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Hay un tema del que poco se habla, pero que todo papá y toda mamá necesitan conocer, porque le puede estar pasando a un hijo, a un sobrino o a un nieto ahora mismo, en su propio cuarto, con el celular en la mano. Se llama ‘grooming’, y es urgente entenderlo.

El ‘grooming‘ es cuando un adulto se hace pasar por otra persona en internet, casi siempre por alguien de la edad del niño, para ganarse su confianza y, con el tiempo, buscar un acercamiento sexual.
Ocurre en redes sociales, en aplicaciones de mensajería y, muy a menudo, en los videojuegos en línea, esos donde uno cree que el niño solo está jugando.
Las cifras en Colombia asustan, y por eso hay que decirlas. Un estudio reveló que cerca de 860.000 niños en el país han sido víctimas de alguna forma de abuso sexual digital. Y lo más grave: la mayoría calla, por miedo o por vergüenza.
La Policía Nacional advirtió que estos depredadores tardan apenas horas o pocos días en ganarse la confianza de un menor, y que ya están usando incluso inteligencia artificial para crear perfiles falsos más convincentes.
Como el agresor se muestra amable, paciente y comprensivo, «como un amigo», el niño no se da cuenta del peligro. Por eso la tarea de estar atentos es de los adultos. Estas son algunas señales de alerta que conviene vigilar:
Que el niño reciba regalos virtuales, dinero o beneficios en juegos de parte de alguien que uno no conoce. Que le pidan fotos o que las conversaciones, poco a poco, se vuelvan de contenido sexual.
Que el niño esconda la pantalla, se ponga nervioso o cambie de actitud cuando le llega un mensaje.
Y sobre todo, la más importante: que alguien le insista en mantener la conversación en secreto, lejos de los papás. El secreto es el arma principal de estos delincuentes.
Si sospecha que un niño está siendo contactado, actúe con calma pero rápido. Lo primero, no siga la conversación ni permita que el niño envíe nada. Lo segundo, guarde las pruebas: pantallazos de los mensajes, el perfil, todo, antes de bloquear. Y lo tercero, lo más importante de todo, nunca regañe ni culpe al niño por haber respondido. Él es la víctima. Si lo culpa, la próxima vez no le va a contar nada.
En Colombia hay canales gratuitos para denunciar, y conviene tenerlos a la mano. La Policía tiene el CAI Virtual, en la página caivirtual.policia.gov.co, y un WhatsApp que atiende las 24 horas: el 323 273 3411. También está la Línea 141 del Bienestar Familiar, gratuita y disponible siempre, y el portal Te Protejo. La denuncia es gratis y no necesita abogado.

Pero la mejor defensa no es la denuncia, es la prevención. Y no consiste en prohibirle todo al niño, sino en hablar con él. Explicarle, con palabras sencillas y sin asustarlo, que en internet la gente puede fingir ser quien no es.
Que nunca mande fotos ni datos personales a desconocidos. Y sobre todo, dejarle claro que puede contarle a usted cualquier cosa que lo incomode, sin miedo a un regaño. Esa confianza, esa puerta siempre abierta, es la mejor protección que existe.
Al final, esto nos recuerda algo que venimos diciendo hace tiempo en esta sección. El celular le abre a nuestros hijos una ventana al mundo entero, con todo lo bueno y lo malo que eso trae.
No podemos taparles esa ventana, pero sí podemos estar cerca, acompañarlos y enseñarles a cuidarse. Porque en la crianza de hoy, estar presente también es estar presente en lo digital. Y ahí, ningún hijo debería estar solo.
Escrito por
Milton L. Porras T.
Publicado el 21 de septiembre de 2026 · 5:00 p. m.
Ingeniero de Software - Redacción Tecnología / IA