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La detección temprana, los hábitos saludables y los controles médicos periódicos son fundamentales para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes e hipertensión.

Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en Colombia, una situación que mantiene la preocupación entre los especialistas de la salud y refuerza el llamado a fortalecer las acciones de prevención entre las comunidades, así como la práctica de hábitos y estilos de vida saludables.
De acuerdo con cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), las enfermedades del corazón registran una tasa de mortalidad de 92,7 fallecimientos por cada 100.000 habitantes, ubicándose en el primer lugar entre las causas de muerte en el país. Les siguen las enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferioresy las enfermedades cerebrovasculares.
Expertos coinciden en que muchas de estas patologías pueden prevenirse o controlarse si son detectadas a tiempo, incluso antes de que aparezcan síntomas evidentes. Según Óscar León, director médico de Primero, uno de los principales retos sigue siendo la falta de una cultura de prevención. El especialista señala que el autocuidado también implica aprender a reconocer cambios que pueden indicar alteraciones en el estado de salud.
“Una sed excesiva, variaciones abruptas de peso sin una causa aparente, dolores de cabeza persistentes que no mejoran con tratamientos habituales, sudoración nocturna excesiva, la aparición de masas o cambios en la coloración de la piel son señales que no deberían ignorarse y que pueden justificar una valoración médica”, explicó.
El experto aclaró que la presencia de estos síntomas no significa necesariamente que exista una enfermedad grave, pero sí representa una oportunidad para consultar de manera oportuna y descartar posibles complicaciones. “La clave está en no normalizar las molestias persistentes ni esperar a que se agraven para buscar atención profesional. La detección temprana también desempeña un papel determinante en otro tipo de diagnósticos”, aseguró el experto.
Los programas de promoción y prevención permiten identificar infecciones como el VIH, establecer factores de riesgo asociados a enfermedades metabólicas y cardiovasculares, e incluso intervenir oportunamente en algunas condiciones relacionadas con determinados tipos de cáncer.
Los especialistas advierten además que hábitos cada vez más frecuentes, como el sedentarismo, las dietas poco saludables y la falta de sueño, están estrechamente relacionados con el incremento de enfermedades crónicas. “A ello se suma el impacto que estas condiciones pueden tener sobre la salud mental, un aspecto que hoy es considerado parte integral del bienestar general”, recalcó el doctor León.
Entre las recomendaciones para disminuir los riesgos figuran mantener una adecuada hidratación, realizar al menos 30 minutos diarios de actividad física, adoptar una alimentación equilibrada, evitar el consumo de tabaco y sustancias psicoactivas, y generar espacios que contribuyan al manejo del estrés.
“Muchas enfermedades pueden prevenirse o controlarse cuando se detectan a tiempo. Por eso, la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para reducir su impacto”, concluyó el especialista.
Para León, el principal desafío está en convertir la prevención en un hábito permanente. Conocer los antecedentes familiares, asistir regularmente a controles médicos y mantener estilos de vida saludables permite identificar riesgos de manera temprana y tomar decisiones oportunas para proteger la salud y la calidad de vida.
Escrito por
Boyacá Sie7e Días
Publicado el 29 de septiembre de 2026 · 1:00 p. m.