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Historias clínicas pendientes, formatos repetidos y tareas fuera del turno reducen hasta en un 50 % el descanso de los médicos.

Cinco minutos por atención podrían representar cerca de 270.000 horas mensuales para médicos y enfermeros en Colombia, equivalentes a unas 33.700 jornadas de ocho horas. La estimación de Biofile, firma de tecnología en salud, utiliza el tablero de Historia Clínica Electrónica del Ministerio de Salud.
Con corte al 24 de septiembre, el país acumulaba 38.766.847 registros digitales de atención médica, correspondientes a 10.629.491 pacientes, 2.760 prestadores de salud, 6.336 sedes y 462 municipios. En promedio, son cerca de 108.000 al día o 3,24 millones al mes.
El ejercicio compara tres escenarios: un minuto por atención equivaldría a unas 54.000 horas mensuales; tres minutos, a 162.000; y cinco minutos, a cerca de 270.000 horas. Así, tareas breves pueden convertirse en miles de jornadas.
Pendientes que se llevan a casa
“Cuando la historia clínica se completa de noche, durante fines de semana o después de terminada la agenda, el trabajo invade el tiempo de recuperación”, explica Víctor Manuel Torres, psicólogo y asesor externo en Psicología de Salud Ocupacional para Biofile.
La Organización Mundial de la Salud relaciona el burnout con estrés laboral persistente que no se ha manejado adecuadamente, agotamiento y distanciamiento frente al trabajo, además de una menor eficacia al trabajar.
El informe cita un protocolo del Ministerio del Trabajo que señala un promedio de 20 minutos por paciente: cerca del 40 % para conocer antecedentes y síntomas. El resto debe alcanzar para examinar, diagnosticar, definir el tratamiento y documentarlo. Son actividades necesarias para el cuidado.
“El problema no es registrar la atención —la historia clínica es fundamental—, sino cuánto tiempo y esfuerzo exige el sistema para demostrar que la atención ocurrió”, explica Adriana Lucía Jaimes Valencia, asesora en psicología y salud mental de Biofile.
Jaimes advierte que repetir datos puede fragmentar la consulta. En urgencias, el volumen de pacientes añade presión y puede dejar pendientes.
“El papeleo excesivo y los tiempos administrativos pueden contribuir al burnout cuando generan sobrecarga sostenida, reducen la autonomía y prolongan la jornada”, advierte Torres.
Autorizaciones y rotación aumentan la presión
La Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas reportó que el 58 % de esa deuda estaba en mora. Jaimes explica que las dificultades financieras pueden aumentar las exigencias de autorizaciones, formatos y auditorías sobre quien atiende al paciente.
En julio del 2026, el DANE registró una caída anual del 1 % en el personal ocupado en salud privada con hospitalización. Incluye distintas ocupaciones; no mide exclusivamente médicos ni cuántos profesionales faltan para atender.
Enfermería también asume registros, seguimiento y coordinación del cuidado. Cuando faltan personas, las tareas se reparten entre quienes permanecen. Cada trabajador nuevo debe aprender plataformas y protocolos, mientras la institución pierde experiencia acumulada. Jaimes propone fortalecer la capacitación.
La inestabilidad contractual y los turnos extensos también influyen. Jaimes pide facilitar el acceso a ayuda: “Una incapacidad por salud mental no es una demostración de debilidad; es una medida de protección de la salud”.
Qué cambió en 30 días
Una investigación publicada en JAMA Network Open en 2025 siguió a 263 profesionales de seis sistemas de salud de Estados Unidos. Tras 30 días usando una herramienta para elaborar notas clínicas, la proporción con burnout bajó de 51,9 % a 38,8 %. También disminuyó la documentación fuera del horario laboral.
La diferencia fue de 13,1 puntos porcentuales. El estudio comparó respuestas antes y después, sin grupo de control. Sus resultados no pueden trasladarse directamente a Colombia ni prueban por sí solos causa y efecto.
Torres aclara: “Automatizar el registro puede reducir una fuente importante de carga mental, pero no sustituye una política integral de salud mental laboral”.
Qué deben medir las instituciones
“El país debería implementar una vigilancia específica de la salud mental del personal sanitario, desagregada por ocupación, servicio, territorio, turno y tipo de vinculación”, sostiene Torres.
Jaimes propone involucrar a los ministerios de Salud y del Trabajo, las ARL, las IPS y los trabajadores. Plantea revisar tareas repetidas y medir horas adicionales, pausas, sueño, ausentismo y rotación antes y después de las intervenciones.
“Cuidar al cuidador no puede quedarse en un discurso institucional. Tiene que convertirse en un indicador de gestión y de calidad del sistema de salud”, concluye.

Escrito por
Boyacá Sie7e Días
Publicado el 17 de octubre de 2026 · 3:00 p. m.
