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De acuerdo con las investigaciones de la Unidad, se trataba de dos hombres cuyas muertes ocurrieron durante el conflicto armado. Solo uno de ellos fue encontrado.

Acciones humanitarias en zona rural del municipio de Pisba adelantó el personal de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), en las que buscaba recuperar los cuerpos de dos hombres; sin embargo, pese a una detallada búsqueda, solo lograron encontrar a uno de ellos.
A unas dos horas de distancia del casco urbano de este municipio, la UBPD realizó la recuperación de un cuerpo a campo abierto, donde inicialmente la intervención buscaba ubicar dos cuerpos.
“Según las investigaciones que permitieron reconstruir estas historias, se trataba de dos hombres cuyas muertes ocurrieron en contextos distintos, pero que terminaron compartiendo el mismo predio como territorio de ocultamiento”, informaron en la UBPD.
Agregaron que uno de ellos era un joven de la región, quien tras cinco años de estar vinculado a un grupo armado, se cansó de los tratos que recibía e intentó abandonar las filas, yéndose por un año al departamento de Cundinamarca.
En una ocasión regresó a su municipio a visitar a un familiar y allí lo encontraron, lo sometieron a un juicio interno y finalmente lo asesinaron.
De acuerdo con los testimonios recopilados por la UBPD, su cuerpo fue sepultado en una finca que colinda con un camino de herradura.
De otra parte, la segunda búsqueda correspondía a un integrante de otro actor armado, conocido por la comunidad con el apodo de el ‘Perro’.
“Según los relatos recogidos durante la investigación humanitaria, huyó tras una riña en la que habría causado la muerte de uno de sus compañeros. Se escapó cuesta arriba por el camino de herradura, pero lo alcanzaron y lo asesinaron”, precisaron.
Algunos días después, habitantes de la zona notaron la presencia de zamuros sobrevolando el lugar, evidencia de que algo no estaba bien allí. Al llegar al sitio encontraron el cuerpo y en un acto humanitario, la comunidad decidió sepultarlo allí mismo.
Con el mayor de los cuidados y el respeto respectivo, el antropólogo forense extrajo un pequeño mechón de cabello que aún se conservaba entre los elementos asociados a un cuerpo recién recuperado.
Un familiar se acercó reconociendo el mechón y con los ojos llenos de lágrimas dijo: “Es él, mi muchacho, él era cholito, (de pelo claro)”. Durante años había conservado la imagen de aquel joven alto y delgado que desapareció a comienzos de los años 2000.
“Han pasado más de 20 años desde la desaparición de este joven. Fue tras una exhaustiva investigación humanitaria que la Unidad de Búsqueda logró llegar a este sitio de interés, el cual representó un importante reto técnico para el equipo forense”, señalaron.
Para localizar el otro cuerpo fue necesaria la apertura de 52 pozos de sondeo y en el segundo sitio de interés se realizaron más de 45 excavaciones exploratorias, sin embargo, no lograron hallarlo, por lo que las acciones de investigación continuarán.

Aunque la identidad del cuerpo solo podrá ser corroborada mediante los análisis técnico científicos y la comparación genética realizada por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, para la familia el hallazgo representó una posibilidad real de encontrar respuestas después de más de dos décadas de incertidumbre.
“A diferencia de las intervenciones en cementerios, en estos escenarios no existen demarcaciones, señalizaciones ni referencias físicas que indiquen con precisión el lugar de inhumación, y el paso del tiempo transforma constantemente el paisaje. Además, no contamos con registros administrativos, planos, bóvedas identificadas, necropsias o algún tipo de documentación asociada que oriente las búsquedas”, precisó Rosa Agudelo, funcionaria de la UBPD en Boyacá, quien lideró esta investigación.
La Unidad de Búsqueda ha venido avanzando con aportes de información de antiguos integrantes de actores armados, habitantes de las comunidades, familiares buscadores y otras fuentes.
Aclararon que, por su carácter extrajudicial, humanitario y confidencial, la UBPD no busca establecer responsabilidades ni atribuir culpabilidades, su propósito es encontrar a las personas desaparecidas y dar alivio a familias que han buscado por décadas a sus seres queridos.
Esta recuperación constituye un avance significativo para la búsqueda humanitaria y extrajudicial del Plan Regional de Búsqueda Oriente Boyacense, La Libertad, Lengupá y Neira y reafirma la importancia de los aportes de información de las comunidades, la participación de las familias buscadoras y el trabajo humanitario desarrollado por la UBPD para aliviar el sufrimiento causado por la desaparición.
Escrito por
Yanneth Fracica
Publicado el 7 de octubre de 2026 · 8:30 a. m.
Periodista Boyacá Sie7e Días