, que hace falta mayor compromiso y convencimiento de las propias posibilidades para que más jóvenes persigan el sueño de llegar al fútbol profesional.
Su planteamiento pone sobre la mesa una tarea compartida entre clubes, entrenadores, familias e instituciones: fortalecer los procesos formativos y generar condiciones para que el talento regional encuentre oportunidades concretas.
En ese camino, el reto de Talento Boyacense es mantener y ampliar sus espacios de formación, consolidar su participación competitiva y fortalecer los vínculos que permitan a sus jugadores acceder a pruebas y procesos de selección en clubes profesionales.
Una apuesta que busca trascender los resultados
La historia de Bélmer Aguilar reúne tres facetas del fútbol: la del jugador que conoció la competencia profesional, la del entrenador que asumió la responsabilidad de dirigir y la del directivo que hoy trabaja en la formación de nuevas generaciones.
En Talento Boyacense, esa experiencia se integra a un proyecto con identidad regional y una meta clara: que los jóvenes de Boyacá tengan mejores condiciones para desarrollar sus capacidades y aspirar a competir en escenarios de mayor complejidad.
El balance de esa apuesta no se medirá únicamente por los campeonatos ganados, sino también por la evolución de sus futbolistas, las oportunidades que consigan y la capacidad de sostener un proceso formativo en el tiempo.
Para el fútbol boyacense, el desafío es convertir el potencial de sus jóvenes en trayectorias deportivas concretas. Para Talento Boyacense es demostrar que la formación desde la región puede abrir puertas y acompañar a las nuevas generaciones en la búsqueda de sus objetivos.
Escrito por
Boyacá Sie7e Días
Publicado el 13 de octubre de 2026 · 3:00 p. m.