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El fundador de Milpa impulsa, junto con la Asociación de Agricultores de Samacá (Agros), un proyecto agroindustrial inspirado en experiencias de Estados Unidos. La iniciativa busca mejorar la productividad del cultivo y aprovechar la papa para desarrollar nuevos productos alimenticios e industriales.

Una nueva apuesta por el futuro de la papa comienza a ser realidad en Boyacá. Don Miguel Parra, fundador de Milpa, y la Asociación de Agricultores de Samacá (Agros) lideran una iniciativa que busca transformar la forma de cultivar, procesar y aprovechar uno de los productos más representativos de la alimentación de los colombianos.
“Este proyecto nació de mi propia convicción: la papa tiene un potencial que va mucho más allá de su comercialización en bultos. Con tecnología, investigación y conocimiento aplicado puede convertirse en la base de una industria capaz de generar mayor valor agregado, abrir nuevos mercados, contribuir a estabilizar los precios y crear oportunidades para los productores”, afirma don Miguel.
Con ese propósito, la familia Parra visitó los estados de Washington, Idaho y Utah de Estados Unidos, donde conoció experiencias relacionadas con la producción de papa y sostuvo reuniones con universidades para explorar mecanismos de transferencia de conocimiento y asesoría técnica. El objetivo es adaptar a las condiciones de Boyacá las prácticas que han permitido a regiones productoras estadounidenses desarrollar sistemas agrícolas de alto rendimiento y cadenas industriales especializadas.
En estados como Idaho y Washington, la producción de papa está articulada con sistemas de almacenamiento, selección de variedades y transformación industrial. Allí, el tubérculo abastece industrias de papas prefritas congeladas, hojuelas, almidones y otros derivados.
Esa experiencia constituye una referencia para la iniciativa que se busca desarrollar en Samacá, municipio con tradición agrícola y una importante relación económica con el cultivo de la papa.
De la iniciativa al cultivo piloto
Como parte de este propósito se constituyó la Asociación de Agricultores de Samacá (Agros), con el objetivo de articular esfuerzos y trabajar conjuntamente en la implementación del proyecto.
Actualmente, uno de los primeros pasos es encontrar un terreno adecuado para establecer la planta de transformación de la papa y el cultivo piloto. Este permitirá comenzar a evaluar y adaptar las prácticas productivas, las variedades y las tecnologías que puedan mejorar los resultados en las condiciones agroclimáticas de la región.
La fase piloto será determinante para medir rendimientos, costos de producción, calidad de los tubérculos, mejores semillas y posibilidades de abastecimiento para futuros procesos industriales.
La propuesta contempla una visión integral de la cadena: producir mejor, estabilizar los precios, disminuir el riesgo de pérdidas para el cultivador, aumentar las toneladas de papa por hectárea, identificar variedades para diferentes mercados y estudiar alternativas de transformación que permitan aprovechar la papa en la elaboración de alimentos y productos industriales.

Entre las posibilidades que se pueden evaluar están las harinas y los productos deshidratados, las papas prefritas congeladas, las hojuelas y la extracción de almidón para producir pan. Otra alternativa es la producción de alcohol para vodka.
Una apuesta que conoció el gobernador
Este jueves 8 de octubre, don Miguel Parra le presentó la iniciativa al gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, y al secretario de Agricultura del departamento, en una reunión en la que expuso los alcances del proyecto y su potencial para contribuir al desarrollo agroindustrial de la región.
El liderazgo empresarial del señor Parra y el acompañamiento de la Gobernación, con una inversión de 15.000 millones de pesos, representan un punto de partida para articular capacidades técnicas, productores y entidades públicas alrededor de una iniciativa que busca fortalecer la competitividad de la papa boyacense.
El desafío será convertir esa visión en un programa de trabajo con objetivos medibles, investigación aplicada, asistencia técnica, financiación y participación de los cultivadores.
También será necesario identificar los mercados que podrían recibir los productos transformados y determinar las inversiones requeridas para avanzar hacia una futura plataforma agroindustrial.
La articulación entre productores, universidades, centros de investigación y empresas será fundamental para que el conocimiento adquirido en Estados Unidos se traduzca en resultados concretos en el territorio.
La visión de un empresario que ya transformó una industria
La iniciativa tiene como referente la trayectoria de Miguel Parra al frente de Milpa. Hace cerca de seis décadas su apuesta empresarial por la transformación del carbón en coque abrió un camino que, con el paso del tiempo, llevó a la compañía a convertirse en un actor destacado de esa industria y en un importante exportador colombiano de este producto.
Aquella experiencia representa un antecedente de su visión empresarial: identificar oportunidades, apostar por la transformación industrial y desarrollar una actividad económica con capacidad de competir en mercados exigentes. Ahora, el propósito es trasladar esa visión a la agricultura, con la papa como punto de partida y los cultivadores como protagonistas de una nueva etapa de desarrollo productivo.
El reto es diferente: la agricultura depende de condiciones climáticas, biológicas y territoriales que exigen investigación, adaptación tecnológica y trabajo directo con los productores. Por eso, el cultivo piloto será una prueba esencial para determinar qué prácticas funcionan, cuáles deben ajustarse y qué alternativas industriales ofrecen mejores perspectivas.

Más valor para la papa boyacense
La importancia de esta iniciativa está en la posibilidad de superar un modelo basado principalmente en la venta del tubérculo por bultos y avanzar hacia una cadena que incorpore tecnología, almacenamiento, procesamiento y comercialización de productos con mayor valor agregado.
Para los cultivadores, el objetivo sería mejorar la productividad y acceder a mercados con requisitos de calidad definidos.
Para la región, la transformación industrial podría abrir oportunidades de empleo, inversión, desarrollo tecnológico y diversificación económica.
La papa forma parte de la alimentación cotidiana de millones de colombianos y sostiene la economía de numerosas familias rurales. Transformar su producción y aprovechamiento es, por tanto, un desafío que involucra tanto a los empresarios como a los agricultores y las instituciones.
En Samacá comienza a estructurarse una apuesta que busca llevar ese desafío del papel al campo.
La experiencia de don Miguel Parra, la organización de los cultivadores y el acompañamiento institucional serán factores importantes en el camino hacia una nueva etapa para la papa de Boyacá.
Escrito por
Boyacá Sie7e Días
Publicado el 11 de octubre de 2026 · 5:30 a. m.