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La inteligencia artificial está creando millonarios a una velocidad nunca vista

La inteligencia artificial ha generado un nuevo grupo de multimillonarios en un plazo récord. Según la revista Forbes, en el último año han surgido 45 nuevos multimillonarios cuya fortuna proviene directa o indirectamente de la IA, acumulando juntos 2,9 billones de dólares. Esto los convierte en una de las economías más grandes del mundo, ocupando el quinto lugar.

El empresario más destacado es Jensen Huang, quien fundó NVIDIA en 1993 con el objetivo de mejorar los gráficos en los videojuegos. Con la llegada de la IA, su empresa se convirtió en proveedora de chips esenciales para los sistemas de inteligencia artificial, lo que lo ha llevado a acumular una fortuna de 166.000 millones de dólares. Analistas señalan que Huang es el único que vende las «palas» en esta fiebre del oro digital, refiriéndose a los chips que son cruciales para el funcionamiento de la IA.

Otras historias destacadas incluyen la de Alexandr Wang, un joven de 29 años que dejó la universidad y fundó una empresa dedicada a etiquetar datos para que las máquinas aprendan, convirtiéndose en el millonario más joven del mundo a los 24 años. Dario Amodei también figura en la lista, quien renunció a una de las empresas más grandes de IA por preocupaciones éticas y fundó su propia compañía, alcanzando una fortuna de más de 15.000 millones de dólares. Un joven de apenas 22 años también se convirtió en el millonario hecho a sí mismo más joven del mundo gracias a una empresa de reclutamiento.

Sin embargo, mientras estos empresarios acumulan fortunas históricas, millones de trabajadores comunes y corrientes temen que la IA les quite el empleo. Esta paradoja resalta la necesidad de reflexionar sobre cómo la sociedad puede beneficiarse de la riqueza generada por la tecnología sin dejar por fuera a la mayoría que la hace posible con su uso diario.

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Mientras un puñado de personas amasa fortunas históricas gracias a la inteligencia artificial, millones de trabajadores comunes y corrientes en el mundo viven con el miedo de que esa misma tecnología les quite el empleo.

Como dicen los analistas, en esta fiebre del oro digital, Huang es el único que vende las palas, y por eso es el que más rico se está haciendo. Foto: archivo particular
Como dicen los analistas, en esta fiebre del oro digital, Huang es el único que vende las palas, y por eso es el que más rico se está haciendo. Foto: archivo particular

Esta semana, la revista Forbes, que cada año hace la lista de las personas más ricas del planeta, soltó un dato que cuesta creer: en el último año aparecieron 45 nuevos multimillonarios cuya fortuna salió, directa o indirectamente, del auge de la inteligencia artificial, y juntos acumulan 2,9 billones de dólares, tanta plata que si ese puñado de personas formara un país, sería la quinta economía más grande del mundo.

Lo más impresionante es que la mayoría de estos nombres, hace apenas un año, no los conocía casi nadie.

El rey de todos ellos es Jensen Huang, un señor de chaqueta de cuero que empezó su vida laboral lavando platos en un restaurante por menos de tres dólares la hora, y que hoy tiene una fortuna de 166.000 millones de dólares.

¿Cómo lo logró? Con una empresa llamada NVIDIA, que él fundó en 1993 para hacer mejores gráficos en los videojuegos, y que con la llegada de la IA se convirtió en la fábrica de los chips que necesitan todos los sistemas de inteligencia artificial del mundo para funcionar. Como dicen los analistas, en esta fiebre del oro digital, Huang es el único que vende las palas, y por eso es el que más rico se está haciendo.

Pero hay historias para todos los gustos en esa lista. Está Alexandr Wang, un muchacho de 29 años que dejó la universidad y montó una empresa dedicada a algo tan aburrido como necesario, que es etiquetar datos para que las máquinas aprendan, y ya con 24 años era el millonario más joven del planeta.

Está también Dario Amodei, que renunció a una de las empresas más grandes de IA porque sentía que la tecnología que ayudaba a construir era peligrosa, y al irse fundó su propia compañía que hoy lo tiene con una fortuna de más de 15.000 millones. Y hay un caso todavía más asombroso, el de un joven de apenas 22 años que con una empresa de reclutamiento se convirtió en el millonario hecho a sí mismo más joven del mundo.

Hasta hay una historia que parece chiste, y es la de Sam Altman, el jefe de la empresa que creó ChatGPT y prácticamente le abrió la puerta a toda esta revolución, que sin embargo se puso a sí mismo un sueldo de apenas 76.000 dólares al año y no tiene ni una sola acción de su propia compañía, mientras sus socios acumulan miles de millones cada uno.

Ahora, más allá de la curiosidad de las cifras, hay una pregunta de fondo que me parece la verdadera noticia, y es esta: mientras un puñado de personas amasa fortunas históricas gracias a la inteligencia artificial, millones de trabajadores comunes y corrientes en el mundo, y también en Colombia, viven con el miedo de que esa misma tecnología les quite el empleo.

Esa es la paradoja incómoda de nuestro tiempo, que la misma herramienta que enriquece a unos pocos hasta niveles que ningún ser humano había visto, es la que le quita el sueño a millones de oficinistas, contadores, diseñadores y operarios que no saben si su trabajo seguirá existiendo en cinco años.

No estoy diciendo que estos millonarios sean malos, ni que no merezcan lo que ganaron, porque casi todos supieron leer el momento y arriesgarse cuando nadie creía, y eso tiene su mérito. Lo que digo es que vale la pena mirar el panorama completo, porque cuando una tecnología genera tanta riqueza y la concentra en tan pocas manos, la pregunta que toca hacerse como sociedad no es solo cómo aprovecharla, sino cómo lograr que esa riqueza no deje por fuera a la inmensa mayoría que también la está haciendo posible con su uso diario.

Porque al final, cada vez que usted o yo le preguntamos algo a un chatbot, le estamos dando un ladrillito más a esas fortunas. Y no estaría de más que, de vez en cuando, nos preguntáramos hacia dónde va el edificio que entre todos estamos construyendo.

Milton L. Porras T.

Escrito por

Milton L. Porras T.

Publicado el 25 de junio de 2026 · 12:00 p. m.

Ingeniero de Software - Redacción Tecnología / IA

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