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Sogamoso conmemora 216 años de haber sido erigida como Villa Republicana. Son más de dos siglos de historia y, entre las muchas páginas que explican la construcción de esta ciudad, hay una que merece ser reivindicada: la del deporte como expresión de comunidad, identidad y desarrollo.
La historia deportiva sogamoseña comenzó mucho antes de los grandes escenarios. En los años cuarenta, las primeras comisiones deportivas empezaron a organizar una actividad que ya hacía parte de la vida cotidiana. Allí aparece Pedro Avella Vargas, una de las primeras referencias de un movimiento que creció a fuerza de voluntad, gestión y compromiso ciudadano.
Esa cultura deportiva se encontró con una transformación que cambiaría para siempre a Sogamoso: Acerías Paz del Río. Desde 1952 llegaron ingenieros y técnicos de Francia, Alemania y México, y particularmente los franceses tuvieron incidencia en una ciudad que comenzaba a vivir una nueva etapa. El deporte también reflejó ese cambio: en 1952 el fútbol municipal ya reunía por lo menos 35 equipos, la carretera Bogotá-Sogamoso recibió el Gran Premio Boyacá de automovilismo y nació la Doble Sogamoso, competencia ciclística vinculada al génesis de la posterior Vuelta a Colombia. Las carreteras empezaban a convertirse en semillero de campeones.
En 1962 llegó la creación de la Junta Municipal de Deportes, considerada entonces la segunda junta municipal de deportes del país. Cinco años después, el 20 de julio de 1967, Sogamoso inauguró el Estadio Olímpico del Sol, quizá la mayor expresión del civismo de una ciudad unida alrededor de un propósito. No fue solamente un escenario: fue una obra levantada con el esfuerzo y el aporte de los propios sogamoseños. Allí crecieron el fútbol y el atletismo y se encontraron generaciones enteras.
En 1970 apareció otro símbolo: la Unidad Deportiva Fabio Riveros Garzón, corazón durante décadas del baloncesto local. Pero esa historia ya había comenzado en los primeros campeonatos del Colegio de Sugamuxi, en la plaza de La Villa. En 1982 se sumó el Coliseo Cubierto Alfonso Patiño Rosselli. Estadio, unidad deportiva y coliseo se convirtieron en escenarios de una memoria que trascendió el deporte.
Y llegaron los resultados. Los Juegos Intercolegiados, el atletismo internacional y, especialmente, el ciclismo llevó el nombre de Sogamoso a escenarios nacionales y europeos. La Vuelta a Colombia, el Tour de Francia y la Vuelta a España fueron también escenarios donde se proyectaron deportistas nacidos o formados en esta tierra. La gimnasia y otras disciplinas ampliaron ese mapa deportivo.
Los Juegos Nacionales de 2000 confirmaron la capacidad de Sogamoso para recibir grandes acontecimientos. El taekwondo y la gimnasia encontraron allí un impulso decisivo y con el tiempo convirtió a la ciudad en referente nacional e internacional de esta disciplina.
Pero la historia también está hecha de gestos que no aparecen en los medalleros. Está, por ejemplo, la memoria de María Elena Hincapié y de su hija Sandra Malpica, patinadora fallecida en un accidente, y la gestión que permitió convertir esa tragedia en una obra para la comunidad: el Parque Recreacional del Norte. A veces, el deporte también se construye desde el dolor, la solidaridad y el servicio.
Y hubo quienes contaron todo aquello. Desde los años cincuenta, el periodismo deportivo acompañó esta evolución desde las emisoras y los periódicos hasta la radio, la prensa y la televisión nacional. Sogamoso no solo formó deportistas: también formó periodistas que llevaron sus historias más allá de sus fronteras.
La institucionalidad también cambió. La Junta Municipal dio paso al IRDS en 1995 y, después de nuevas transformaciones, al actual modelo de Secretaría del Deporte. Mientras tanto, nuevas generaciones han mantenido viva una tradición que alguna vez hizo del deporte una verdadera fuerza de ciudad.
Quizá esa sea la gran lección de estos 216 años, donde hubo un tiempo en que Sogamoso tenía clubes, campeonatos, escenarios llenos y actividad deportiva durante todo el año. Esa dinámica se fue opacando, pero la historia demuestra que existió un ecosistema construido por dirigentes, entrenadores, deportistas, familias, periodistas y ciudadanos.
No se trata de decir que todo tiempo pasado fue mejor. Se trata de recordar que una comisión puede convertirse en institución; una cancha, en escenario; un club, en semillero; un deportista, en representante de Colombia, y una historia local, en una historia que termina contándose en el mundo.
Sogamoso no solamente hizo deporte. Durante décadas, hizo del deporte una manera de construir ciudad.
Escrito por
Boyacá Sie7e Días
Publicado el 6 de septiembre de 2026 · 9:03 a. m.