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Después de más de cuatro décadas de historia, Alimentos Biff avanza en su expansión con un nuevo centro de distribución en Tunja.

Hace más de 40 años, Alimentos Biff nació en Boyacá con la elaboración de productos tradicionales como la génova, el cábano y el queso de cabeza. Hoy, la empresa familiar ha ampliado su operación hacia la comercialización, distribución e importación de carnes y cuenta con presencia en diferentes regiones del país.
Al frente de este proceso está Carlos Alberto Díaz Hurtado, gerente de la compañía, quien ha acompañado la transformación de Alimentos Biff junto a su familia y colaboradores. La familia recordó que sus primeros pasos se remontan a la década de 1980 y que, desde entonces, ha atravesado diferentes dificultades y etapas de transformación hasta llegar a la operación actual.
Hoy cuentan con establecimientos de venta al por menor en Duitama y Sogamoso, además de bodegas mayoristas en Sogamoso y Bogotá.

Uno de los momentos que marcó ese proceso de transformación fue la pandemia, una etapa que representó pérdidas humanas y económicas, pero que también llevó a la compañía a replantear su rumbo. Fue así como comenzó a proyectarse con mayor fuerza y a desarrollar nuevos proyectos que hoy hacen parte de su crecimiento.
En ese camino, Tunja se convirtió en un punto estratégico para la expansión de la compañía. La empresa decidió vincularse al Parque Industrial de Oriente, donde puso en funcionamiento un nuevo centro logístico que permitirá fortalecer sus operaciones y la distribución de productos nacionales e internacionales hacia diferentes zonas del país.
“Esta bodega tiene una capacidad de más de 1.000 toneladas de carne congelada para distribuir a diferentes regiones de Boyacá y a departamentos como Santander, Tolima, Cundinamarca, Meta y Casanare. Además, estamos llegando a otros lugares, incluso cerca de la Costa, llevando nuestros productos, proteínas cárnicas y productos elaborados”, afirmó Díaz.
El proyecto representa una inversión cercana a los 13.000 millones de pesos y cuenta con dos bodegas que suman 2.000 metros cuadrados. La infraestructura tendrá capacidad para almacenar alrededor de 300 toneladas de productos refrigerados y hasta 700 toneladas de productos congelados.

Pero para Díaz, la expansión no se mide únicamente en toneladas de carne o metros cuadrados de infraestructura. El empresario también ve en este proyecto una oportunidad para generar empleo en la región. En su primera etapa, la compañía estima vincular cerca de 25 personas y posteriormente sumar entre 25 y 30 trabajadores más.
“Aquí requerimos, primero que todo, personas con capacidad administrativa. Segundo, necesitamos personas expertas en el manejo de montacargas. También vamos a requerir personal logístico para la entrega, el despacho, carga y descarga de mercancía. Además, necesitaremos conductores que estarán movilizando los vehículos hacia los diferentes lugares”, dijo.
Su apuesta también está relacionada con la innovación y la sostenibilidad. El nuevo centro utiliza refrigerantes naturales con tecnología de CO₂ y la compañía proyecta incorporar paneles solares en los próximos años para avanzar en el uso de energías limpias y reducir su huella ambiental.
Para el gerente de Alimentos Biff, crecer es parte de la responsabilidad empresarial. “En el ámbito empresarial, el que no es ambicioso no puede estar en la empresa”, afirmó, al explicar que la compañía ya analiza nuevas oportunidades de expansión, entre ellas la llegada a Chía (Cundinamarca) y la apertura de un establecimiento comercial de mayor tamaño en Tunja.
Su propósito, dice, es que los consumidores puedan acercarse a estos espacios, conocer directamente los productos y elegir lo que quieren llevar a sus hogares. Una apuesta que combina la expansión comercial con la experiencia de compra y el respaldo de una empresa que conserva sus raíces en Boyacá.
Escrito por
Yuliana Bohórquez
Publicado el 4 de octubre de 2026 · 6:30 a. m.
Periodista Boyacá Sie7e Días