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De la Espriella desmonta la ‘paz total’ de Petro al finalizar diálogos con grupos armados

El presidente Abelardo de la Espriella puso fin este viernes a todos los diálogos y espacios de la política de “paz total” impulsada por su antecesor Gustavo Petro, cumpliendo una de sus promesas de campaña y marcando un giro en la estrategia nacional de paz.

En su publicación de X escribió: “Se acabó la falsa paz. En mi Gobierno los criminales no tendrán estatus político, contemplaciones ni impunidad”.

La medida afecta las mesas de negociación con el Estado Mayor de los Bloques Magdalena Medio, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el Frente Comuneros del Sur y la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), así como los espacios de conversación sociojurídica con grupos de Medellín, el Valle de Aburrá, Quibdó y Buenaventura.

Un caso emblemático es el de los Comandos de Frontera, parte de la CNEB, cuyos 99 integrantes se concentraron en junio pasado en una Zona de Ubicación Temporal (ZUT) en el municipio de Valle del Guamuez, Putumayo. Esa zona, creada para facilitar la transición a la vida civil, será cerrada por orden de Resolución 389 de 2026, con el 30 de septiembre como fecha límite.

El Gobierno argumenta que los procesos heredados “no produjeron avances suficientes” en paz, desarme o sometimiento a la justicia, y declara que quienes manifiesten una voluntad efectiva de abandonar las armas deberán acogerse a la justicia, mientras que los que continúen la violencia serán enfrentados por la fuerza pública.

De la Espriella llegó a la presidencia con la promesa de confrontar con dureza a guerrillas, narcotraficantes y otros grupos armados, rechazando la política de “paz total” y abogando por una “mano de hierro” que combine “las armas y las leyes de la República”.

Según su administración, los diálogos del gobierno anterior implicaron un gasto institucional y económico cercano a 7 000 millones de pesos (aproximadamente 2,2 millones de dólares) en honorarios de voceros, representantes y negociadores, sin contar los costos de seguridad, viáticos y zonas de ubicación.

Con este anuncio, el país abandona la “paz total” de Petro y adopta un modelo basado en el sometimiento individual a la justicia y una mayor presión militar sobre las organizaciones que mantengan las armas.

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El Gobierno de Abelardo de la Espriella también defendió que quienes manifiesten una voluntad efectiva de abandonar las armas deberán acogerse a la Justicia.

Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia. Foto: archivo particular
Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia. Foto: archivo particular

Por: Esneyder Negrete / Agencia EFE

El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, puso fin este viernes a todos los diálogos y espacios de la política de ‘paz total‘ de su antecesor, Gustavo Petro, terminando los que aún no habían sido cancelados.

La decisión, que cumple promesas de campaña del presidente, supone un giro en la política nacional que deja en suspenso procesos que avanzaron hasta la concentración y abandono de armas de integrantes de algunas organizaciones armadas.

«Se acabó la falsa paz», escribió en X de la Espriella: «En mi Gobierno los criminales no tendrán estatus político, contemplaciones ni impunidad».

La decisión afecta las mesas con el Estado Mayor de los Bloques Magdalena Medio, el Ejército de Liberación Nacional (Eln), el Frente Comuneros del Sur y la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), así como los espacios de conversación sociojurídica con grupos de Medellín y el Valle de Aburrá (Antioquia), Quibdó (Chocó) y Buenaventura (Valle del Cauca).

Uno de los casos que ilustra las consecuencias del cambio de estrategia es el de los Comandos de Frontera, grupo que parte de la CNEB, cuyos miembros avanzaron durante el Gobierno de Petro en un proceso de desarme que llevó a 99 de sus integrantes a concentrarse en junio pasado en una Zona de Ubicación Temporal (ZUT) en el municipio del Valle del Guamuez, en el departamento de Putumayo (sur), en la frontera con Ecuador.

Ese espacio había sido creado precisamente para facilitar el tránsito de los integrantes de la organización hacia la vida civil y contaba con mecanismos de monitoreo y acompañamiento institucional, pero de la Espriella ordenó su cierre mediante la Resolución 389 del 2026, con el 30 de septiembre como fecha límite para su desmonte.

El caso de Putumayo contrasta con la decisión general anunciada este viernes, que responde a la valoración del nuevo Gobierno de que los procesos de diálogo y los mecanismos heredados «no produjeron avances suficientes» en materia de paz, desarme o sometimiento a la Justicia.

El Gobierno también anunció el cierre de los espacios de negociación con los grupos mencionados y defendió que quienes manifiesten una voluntad efectiva de abandonar las armas deberán acogerse a la Justicia, mientras que aquellos que continúen ejerciendo violencia contra la población «serán enfrentados por la fuerza pública«.

Impugnar la ‘paz total’

De la Espriella llegó a la presidencia colombiana con, entre otras promesas, la de confrontar con dureza a guerrillas, narcotraficantes y otros grupos armados y de delincuentes en el país, impugnando en el fondo y en la forma la política de «paz total» de su predecesor.

El presidente ha abogado en su escaso mes en el cargo en aplicar «mano de hierro» a estos grupos y afrontarlos con toda la fuerza «de las armas y de las leyes de la República».

Durante el Gobierno anterior, estos procesos supusieron -según la Administración de de la Espriella– un importante despliegue institucional y económico cercano a los 7.000 millones de pesos (unos 2,2 millones de dólares) representados en pagos de honorarios de voceros, representantes y negociadores, «sin contar los gastos asociados a seguridad, viáticos, zonas de ubicación y otros costos».

El giro anunciado por de la Espriella supone así el abandono de la ‘paz total‘ que caracterizó al Gobierno de Petro y su sustitución por un modelo basado en el sometimiento individual a la justicia y en una mayor presión militar sobre las organizaciones que mantengan las armas.

Agencia EFE

Escrito por

Agencia EFE

Publicado el 11 de septiembre de 2026 · 2:00 p. m.

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