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En Paipa, empresarios y dirigentes gremiales analizaron los desafíos que enfrenta el sector constructor y la necesidad de cambiar la manera de planear y ejecutar los proyectos.

La construcción colombiana tiene un problema que va mucho más allá de los costos de una obra: la baja productividad. Ese fue uno de los principales planteamientos expuestos este jueves en el Hotel Colonial de Paipa durante una conferencia dirigida a constructores de Boyacá y miembros de Camacol.
El encuentro tuvo como conferencista al ingeniero Sergio Arango Moreno, gerente técnico de Constructora Convel, quien presentó la charla “Productividad en la construcción para el futuro”, en la que puso sobre la mesa una pregunta que, según su exposición, debe inquietar a toda la industria: ¿por qué en Colombia se construye más lento y más costoso que hace 40 años?
Arango, profesional con experiencia en gestión de proyectos, planificación estratégica, operaciones y productividad, planteó que el sector necesita pasar de un modelo basado en proyectos aislados a una industria más integrada, con mayor coordinación entre diseñadores, constructores, interventores, proveedores y subcontratistas. Su perfil profesional registra además formación de MBA en EAFIT y experiencia en gestión de proyectos, productividad Lean y dirección empresarial.
Durante la conferencia se advirtió que 71 % de los proyectos no terminan a tiempo y que 35 % del tiempo se desperdicia en la construcción, de acuerdo con las fuentes citadas en la presentación. También se señaló que solamente cerca del 30 % del conocimiento se transfiere entre proyectos.
Una brecha que cuesta billones
Uno de los datos más contundentes expuestos en Paipa fue el cálculo de una brecha de valor cercana a $52 billones al año, asociada a ineficiencias de la construcción.
La presentación estimó que esa suma podría equivaler, en diferentes escenarios, a unas 330.000 viviendas de interés prioritario, cerca de 3.900 kilómetros de autopistas tipo 4G o alrededor de 1,5 millones de empleos de salario mínimo durante un año.
El planteamiento central fue que mejorar la productividad no significa simplemente trabajar más rápido. Implica hacer mejor las cosas, reducir desperdicios, evitar reprocesos, aprovechar la información y tomar decisiones antes de llegar al frente de obra.
Para Arango, cuatro barreras están afectando especialmente a la industria: la fragmentación de los procesos, la falta de coordinación entre diseño y construcción, el bajo aprovechamiento de las herramientas digitales y un modelo de negocio concentrado en proyectos individuales, en lugar de desarrollar sistemas y procesos que permitan aprender y generar economías de escala.

Cambiar la forma de construir
Una de las propuestas planteadas durante la jornada fue avanzar hacia modelos colaborativos en los que los diferentes actores de un proyecto participen desde las primeras etapas.
La conferencia mostró un ejercicio de la Universidad de los Andes sobre contratos colaborativos tipo IPD, según el cual propietario, constructor, arquitecto y subcontratistas pueden obtener mejores resultados cuando trabajan bajo un esquema común de objetivos, riesgos e incentivos. El modelo presentado plantea una ganancia conjunta superior frente al escenario de trabajo individual.
El mensaje fue: la industria necesita dejar de concebir cada obra como un prototipo independiente y comenzar a construir conocimiento acumulativo.
En ese camino, la tecnología aparece como una herramienta, no como un fin en sí mismo. La presentación mostró experiencias de aplicación de metodologías como Scrum y Kanban en proyectos de construcción. En el caso de Portomarine, en Cartagena, se reportó que el ciclo medido pasó de 23 a 8 días, aunque la propia presentación aclara que ese resultado no permite atribuir el cambio a una práctica específica ni demostrar por sí solo un aumento de la productividad laboral.
BIM, industrialización e inteligencia artificial
Otro de los puntos abordados fue la transformación digital de la industria.
Arango explicó el potencial del BIM 5D, que integra el modelo tridimensional con tiempo, recursos y costos. Entre sus aplicaciones están la simulación de la construcción, la detección anticipada de interferencias, la gestión de cambios, la evaluación de recursos y la prefabricación.
También se habló de industrialización, robótica, gemelos digitales y construcción circular como tendencias que ya están modificando la manera de ejecutar proyectos en diferentes mercados.
La inteligencia artificial fue otro de los temas centrales. La presentación citó datos de Camacol según los cuales 98 % de las constructoras consultadas considera que la IA transformará su negocio, pero solamente 4 % la tiene integrada en procesos críticos.
El contraste muestra uno de los desafíos que enfrenta el sector: existe interés por adoptar nuevas tecnologías, pero todavía hay una brecha importante entre reconocer su potencial e incorporarlas de manera efectiva en los procesos empresariales.
Más rápido, más barato y más humano
El cierre de la conferencia dejó una conclusión que resume el propósito de la jornada: la tecnología y las metodologías son herramientas, pero el objetivo final de la construcción son las personas.
“La construcción es una misión”, señala la presentación de Arango, al plantear que el verdadero propósito no es solamente levantar edificios, sino contribuir a mejorar las condiciones de vida de las familias colombianas.
De allí el lema que acompañó la conferencia: “Más rápido, más barato, más humano”.
Para los constructores de Boyacá, el desafío queda planteado: medir mejor, aprender de cada proyecto, integrar a los diferentes actores de la cadena, incorporar tecnología y reducir las ineficiencias que terminan trasladándose a los tiempos y costos de las obras.
El futuro de la construcción, según la reflexión presentada en Paipa, no pasa únicamente por construir más. Pasa por aprender a construir mejor.
Camacol y CamAcero pusieron sobre la mesa los retos del sector
En la jornada también intervinieron el ingeniero Juan Camilo Téllez, presidente de la Junta Directiva de Camacol Boyacá y Casanare, y el empresario Óscar Ramírez Acevedo, presidente ejecutivo de CamAcero.
Téllez ocupa la presidencia de la Junta Directiva regional desde marzo de 2023 y es ingeniero civil, especialista en gerencia de proyectos y empresario del sector de la construcción en Sogamoso.
Por su parte, Ramírez Acevedo es presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana del Acero y uno de los empresarios boyacenses con mayor trayectoria en esta industria.
La presencia de ambos dirigentes permitió complementar la discusión sobre productividad con la mirada gremial y empresarial de dos sectores directamente relacionados con la actividad constructora: la edificación y la industria del acero.
Escrito por
Boyacá Sie7e Días
Publicado el 27 de septiembre de 2026 · 5:30 a. m.