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El 30 de julio, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) firmó una resolución que pocos leyeron completa, pero que ya está afectando la factura de millones de colombianos. Antes de publicarla, la entidad recibió 330 observaciones de 38 remitentes: generadores, comercializadores, gremios, el operador del sistema y ciudadanos, una clara señal de que el tema le importaba a todos. El objetivo declarado es simple: evitar que el país se quede sin suficiente energía si El Niño golpea fuerte. Lo que resultó, en cambio, fue un mecanismo con más matices de los que parece a primera vista.
El programa debía arrancar el 15 de agosto. No lo hizo: el terremoto de esa misma semana obligó a la CREG a ajustar los detalles antes de activarlo, y finalmente entró a regir el 1 de septiembre.
Desde ese día, cada usuario del servicio eléctrico tiene un número invisible asignado a su nombre: un presupuesto mensual de consumo, calculado con el historial de los últimos doce meses. No es un promedio simple: la CREG tomó el valor que queda justo en la mitad de esos doce datos, ni el mes más caluroso, ni el más frío, para que un solo mes atípico no distorsione la meta de nadie.
Pasarte de ese presupuesto en hasta un 10 % no tiene ninguna consecuencia. Superarlo más allá de eso sí genera un cobro. Y quedarte por debajo del 90 % te lleva a un beneficio que se refleja como saldo a favor en la factura siguiente.
Ahí está la respuesta a la pregunta del título: no hay una tarifa nueva igual para todos. Hay, más bien, doce meses de tu propio comportamiento convertidos en la vara con la que te van a medir de ahora en adelante. En últimas, la decisión queda en tus manos: ahorrar, o pagar el exceso.
El cobro tampoco es parejo
Lo que pocos han contado con claridad es que el recargo por excederse cambia según quién lo paga:
- Un hogar de estrato 1, 2 o 3 asume 1,30 veces el valor de lo que consumió de más.
- Uno de estrato 4, 5 o 6, 1,50 veces.
- Un negocio o una industria asume 1,70 veces ese valor, el recargo más alto de la escala, bajo la idea de que un negocio tiene más margen para ajustar su consumo que una familia.
Hay, eso sí, un límite que protege de excesos: ningún cobro puede superar lo que le costaría al país tener que racionar la energía, según la cifra que publica la UPME. Y hay un piso, también: la meta de consumo nunca puede caer por debajo del llamado consumo de subsistencia, el mínimo que la regulación reconoce según la altura sobre el nivel del mar de cada usuario.
Ojo con esto, aunque sea incómodo: si tu recibo está en mora, quedas fuera del beneficio así hayas ahorrado energía ese mes. El ahorro no perdona una deuda pendiente.
Quiénes cargan con el peso operativo de la medida
A los comercializadores, las empresas que emiten tu factura, les tocó calcular, en cuestión de semanas, el presupuesto individual de millones de clientes, explicarlo de forma comprensible y reportar sus resultados cada mes al operador del sistema. Ellos no ganan ni pierden dinero con el programa: la ley les prohíbe trasladar cualquier costo a la tarifa.
Los generadores y los gremios, mientras tanto, observan desde otro ángulo. No cobran ni reciben nada directamente, pero tienen algo que ganar si el programa funciona: cuanto menos suba la demanda, más lejos queda la posibilidad de un racionamiento, que resultaría más costoso que cualquier recargo en factura, incluso para las empresas.
Lo que pasa si todos hacemos lo mismo
Hay un detalle en la letra de la resolución que revela bastante sobre su verdadera intención: si el país, en conjunto, mantiene su consumo estable o lo reduce, el dinero disponible para repartir entre quienes ahorraron podría terminar siendo cero. No porque el programa haya fallado, sino porque, en ese escenario, nadie tuvo que pagar de más para que el sistema aguantara.
Eso resume, en el fondo, para qué sirve esta medida: no busca recaudar, busca que el consumo colectivo del país se mueva un poco, lo suficiente para que una sequía prolongada no termine convertida en una crisis eléctrica. La próxima vez que abras tu factura, ese número nuevo que aparece ahí no es un capricho regulatorio: es, literalmente, el reflejo de cómo consumiste este mes frente a ti mismo, hace un año.
Fuente oficial consultada: Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), Resolución 101 120 de 2026 (30 de julio de 2026).
Escrito por
Boyacá Sie7e Días
Publicado el 13 de septiembre de 2026 · 9:03 a. m.