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El regreso de Juan Fernando Quintero al Independiente Medellín, el de James Rodríguez al Atlético Nacional y el de Juan Guillermo Cuadrado a Millonarios tienen un significado especial para el fútbol colombiano. Y, finalmente, este viernes se concretó el regreso de Jackson Martínez al DIM; estaremos ante uno de esos momentos que difícilmente se repiten.
James, a sus 35 años, regresa al país después de haber pasado por clubes como Real Madrid, Bayern Múnich, Porto, Mónaco y otros grandes escenarios del fútbol mundial. Atlético Nacional le abre ahora una nueva puerta, con un contrato hasta junio del 2027 y con la obligación, por supuesto, de demostrar que todavía tiene fútbol para marcar diferencias.
Cuadrado, por su parte, vuelve después de 17 años de fútbol internacional. Juventus, Chelsea, Inter de Milán y Fiorentina hacen parte de una hoja de vida que pocos jugadores colombianos pueden mostrar. Ahora se pone la camiseta de Millonarios, en un desafío completamente diferente: regresar a casa y competir en una liga donde la exigencia será otra, pero donde la presión será enorme.
Y en Medellín está Juanfer.
Quintero no necesita presentación. Su zurda, su visión de juego y, sobre todo, su capacidad para aparecer en los partidos grandes lo convierten en uno de los futbolistas colombianos más especiales de las últimas décadas. Ya está dejando huella en este regreso al DIM y viene de entregar tres asistencias en el partido ante Pasto por la Copa BetPlay.
El propio jugador lo dijo: el Medellín está en deuda con su hinchada y es momento de soñar con algo grande.
Y ahí aparece Jackson Martínez. El ‘Cha Cha Chá’ representa una historia diferente. No es simplemente un regreso de un jugador experimentado, es el regreso de un futbolista que lleva años alejado de la competencia oficial y que tendría que demostrar, primero, que su cuerpo está preparado para el fútbol profesional.
En las últimas horas se aceleró por su regreso después de seis años sin actividad profesional. Dejó las canchas en el 2020 con Portimonense de la liga portuguesa aquejado por las lesiones.
Estos nombres venden camisetas, llenan estadios, aumentan la audiencia y despiertan ilusiónes.
James tendrá que demostrar que puede volver a ser protagonista en un torneo mucho más físico de lo que muchos imaginan.
Quintero tendrá que cargar con una responsabilidad enorme: ser el conductor de un DIM que quiere volver a ser campeón.
Y Jackson, tendrá quizá el desafío más grande de todos: demostrar que después de tantos años todavía puede competir.
Estos jugadores no solo regresan para jugar. Regresan para enseñar. Un muchacho de 17 años que comparta camerino con James podrá aprender cómo se prepara un profesional que jugó un Mundial, ganó títulos y estuvo en los mejores clubes del planeta.
Un juvenil de Millonarios podrá observar a Cuadrado y entender lo que significa construir una carrera internacional desde Colombia.
Los jóvenes del Medellín podrán aprender de Quintero y de Jackson, dos jugadores que conocen como pocos el camino desde el fútbol colombiano hasta las grandes ligas.
Ese puede ser el verdadero valor de estos regresos. Colombia necesita recuperar algo que durante muchos años perdió: la capacidad de sus grandes figuras para convertirse también en referentes de las nuevas generaciones.
Y hay otro ganador en todo esto: la Liga BetPlay. James contra Quintero y Jackson. Nacional contra Medellín. Cuadrado en Millonarios.
Los estadios tendrán nuevos motivos para llenarse. Las transmisiones tendrán mayor audiencia. Los patrocinadores tendrán más argumentos. Y el fútbol colombiano volverá a ocupar titulares internacionales.
Pero cuidado con confundir espectáculo con competencia. El fútbol colombiano no puede convertirse en un museo de grandes nombres.
Escrito por
Luis Francisco Lagos
Publicado el 12 de septiembre de 2026 · 7:00 a. m.