Escucha este artículo
Audio generado con IA

Durante el año 2025 en Boyacá la pobreza y la desigualdad aumentaron; la economía creció por debajo del promedio nacional por séptimo año consecutivo y el desempleo se incrementó. El crecimiento de la minería (-10,11 %) y la industria (-0,5 %) fueron negativos y su participación dentro del PIB departamental cayeron a mínimos históricos. De igual manera, el sector agropecuario solo creció en el 0,8 % cuando el país lo hizo al 3,1 %. De los doscientos municipios menos productivos del país, cincuenta son de Boyacá y veintiséis hacen parte de los cien con menor valor agregado, según el valor agregado municipal del 2024, con datos del DANE.
El deterioro de los indicadores socioeconómicos obliga a repensar el futuro del departamento, son tiempos para rectificar y reorientar caminos. En el pasado, ante la crisis de comienzos de milenio, Boyacá fue ejemplo en remover obstáculos, superó con creces indicadores donde yacía relegada (pobreza extrema 39,2 % cuando la del país era de 17,6 %). En el presente hay cifras alentadoras que generan bienestar como las necesidades básicas insatisfechas (NBI) con el 10,15 % (DANE 2022) o una pobreza multidimensional de 6,4 % para el 2025. Sin embargo, a excepción de los municipios que hacen parte del corredor de Tunja, Duitama y Sogamoso, los logros sociales no caminan de la mano de los económicos y este es el reto hacia el futuro.
Bajos ingresos, el problema
Como se evidencia en el análisis, cuando se comparan los ingresos per cápita del hogar colombiano con el boyacense es clara la caída del ingreso de los hogares del departamento. En el año 2005 el promedio per cápita es de 935.611 pesos mensuales, mientras en el país es de 1.281.590 pesos (el ingreso per cápita es el resultado de sumar el total del ingreso del hogar dividido por el número de miembros de la familia).

Más compleja la situación de los hogares tunjanos, pues sus ingresos disminuyeron en el año 2025 con relación al 2024. La reducción del ingreso está asociada directamente con el comportamiento de la pobreza; menos dinero conlleva a menor capacidad para adquirir bienes y servicios, es decir, deterioro del bienestar. Ahora el ingreso está ligado al desempleo, la desigualdad y el bajo crecimiento de la economía, en una cadena de causas y efectos riesgosa para el departamento.
Productividad y competitividad, el desafío
Se mejoró en bienestar social, eso es innegable, pero la productividad de los municipios pasó al olvido, condenándolos, en ocasiones, a la dependencia del Estado, en menor o mayor grado. Según el valor agregado municipal (VAM) para el año 2024, 26 municipios de Boyacá hacen parte de los 100 menos productivos del país, eso es alarmante. Paipa produce un poco más que todos los municipios de las provincias de La Libertad, Gutiérrez y Lengupá, para comprender la dimensión del fenómeno.
Según el índice de competitividad del año 2026, en el pilar de entorno para los negocios, Boyacá ocupa el puesto 24, dentro de los 33 evaluados. Este pilar incluye la dinámica empresarial, siendo preocupante que ocupa el puesto 31 en la participación de medianas y grandes empresas. El indicador se viene deteriorando: en el año 2022 se ocupaba el puesto 16, para el 2026 el 24, un retroceso que refleja la baja eficiencia de los mercados.
El desafío es grande, es importante abordar de manera crítica la alta dependencia de algunos municipios a las transferencias y la provisión directa de bienes y servicios por parte Estado, pues se está desestimulando la productividad. Es posible tener municipios productivos si se generan las condiciones, en medio de un departamento con el mayor número de municipios con menor población. Insertar las economías de las provincias más pobres a las lógicas de los mercados regionales y nacionales es el reto. El recetario es abundante, se requiere aunar esfuerzos, donde el sector privado es fundamental.
El departamento está por encima de cualquier diferencia ideológica, por ello es urgente que Boyacá sea una prioridad dentro de las líneas estratégicas del plan nacional de desarrollo del presidente Abelardo de la Espriella. Un alto en el camino es necesario cuando las señales así lo reclaman.
Escrito por
Boyacá Sie7e Días
Publicado el 3 de septiembre de 2026 · 11:00 a. m.