Últimas noticias

Ellos desconfían de ellas. Ellas desconfían de ellos: la guerra en internet

La manosfera es el conjunto de comunidades digitales donde hombres discuten temas de masculinidad, a menudo criticando al feminismo y culpando a las mujeres de sus frustraciones; según una investigación de Ofcom, estos espacios son más fragmentados de lo que se percibe y atraen a jóvenes que buscan humor, ejercicio y superación, pero que pueden adoptar posturas dañinas cuando se sienten aislados.

La psicóloga Niobe Way de la Universidad de Nueva York describe una “crisis de conexión” en la que los niños mantienen lazos emocionales profundos que se pierden en la adolescencia, creando un vacío que la manosfera llena con promesas de disciplina, gimnasio y comunidad, aunque a veces transforma la frustración en resentimiento hacia las mujeres y el feminismo.

Desde la perspectiva femenina, la dependencia económica histórica y la desigualdad de oportunidades han llevado a que muchas mujeres jóvenes busquen parejas que compartan responsabilidades y respeten su autonomía; espacios como Female Dating Strategy promueven la autoprotección y la selección estratégica en las relaciones, aunque también pueden reforzar la desconfianza mutua.

Investigaciones de Pew Research Center indican que el 51 % de los hombres y el 37 % de las mujeres consideran más difícil encontrar pareja que hace veinte años, y el estudio de Brookings muestra una brecha política creciente entre jóvenes de 18 a 29 años, con mujeres inclinándose más liberalmente mientras algunos hombres se sienten discriminados; políticos como Donald Trump han capitalizado esa audiencia a través de podcasts e influenciadores.

El artículo advierte que la solución no pasa por una guerra de géneros, sino por reconocer que ambos sexos están atravesando una transformación sin manuales claros, donde la soledad, la redefinición del rol paterno y la búsqueda de propósito deben abordarse sin culpar al otro, evitando que la relación de pareja se convierta en una negociación defensiva basada en “red flags” aprendidas en TikTok.

Escucha este artículo

Audio generado con IA

0:00
0:00
ⓘ ¿Necesitas detener la lectura? Si el botón no responde en tu móvil, recarga la página deslizando hacia abajo o sal de la noticia. El audio se detendrá inmediatamente.
José Guillermo Mejía

Hombres y mujeres están construyendo comunidades digitales para explicar sus frustraciones. La familia, las relaciones y la política comienzan a sentir las consecuencias.

Un joven entra a internet buscando ganar músculo, mejorar sus ingresos o entender por qué sus relaciones no funcionan. El algoritmo primero le recomienda ejercicios; después, disciplina y éxito; más tarde aparecen hombres hablando de soledad, feminismo, pérdida de autoridad y una sociedad que, según ellos, dejó de valorar al hombre.

Una mujer puede recorrer un camino parecido. Busca consejos sobre relaciones, autoestima o cómo reconocer una pareja inconveniente. Poco después encuentra videos sobre red flags o banderas rojas, “hombres de alto valor”, independencia emocional y advertencias sobre no depender económicamente de un hombre.

Este es uno de los fenómenos sociales más interesantes de nuestro tiempo. Una parte tiene nombre: la manosfera.

La manosfera, del inglés manosphere, “esfera de los hombres”, es el conjunto de comunidades y espacios digitales que abordan temas relacionados con los hombres y, en algunos casos, expresan rechazo o posiciones críticas frente al feminismo.

¿Qué les está pasando a los hombres? Sería fácil responder: machismo. También sería insuficiente.

La investigación de Ofcom sobre la manosfera encontró un universo más fragmentado de lo que suele presentarse. Algunos hombres llegan atraídos por el humor, el ejercicio y la superación personal; las personas socialmente aisladas parecen más expuestas a adoptar visiones dañinas dentro de comunidades digitales cerradas.

Muchos jóvenes sienten que las antiguas reglas desaparecieron, pero nadie les explicó claramente cuáles son las nuevas. Se les enseñó que debían ser proveedores, fuertes y exitosos, mientras comprar vivienda, formar una familia o alcanzar estabilidad laboral resulta cada vez más difícil.

La psicóloga Niobe Way, profesora de la Universidad de Nueva York, lleva décadas estudiando las amistades masculinas. Su trabajo muestra que muchos niños construyen relaciones emocionales profundas, pero al llegar a la adolescencia comienzan a perderlas. Ella habla de una “crisis of connection”, una “crisis de conexión”.

La manosfera entra precisamente en ese vacío.

Ofrece disciplina, gimnasio, propósito y comunidad. El problema aparece cuando algunos espacios convierten frustraciones reales en una explicación única: la culpa es de las mujeres, del feminismo o de una sociedad que quiere debilitar a los hombres.

Ahí la ayuda puede convertirse en resentimiento.

Las mujeres también tienen razones para desconfiar Escuchar a los hombres no significa desconocer la experiencia de las mujeres.

Durante generaciones, millones de mujeres dependieron económicamente de sus esposos, tuvieron menores oportunidades profesionales y soportaron relaciones desiguales. Su ingreso masivo a las universidades y al mercado laboral cambió la estructura de la familia y sus expectativas sobre la pareja.

Muchas mujeres jóvenes ya no buscan simplemente un proveedor. Esperan un compañero emocionalmente disponible, capaz de compartir responsabilidades domésticas y respetar su autonomía.

Desde su perspectiva, parte de la manosfera parece querer recuperar un mundo en el que el hombre decidía y la mujer obedecía.

No existe una “manosfera femenina” exactamente equivalente. Sin embargo, espacios como Female Dating Strategy han construido discursos donde las relaciones pueden convertirse en estrategia, selección y autoprotección.

Cuando la frustración se convierte en identidad Una frustración personal puede transformarse en identidad colectiva y después en comportamiento electoral.

La académica Karen Lee Ashcraft, autora de Wronged and Dangerous, describe la manosfera como “a major political player”, un “actor político importante”.

En Estados Unidos, Pew Research Center encontró que el 51 % de los hombres considera hoy más difícil encontrar pareja que hace veinte años, frente al 37 % de las mujeres. Brookings también ha documentado una creciente brecha política entre jóvenes de 18 a 29 años: ellas se han desplazado hacia posiciones más liberales, mientras algunos hombres sienten que son discriminados o ignorados.

Donald Trump entendió esa audiencia. Los pódcast y los influenciadores permitieron llegar a hombres alejados de la política tradicional.

La política descubrió algo elemental: la soledad también puede votar.

¿Y qué ocurre con la familia? Si hombres y mujeres llegan a una relación convencidos de que el otro intenta aprovecharse de ellos, la pareja puede convertirse en una negociación defensiva.

Él teme ser utilizado económicamente. Ella teme perder su independencia. Él puede interpretar ciertos reclamos como control y ella leer el silencio emocional como indiferencia. Ambos llegan con un catálogo de red flags aprendido en TikTok.

No necesitamos una guerra entre hombres y mujeres La manosfera plantea preguntas que la sociedad no debería despreciar: ¿por qué tantos hombres jóvenes se sienten solos?, ¿qué significa hoy ser un buen padre?, ¿cómo encuentra propósito un hombre que ya no se define únicamente como proveedor?

Las mujeres también preguntan cómo construir relaciones sin perder autonomía, cómo enfrentar la violencia y cómo compartir realmente la crianza y el trabajo doméstico.

El error comienza cuando cada grupo responde sus preguntas culpando al otro.

La familia no se fortalece regresando a 1950 ni convirtiendo las relaciones en una batalla. Se fortalece cuando hombres y mujeres reconocen que ambos viven una transformación para la cual nadie recibió un manual.

Los hombres jóvenes que la política dejó de escuchar encontraron voces en internet. Las mujeres también construyeron sus propios espacios. Ahora el algoritmo los enfrenta y algunos políticos convierten esas frustraciones en votos.

El verdadero problema es que todavía estamos aprendiendo a construir familias bajo nuevas reglas.

Boyacá Sie7e Días

Escrito por

Boyacá Sie7e Días

Publicado el 11 de septiembre de 2026 · 7:00 a. m.

Las más leídas

Pico y placa Tunja
Viernes, 9 de octubre de 2026
No circulan hoy
Tunja
1 · 2
Placas terminadas
Centro histórico: 6:00 a.m. – 8:00 p.m.
Resto de la ciudad: 6:00–9:00 a.m. · 12:00 m–2:00 p.m. · 5:00–7:00 p.m.
Sáb. 10 de octubre
No aplica
Fin de semana
Pico y placa Bogotá
Viernes, 9 de octubre de 2026
No circulan hoy
Bogotá
6·7·8·9·0
Placas terminadas
Horario: 6:00 a.m. – 9:00 p.m.
Sáb. 10 de octubre
No aplica
Fin de semana
PAUTE AQUÍ - WhatsApp 322 817 2265