Néstor Pongutá Puerto es un periodista sogamoseño que lleva más de veinticinco años cubriendo el Vaticano. Desde el año 2000 ha sido testigo de los pontificados de Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco y León XIV, participando en cónclaves, funerales, la histórica renuncia papal y numerosos viajes apostólicos.
Ha colaborado con medios como RCN Radio, CNN en Español, Caracol Radio, El Tiempo y El Espectador, y en 2005 recibió el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar por su cobertura de la muerte de Juan Pablo II y la elección de Benedicto XVI. Es autor de los libros Un tinto con el papa Francisco y Las huellas del papa Francisco en Colombia, y actualmente trabaja en una obra sobre el pontificado de León XIV.
Además de su labor periodística, Pongutá Puerto sirvió como diplomático en las misiones de Colombia ante Italia, la Unión Europea y la ONU, lo que le permitió observar el poder desde otra perspectiva. A pesar de su larga trayectoria en Roma, mantiene viva su identidad boyacense, combinando la pasión por la música y la escritura con un análisis profundo del Vaticano que busca explicar no solo lo que dice el pontífice, sino también el porqué y el cuándo de sus decisiones.
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Se trata de Néstor Pongutá Puerto, periodista de Sogamoso que desde hace muchos años se desempeña como vaticanista en Roma y ha trabajado como corresponsal para los medios más importantes del país.
Néstor Pongutá Puerto, periodista sogamoseño en el Vaticano. Foto: archivo particular
Acompañando al principal monarca de la Iglesia católica por el mundo, se encuentra desde hace varios años un sogamoseño, el único periodista vaticanista de Colombia que ha estado al lado de los últimos cuatro papas de la historia: Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco y ahora León XIV.
Néstor Pongutá con los cuatro últimos papas: Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco y León XIV. Foto: Archivo particular
Él es Néstor Pongutá Puerto, un sogamoseño arraigado a su tierra que creció en una familia común de la Ciudad del Sol en la que le enseñaron los valores de la vida, del estudio, del trabajo y que con esfuerzo y dedicación su camino lo trazaría por donde sus sueños le indicaran.
Las raíces de Néstor Pongutá Puerto están profundamente sembradas en Boyacá, pero si hay una ciudad que explica buena parte de su historia es Sogamoso. La Ciudad del Sol lo vio crecer y formarse.
Allí transcurrieron su infancia y su adolescencia y comenzó a descubrir dos pasiones que, por caminos distintos, terminarían acompañándolo por el mundo: el periodismo y la música.
“Curiosamente, mi primera ventana hacia ese mundo fue un pequeño radio de tres bandas que me regaló mi padre, Noel Pongutá, y desde Sogamoso, moviendo el dial y buscando voces y emisoras lejanas, comencé a descubrir que había historias mucho más allá de las montañas que me rodeaban”, precisa Néstor.
Momento en el que, en un avión, aprovechando un viaje con el papa Francisco, Néstor le entrega el libro de su autoría: ‘Un tinto con el papa Francisco’. Foto: archivo particular
De sus padres, Noel Pongutá y Gilma Puerto, profundamente boyacenses, recibió una herencia que lo ha acompañado siempre: el valor de la honestidad y la responsabilidad, junto con aquella sencilla certeza de que una conciencia tranquila sigue siendo la mejor almohada.
La música también estaba en casa, pues es nieto del maestro boyacense César Puerto y quizás de allí provenga su especial amor por la guitarra y el piano. La música ha sido siempre un territorio paralelo en su vida: un refugio y, al mismo tiempo, otra manera de contar historias sin necesidad de cámaras ni micrófonos.
“Nunca soñé con ser vaticanista. Que yo sepa, ningún niño en Sogamoso responde cuando le preguntan qué quiere ser de grande: «corresponsal en el Vaticano». Pero mi curiosidad, mis preguntas y ese extraño oficio de perseguir historias terminaron llevándome bastante lejos: a Italia”, relata el periodista.
En la imagen, el expremier de Reino Unido Tony Blair; el presidente de Rusia, Vladimir Putin, y el periodista colombiano Néstor Pongutá. Foto: archivo particular
Y Roma terminó cambiándolo todo. No solamente le dio una profesión, historias y pontífices. Allí encontró a Bianca María, el amor de su vida, su compañera de camino y una de esas personas que le enseñaron que las cosas verdaderamente importantes suelen suceder lejos de los micrófonos, las cámaras y las pantallas.
Pongutá Puerto sigue el Vaticano desde el año 2000. Lleva más de veinticinco años entrando y saliendo de sus muros y ha sido testigo de cuatro pontificados: Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco y León XIV. Ha cubierto cónclaves, funerales, una histórica renuncia papal y viajes apostólicos por buena parte del planeta.
Néstor Pongutá junto al expresidente de Palestina Yaser Arafat. Foto: archivo particular
“En ese tiempo he aprendido que en el Vaticano casi nada es exactamente lo que parece. También que para cubrirlo no basta con escuchar lo que se dice: hay que observar los gestos, interpretar los silencios y prestar atención a aquello que, algunas veces, deliberadamente no se dice”, explica el vaticanista.
Ha trabajado para medios como RCN Radio y Televisión, CNN en Español, W Radio, Caracol Radio, Noticias Caracol, El Tiempo, Radio Vaticano, Radio María y El Espectador. En el 2005 recibió el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar al mejor cubrimiento de una noticia por su trabajo para RCN Radio durante la muerte de Juan Pablo II, el cónclave y la elección de Benedicto XVI.
En diferentes viajes y ocasiones, el vaticanista colombiano le habló al oído al papa Francisco. Foto: archivo particular
También ha escrito dos libros: ‘Un tinto con el papa Francisco’ y ‘Las huellas del papa Francisco en Colombia’, y actualmente trabaja en un nuevo proyecto editorial alrededor del pontificado de León XIV.
Pero después de tantos años observando el poder desde el periodismo, la vida le reservó una de sus ironías: terminó convirtiéndose en diplomático y así fue como estuvo en las embajadas y misiones de Colombia en Italia, ante la Unión Europea y ante los organismos de las Naciones Unidas con sede en Roma.
Entrevistando al papa Francisco en el avión papal rumbo a su visita a Polonia. Foto: archivo particular
Esa experiencia le permitió conocer el poder desde el otro lado de la mesa y confirmar algo que ya sospechaba: mientras en el periodismo uno puede pasar un día entero persiguiendo una frase, en la diplomacia puede pasar ese mismo día tratando de eliminarla o de conseguir que finalmente aparezca en una declaración.
Entre reuniones, negociaciones y documentos internacionales hubo, sin embargo, una satisfacción especialmente cercana a sus raíces: contribuir a que una ruana y vasijas de Tutazá llegaran a formar parte de la muestra mundial del Museo de la Agricultura de la FAO en Roma.
“Después de tantos kilómetros recorridos, Boyacá también había encontrado su pequeño lugar en Roma”, resaltó Pongutá Puerto.
El periodista colombiano junto a la canciller alemana Ángela Merkel. Foto: archivo particular
Haber conocido durante años las instituciones desde dentro le permitió regresar a los medios con otra mirada sobre el poder: más atento no solamente a lo que una autoridad dice, sino también a por qué lo dice, cuándo lo dice y, algunas veces, por qué decide callarlo.
Durante la muerte del papa Francisco y la elección del papa León XIV, los colombianos volvieron a verlo y escucharlo como vaticanista en diferentes medios nacionales e internacionales, entre ellos Caracol Televisión, la BBC de Londres y Telemundo de Estados Unidos.
Néstor Pongutá recibe la bendición del papa Francisco para su matrimonio con su esposa, Bianca María Morichelli. Foto: archivo particular
Ahora sigue de cerca el pontificado de León XIV y lo ha acompañado en sus visitas a España y Francia. En sus informes ya no se limita a contar lo que dice o hace el pontífice. Busca explicar y analizar cómo piensa, cómo gobierna, cómo ejerce el poder y qué puede aportar su voz a un mundo que parece cambiar más rápido de lo que alcanzamos a entender.
A pesar de los años en Roma, de los viajes y de los kilómetros acumulados, hay cosas que permanecen intactas. Pongutá sigue siendo boyacense de alma y corazón, colombiano por convicción y romano por la vida que construyó lejos de casa.
La última foto del vaticanista sogamoseño con el papa, ahora santo de la Iglesia, Juan Pablo II. Foto: archivo particular
Y aunque los cargos terminan, los gobiernos cambian y los pontificados pasan, Sogamoso sigue viajando con él: en la memoria, en la música, en su manera de mirar el mundo y en esa voz que, desde el Vaticano, lleva más de dos décadas contando historias.
Quizás porque, después de tantos caminos recorridos, ha terminado por comprender que la vida también está hecha de raíces, de historias, de buena música y de grandes amores que tienen la inevitable costumbre de quedarse para siempre.