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El consolidado de exportaciones de Fedesmeraldas muestra una mejora interanual en el 2026.

El sector esmeraldero colombiano atraviesa un periodo de transformación que, si bien está presentando desafíos en lo que a su producción y exportación se refiere, también abre nuevas oportunidades para fortalecer su competitividad y reafirmar el prestigio internacional que estas gemas han adquirido a lo largo del tiempo.
“Con su inigualable calidad, color y pureza, las esmeraldas colombianas siguen posicionándose como una de las piedras preciosas más valoradas en el mundo”, indicaron en la Federación Nacional de Esmeraldas de Colombia (Fedesmeraldas).
Un mercado en ajuste, con oportunidades por explorar
En los últimos tres años, el valor de las exportaciones ha pasado de 182 millones de dólares, el mejor año en décadas cayendo en el 2024 a 162 millones de dólares y con un cierre del 2025 de 116 millones de dólares en exportaciones, siendo este último año particularmente el más difícil debido a factores coyunturales, como la variabilidad propia de un recurso natural no renovable y las condiciones del comercio internacional; por ejemplo, el impacto de los aranceles impuestos durante la administración de Donald Trump, que aún repercuten sobre el comercio con Estados Unidos, el principal destino de estas gemas.
“Sin embargo, el 2026 muestra una senda de recuperación, pero con una alta concentración del valor exportado. El consolidado de exportaciones de Fedesmeraldas muestra una mejora interanual en 2026. Entre enero y julio se registraron US$ 85,6 millones en exportaciones, frente a US$ 75,1 millones en el mismo periodo del 2025, un crecimiento de 14,0 %”, dijeron en Fedesmeraldas.
Agregaron que, el resultado marca una señal de recuperación, aunque el comportamiento sigue siendo desigual entre meses.
Explicaron que, el consolidado también deja una señal estructural: de los US$ 85,6 millones exportados hasta julio, US$ 80,3 millones correspondieron a esmeraldas talladas y US$ 5,3 millones a esmeraldas en bruto. Las talladas representan 93,8 % del valor exportado, aunque concentran 17,8 % de los quilates registrados en el periodo. Esta diferencia refuerza el peso del corte, la transformación y el valor agregado en la cadena exportadora.
“Cuando hay guerras o tensiones internacionales, lo primero que se recorta son las inversiones en bienes de lujo, y las esmeraldas no son la excepción”, explicó Óscar Baquero, presidente de Fedesmeraldas.
Y agregó: “A pesar de las circunstancias, la esmeralda nacional mantiene un mejor valor de quilates respecto a sus competidores, lo que nos permite mantenernos vigentes en el mercado internacional, como un producto de lujo apetecido”.
Guillermo Galvis, presidente de Acodes (Asociación de Exportadores de Esmeraldas) resaltó: “En el 2026 esperamos mejoras en temas arancelarios, mejorando el acceso en desarrollo logístico. Creemos que con una buena producción tendremos buenos resultados. El mundo está en recuperación. Vemos que distintos factores en el orden público están mejorando».
Confianza internacional gracias a la certificación y trazabilidad
El sector esmeraldero llega a esta nueva etapa con una ventana de interlocución institucional que puede ser clave para su competitividad. En el marco del Congreso Nacional de Minería 2026, realizado el 3 y 4 de septiembre en Cartagena, la Asociación Colombiana de Minería reunió a representantes del Gobierno Nacional, autoridades, empresas y otros actores de la cadena. Allí, la Agencia Nacional de Minería (ANM) anunció una transformación orientada a hacer más competitiva la minería colombiana en los mercados internacionales, con mayor articulación entre entidades y simplificación de procesos.
La ANM informó en el Congreso que actualmente destina 95 % de su capacidad institucional a trámites y 5 % a promover y fomentar la minería, y anunció su intención de revertir esa proporción y fortalecer la articulación con las demás entidades del Estado.
Para la industria esmeraldera, este acercamiento renueva la perspectiva de trabajo con el Estado y abre espacio para una agenda más activa de internacionalización: participación en ferias y vitrinas especializadas, promoción de la gema colombiana, fortalecimiento de la trazabilidad y generación de conversaciones que permitan consolidar al gremio tanto ante compradores y públicos internacionales como en el escenario nacional. El objetivo es convertir esa mayor interlocución en condiciones efectivas para producir, transformar y exportar con mayor competitividad.
Pese a este contexto, las esmeraldas colombianas mantienen su lugar en los mercados más exigentes, como Estados Unidos, India y China, donde siguen siendo apreciadas por su excelencia gemológica, historia, reconocimiento, representado en el valor del quilate respecto a sus competidores de Zambia y Brasil.
“Colombia ha fortalecido sus estándares de inspección y trazabilidad para garantizar el origen y la calidad de cada piedra. El país cuenta con un riguroso sistema de inspección liderado por la Agencia Nacional de Minería, que emplea gemólogos especializados. En caso de duda, las muestras son remitidas al laboratorio del CDTEC GemLab, donde se aplican estándares internacionales de análisis”, manifestaron en Fedesmeraldas.
Recalcaron que, este riguroso sistema de certificación ha permitido mantener la confianza de los compradores internacionales, quienes muchas veces refrendan este proceso con análisis adicionales en destino.
“Consolidar y seguir robusteciendo estos mecanismos es clave para el posicionamiento del país como referente en minería responsable”, sostuvieron en el gremio.
Impulsar la sostenibilidad y la inversión con visión de futuro
Entre los retos estructurales para la industria de las esmeraldas en Colombia están el acceso a financiación, la exploración de nuevas vetas y la necesidad de atraer mayor inversión nacional. No obstante, estos desafíos también representan una oportunidad para promover un entorno más favorable al desarrollo de proyectos sostenibles, con reglas claras y acompañamiento institucional.
“La inversión extranjera ha sido un aliado clave, pero fortalecer la confianza local será fundamental para que el sector siga creciendo y generando empleo y bienestar en las regiones productoras” resaltó Galvis.
Una joya estratégica para el país
Aunque en términos macroeconómicos el sector esmeraldero representa una porción menor frente a productos como el petróleo o el café, su valor simbólico, cultural y de alto impacto en ciertas regiones lo convierte en una apuesta estratégica para Colombia.
Las esmeraldas no solo son embajadoras del país en el mundo, sino que también pueden convertirse en protagonistas de una minería más inclusiva, sostenible y con mayor valor agregado.
“Hoy, más que nunca, la calidad incomparable de las esmeraldas colombianas es una ventaja competitiva para construir un futuro de crecimiento, confianza y sostenibilidad”, precisaron desde Fedesmeraldas.
Escrito por
Boyacá Sie7e Días
Publicado el 11 de septiembre de 2026 · 11:00 a. m.