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En los ajustes de WhatsApp, en la sección de Privacidad, puede decidir quién ve cada cosa.

WhatsApp presume, con razón, de que sus mensajes van cifrados, es decir, protegidos, de modo que ni la propia empresa puede leer lo que uno escribe. Eso está muy bien y es verdad. Pero mucha gente cree que por eso su número es una caja fuerte impenetrable, y no es del todo así. Le cuento, en cristiano, qué puede saber de usted alguien que tenga su número.
Empecemos por lo más sencillo, lo que cualquiera que lo agende puede ver. Su foto de perfil, su nombre, la frase esa del ‘info’ o ‘acerca de’, sus estados, y algo que a muchos les incomoda: la hora de su última conexión y ese ‘en línea’ que aparece cuando está usando la aplicación. Con solo eso, alguien puede darse cuenta a qué horas se acuesta, a qué horas se levanta, o si lo dejó en visto a propósito.
La buena noticia es que todo eso usted lo controla. En los ajustes de WhatsApp, en la sección de Privacidad, puede decidir quién ve cada cosa. El consejo de los expertos es sencillo: ponga la foto, los estados y la última conexión para que solo los vean ‘Mis contactos’, y no todo el mundo. Dos minutos de ajustes y listo.

Ahora viene lo que casi nadie sabe, y es lo interesante. Su número de celular es como su cédula en internet. Si usted usó ese mismo número para registrarse en Facebook, en Instagram, en una tienda en línea, en un foro o donde sea, alguien mañoso puede cruzar toda esa información y armar un perfil suyo bastante completo. No porque hackeó WhatsApp, sino porque uno mismo fue regando el número por todos lados.
Por eso, un consejo de oro: no publique su número personal en sitios públicos de internet, ni lo deje visible en su perfil de redes ni en avisos clasificados. Si necesita un número para vender o para negocios, lo ideal es tener uno aparte, distinto del personal.
Y hay una tercera capa, la más técnica, que conviene conocer aunque uno no la pueda cambiar. Aunque la empresa no lea sus mensajes, sí guarda cierta información sobre cómo usa la aplicación: desde qué teléfono se conecta, a qué horas, su dirección de internet, y, si le da permiso, hasta su lista de contactos. No es el contenido de lo que habla, pero sí un rastro de su actividad.

Acá va una aclaración importante para que nadie se asuste de más. Todo esto no significa que WhatsApp sea inseguro ni que lo estén espiando. Sus conversaciones siguen bien protegidas. De lo que hablamos es de la información que rodea al número, no de lo que usted escribe.
Al final, la idea no es volverse paranoico ni salir corriendo a borrar WhatsApp. La idea es simple: entender que en el mundo digital uno deja huellas, y que vale la pena manejarlas con cabeza. Revisar de vez en cuando quién puede ver su foto y su última conexión, no regar el número por todo internet, y enseñarles esto a los hijos y a los papás mayores, que muchas veces publican el número sin pensarlo.
Una pregunta para terminar, y hágasela en serio: ¿cuándo fue la última vez que usted revisó, en los ajustes de WhatsApp, quién puede ver su foto y su hora de última conexión? Si no se acuerda, ya sabe cuál es su tarea de hoy. Le toma dos minutos, y es de esas cosas pequeñas que le dan a uno tranquilidad.
Escrito por
Milton L. Porras T.
Publicado el 2 de septiembre de 2026 · 12:00 p. m.
Ingeniero de Software - Redacción Tecnología / IA