Escucha este artículo
Audio generado con IA
La falta de financiación, la incertidumbre de los mercados internacionales y el mejoramiento de la calidad están entre los principales desafíos del carbón.

El carbón continúa siendo uno de los renglones que más dinamiza la economía de Boyacá, donde esta actividad involucra a productores, trabajadores, transportadores, comerciantes y otros sectores. Sin embargo, las fluctuaciones del mercado internacional, las exigencias de seguridad y la transición energética plantean nuevos retos para su sostenibilidad.
Así lo explicó Óscar Eduardo Herrera Valenzuela, gerente y representante legal de la Cooperativa Boyacense de Productores de Carbón de Samacá y Ráquira (Cooprocarbón), durante una entrevista con Boyacá Sie7e Días, espacio en el que analizó el panorama actual de la actividad minera y las perspectivas para los próximos años.
Cooprocarbón, organización creada en 1962, cuenta actualmente con más de 40 asociados activos y alrededor de 120 unidades productivas distribuidas en cinco títulos mineros entre Samacá y Ráquira. Para el gerente, el sector atraviesa una etapa de expectativa, no solo por el cambio de Gobierno sino también por las oportunidades que puedan surgir para el sector.
Herrera destacó que el carbón metalúrgico y su transformación en coque siguen siendo fundamentales para las exportaciones y para una cadena económica que involucra el transporte, el comercio y la generación de empleo.
“Cuando el precio está bajo o difícil, se siente en toda la economía, desde el tendero, desde el arriendo, desde el transporte hasta nosotros”, afirmó.
Uno de los principales retos consiste en garantizar los recursos necesarios para mantener la operación y responder a una eventual recuperación del mercado. Explicó que la calidad del carbón exige inversiones en tecnología y seguridad, pero que las dificultades económicas limitan la capacidad de respuesta de las empresas.
Por otro lado, aseguró que la seguridad de los trabajadores debe ocupar un lugar central en la actividad y destacó el trabajo que se desarrolla en un centro de formación y capacitación minera, que incluye una mina didáctica para preparar a los trabajadores y fortalecer sus conocimientos sobre prevención de accidentes.

“La cooperativa tiene la responsabilidad de cuidar no solo su titularidad, sino también, como parte de un compromiso con el Estado, a las personas que extraen un mineral que les pertenece. Esa extracción la hacen personas y a ellas hay que cuidarlas. Un mensaje nuestro ha sido: primero, la vida; segundo, la producción”, señaló el gerente.
Frente a las inquietudes sobre una supuesta explotación en zona de páramo de Samacá, manifestó que la cooperativa cuenta con instrumentos ambientales aprobados y títulos mineros sujetos a seguimiento y control por parte de las autoridades. También planteó la importancia de que las decisiones ambientales tengan en cuenta las particularidades del territorio y las comunidades.
Además de su actividad minera, Cooprocarbón participa en iniciativas comunitarias, educativas y ambientales en sus zonas de influencia.
“Acompañamos proyectos comunitarios y temas de educación en las zonas rurales. Participamos en algunos eventos con la niñez y en jornadas ambientales en nuestras áreas de influencia. También nos vinculamos, en ocasiones, con las corporaciones, las juntas de acción comunal y las mismas alcaldías”, manifestó.
Además, sostuvo que el futuro del sector dependerá de su capacidad de adaptación y del acceso a recursos. Afirmó que la minería y la producción de coque continuarán siendo actividades relevantes en las próximas décadas.
“La expectativa nuestra es que los próximos años, o por lo menos al 2050, sigamos trabajando en la minería”, concluyó.

Escrito por
Yuliana Bohórquez
Publicado el 18 de octubre de 2026 · 6:30 a. m.
Periodista Boyacá Sie7e Días
