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Sus restos fueron recuperados del embalse La Esmeralda en 2003 y permanecieron en el cementerio de Macanaldurante más de dos décadas.

La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) logró identificar a Gladys Mayerli Castro Casas, una mujer oriunda de Bogotá, que residía en Tunja y que desapareció en 2003, cuando se encontraba en Garagoa trabajando en un establecimiento conocido como Casa Verde.
Gladys habría sido víctima de homicidio en un contexto de violencia asociado al conflicto armado. La información recopilada señala que habría sido asesinada luego de ser señalada por la presunta pérdida de una joya de alto valor en el establecimiento donde trabajaba. Este hecho habría desencadenado el homicidio de varias mujeres que se encontraban en el lugar.
El 7 de diciembre de 2003, su cuerpo fue recuperado de las aguas del embalse La Esmeralda, en jurisdicción de Macanal, por habitantes de la zona y funcionarios de la Inspección de Policía. Tras la necropsia, fue sepultado como Cuerpo No Identificado en el cementerio municipal, debido a que no fue posible establecer su identidad ni localizar a sus familiares.

Más de dos décadas después, el 29 de abril de 2025, la UBPD recibió la solicitud de búsqueda presentada por la madre y la hermana de Gladys. Las muestras de referencia entregadas por ellas permitieron realizar el cotejo genético que confirmó su identidad. Sus restos habían sido recuperados en marzo de 2025 para avanzar en el proceso de identificación.
Las investigaciones de la UBPD también han permitido documentar violencias basadas en género contra mujeres en contextos relacionados con el conflicto armado en esta y otras zonas del departamento. En el caso de Gladys, se reconstruyó parte de su historia y las circunstancias que rodearon su desaparición y muerte.
“La historia de Gladys también hace parte de una memoria más amplia sobre las mujeres que fueron víctimas de diferentes formas de violencia en el oriente de Boyacá. Recuperar sus historias permite comprender que detrás de cada persona desaparecida hay una vida, una familia y unos vínculos que permanecieron esperando respuestas”, resaltaron desde la Unidad de Búsqueda.
La identificación permitió finalmente que sus familiares conocieran su destino y recibieran sus restos en una entrega digna. Su caso hace parte del Plan Regional de Búsqueda de las provincias de Oriente, La Libertad, Lengupá y Neira, que reúne cerca de 600 personas dadas por desaparecidas y en el que continúa la búsqueda humanitaria.
Escrito por
Yuliana Bohórquez
Publicado el 1 de octubre de 2026 · 5:30 a. m.
Periodista Boyacá Sie7e Días