Escucha este artículo
Audio generado con IA
En su evento anual, celebrado el 23 de septiembre, Mark Zuckerberg, el dueño de Facebook, Instagram y WhatsApp, presentó a Muse, su nueva apuesta grande en inteligencia artificial. Y no es un chatbot más como los que ya conocemos. La idea es más ambiciosa, y por eso vale la pena entenderla.

Muse es lo que llaman un «agente» de inteligencia artificial. La diferencia con un ChatGPT normal es que este no solo responde preguntas, sino que hace tareas por uno. Zuckerberg lo dijo claro: «el centro de nuestra visión es Muse. Toda la empresa está apostando por él».
¿Qué puede hacer? Según Meta, Muse se conecta a su correo, a su calendario y a sus aplicaciones para ayudarle con el día a día. Puede organizar su agenda, responder correos, y hasta manejar un computador Mac por su cuenta, entrando a los programas y haciendo tareas solo, mientras usted hace otra cosa. Incluso le dieron un correo electrónico propio, para que uno le escriba como le escribe a un asistente de verdad.
Pero lo más llamativo, y lo que marca para dónde va todo esto, es dónde va a vivir Muse. No solo en el celular, sino en unas gafas. Meta anunció que su asistente estará metido en su nueva generación de gafas inteligentes, esas que uno se pone y le habla sin necesidad de sacar el teléfono. Y presentaron hasta un pequeño colgante, llamado Muse Charm, un aparatico que uno carga encima para hablarle a la inteligencia artificial en cualquier momento.
La intención de Meta es clara: que su asistente no sea algo que uno abre cuando lo necesita, sino una presencia que lo acompaña todo el día, en el bolsillo, en la cara o colgado del cuello.
Y ahí, como siempre en esta sección, hay que poner el otro lado de la balanza, porque no todo es maravilla.
Para que Muse le sirva de verdad, usted tiene que darle acceso a su vida entera: sus correos, su calendario, sus contactos, sus aplicaciones, sus rutinas. Entre más le entrega, mejor lo ayuda, pero también más sabe de usted. Y estamos hablando de Meta, una empresa que vive de los datos de la gente y que, como hemos contado varias veces aquí, está metiendo publicidad en todos sus servicios. La pregunta que uno debe hacerse es hasta dónde quiere que una empresa así conozca cada detalle de su día.

Además, un asistente con cámara y micrófono en unas gafas que uno carga siempre puesto, plantea las mismas dudas de privacidad que ya tratamos con las otras gafas de Meta: qué pasa con todo lo que ese aparato ve y oye a nuestro alrededor, y con la gente que ni siquiera sabe que está siendo grabada.
Al final, Muse es impresionante, y seguramente será muy útil para muchas cosas. La tecnología de tener un asistenteque le organice la vida a uno suena a sueño hecho realidad. Pero conviene entrar a esto con los ojos abiertos, sabiendo que la comodidad siempre tiene un precio, y que ese precio, casi siempre, se paga con nuestros datos y nuestra privacidad.
Como decimos siempre, la herramienta no es buena ni mala. Lo importante es que, si algún día decide usar algo así, usted sepa qué le está entregando a cambio. Porque en el mundo de hoy, la información es el verdadero oro, y la suya vale más de lo que cree.
Escrito por
Milton L. Porras T.
Publicado el 28 de septiembre de 2026 · 2:00 p. m.
Ingeniero de Software - Redacción Tecnología / IA