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Según la Unesco, más de 3.000 colegios en Colombia implementan estrategias para enseñar pensamiento crítico, alfabetización digital e IA ética dentro de sus ambientes virtuales de aprendizaje.

El Icfes y la Comisión de Regulación en Comunicaciones (CRC) confirman que 7.700 jóvenes universitarios participaron en el primer diagnóstico nacional sobre alfabetización mediática e informacional en educación superior, para compartir experiencias sobre el uso de medios digitales, en el que detectaron las dificultades para analizar la veracidad y confiabilidad de los cursos que se encuentran en línea.
Lina Paola Álvarez Realpe, coordinadora de la Especialización en Ambientes Virtuales de Aprendizaje (AVA) Fundación Universitaria Horizonte, explicó que los procesos de microaprendizaje funcionan muy bien para contenidos concretos y prácticos como en el caso del vocabulario, definiciones, pasos de una receta, atajos de una herramienta digital o tips rápidos.
En cambio, para los temas que requieren análisis, práctica sostenida o pensamiento crítico como por ejemplo, redactar un ensayo, entender estadística o desarrollar pensamiento matemático, necesitan procesos estructurados, con acompañamiento, retroalimentación y tiempo para practicar y corregir errores.
El reto de identificar contenido educativo confiable
De acuerdo con la experta, conviene fijarse en tres elementos para identificar el contenido educativo confiable, de acuerdo con el análisis sobre ¿Quién produce el contenido?:
- Si tiene formación o experiencia real en el tema.
- Si cita fuentes o referencias.
- Si la plataforma tiene una estructura pedagógica clara: objetivos, secuencia, evaluación y no solo, videos sueltos.
“Las plataformas educativas reconocidas, suelen ofrecer estas garantías, aunque en redes sociales, conviene verificar al autor antes de tomar el contenido como verdad absoluta. Las redes sociales y los entornos digitales se consolidan como espacios de aprendizaje por la disponibilidad 24/7, se adaptan al ritmo de cada persona y usan lenguajes visuales y dinámicos que resultan más atractivos que los métodos tradicionales”, explica Lina Paola Álvarez Realpe, Coordinadora de la Especialización en Ambientes Virtuales de Aprendizaje, AVA, Fundación Universitaria Horizonte.
Por último, explicó:
“permiten aprender sobre la marcha, conectando el conocimiento con intereses personales o necesidades inmediatas del día a día, algo que la educación formal no siempre logra con la misma inmediatez”.
Videos de uno o dos minutos, ¿Es posible aprender algo significativo?
Estos formatos son excelentes para despertar curiosidad, resolver una duda puntual o recordar algo que ya se sabía, como por ejemplo, una palabra nueva en inglés o un truco de cocina.
“Su límite está, en que no permiten profundizar, ya que, no bastan para dominar una habilidad compleja, como programar o tocar un instrumento. Funcionan mejor como «puerta de entrada» a un tema, no como el proceso completo de aprendizaje”, puntualizó Lina Paola Álvarez Realpe, Coordinadora de la Especialización en Ambientes Virtuales de Aprendizaje, AVA, Fundación Universitaria Horizonte.
Estrategias para evitar el consumo excesivo de herramientas digitales
- Definir un propósito claro antes de abrir la plataforma, por ejemplo, «hoy quiero aprender esto».
- Poner límites de tiempo.
- Seguir cuentas o canales curados en lugar de dejarse llevar por el algoritmo.
- Complementar lo aprendido con alguna actividad práctica que lo refuerce.
“La clave está en usar la herramienta con intención, no dejar que el contenido decida por nosotros”, finalizó, Lina Paola Álvarez Realpe, Coordinadora de la Especialización en Ambientes Virtuales de Aprendizaje, AVA, Fundación Universitaria Horizonte.
Escrito por
Boyacá Sie7e Días
Publicado el 7 de septiembre de 2026 · 6:00 p. m.