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Un abrazo desde esta sección, para Villa de Leyva y para toda la gente de Boyacá que hoy está con el corazón en la mano viendo arder uno de nuestros cerros más queridos.

Desde la tarde del sábado 19 de septiembre un incendio forestal consume el cerro San Marcos, en el costado oriental de Villa de Leyva. Al momento de escribir esto, el fuego lleva más de doce horas activo, ha afectado más de 60 hectáreas de bosque andino, y aunque el ministro del Interior, Rodrigo Lara, informó que la velocidad de las llamas bajó en la mañana del domingo, la emergencia sigue.
Más de 220 personas trabajan en tierra, con apoyo de helicópteros que hacen descargas de agua; el gobernador, Carlos Amaya, confirmó el despliegue de más aeronaves.
Se evacuaron hoteles y viviendas cercanas por precaución. Las autoridades aún no establecen la causa, aunque no descartan que el fuego haya sido provocado.
Más allá de la noticia, y como esta es una emergencia que nos toca de cerca, vale la pena recordar qué hacer para cuidarnos, sobre todo los que están en Villa de Leyva y alrededores respirando ese humo.

Ante el humo, lo primero es no exponerse. Si puede, quédese dentro de casa con puertas y ventanas cerradas, y ponga una toalla húmeda en las rendijas para que no entre. Si le toca salir, use tapabocas, y si tiene uno de esos N95, mejor, porque filtra las partículas finas que más dañan los pulmones. El humo afecta especialmente a los niños, a los adultos mayores, a las embarazadas y a quienes sufren del corazón o de asma, así que con ellos hay que tener doble cuidado. Tome mucha agua, y si siente ahogo, tos que no cede o mareo, busque atención médica sin demora.
Y si alguien sufre una quemadura, hay que actuar bien y rápido, porque los errores comunes empeoran la herida. Lo correcto es enfriar la zona con agua a temperatura ambiente, dejándola correr por unos veinte minutos. Nada de agua helada ni hielo directo, porque eso daña más la piel.
Jamás le ponga a una quemadura los remedios caseros de siempre, esos que a uno le enseñaron: ni pasta de dientes, ni mantequilla, ni café, ni clara de huevo, porque en vez de ayudar, infectan y complican. Tampoco reviente las ampollas.
Retire con cuidado anillos o pulseras cerca de la zona antes de que se inflame, cubra la quemadura con un paño limpio y húmedo, y si es extensa, profunda, o está en la cara, las manos o zonas delicadas, vaya de una a un centro médico.
Guarde a la mano los números de emergencia: la línea 123 para todo, y los Bomberos, que son los héroes que hoy están en ese cerro dándolo todo por nosotros.
Al final, este incendio nos deja una lección dolorosa pero necesaria. Nuestros cerros, nuestros bosques, ese paisaje boyacense que tanto presumimos, son frágiles y tardan décadas en formarse, pero se pueden perder en horas. En época seca, una colilla mal apagada, una fogata descuidada o una quema de basura pueden desatar una tragedia como esta.
Cuidémoslos entre todos. Y mientras tanto, toda la fuerza para los bomberos, los socorristas y la comunidad de Villa de Leyva. Que pronto vuelva la calma, y que ese cerro, con el tiempo, vuelva a reverdecer.
Redacción Tecnología / IA
Escrito por
Milton L. Porras T.
Publicado el 20 de septiembre de 2026 · 3:30 p. m.
Ingeniero de Software - Redacción Tecnología / IA