Últimas noticias

La carrera por la Alcaldía de Sogamoso y la implacable ley de los tres tercios

En la política de Sogamoso impera la llamada ley de los tres tercios, según la cual el ganador de la alcaldía necesita alrededor de 25 800 votos, el segundo bloque promedia 16 200 y el tercer bloque unos 10 800. La participación total suele rondar los 63 000 sufragantes, de los cuales aproximadamente 6 800 se reparten entre candidatos menores, 2 700 son votos en blanco y casi 1 700 tarjetas quedan nulas o sin marcar.

El primer tercio, tradicionalmente oficialista, busca romper el mito de “alcalde no pone alcalde”. Bajo la dirección de Mauricio Barón, se intenta unir su estructura con la de Juan Camilo Ostos, respaldado por Rodrigo Rojas a la Gobernación. En la estrategia aparecen dos figuras de peso: el exalcalde Luis Guillermo Barrera Gutiérrez, reconocido por su “Gerencia Integral” y premiado por Colombia Líder, y el ingeniero Jaime Alberto Figueroa Rivera, exgerente de Cementos Argos, cuyo prestigio técnico complementa el bloque de centro‑derecha y asegura el apoyo del sector empresarial, liberal moderado y conservador tradicional.

El segundo tercio, de raíz histórica y ahora bajo la bandera del partido de los Verdes, se consolida alrededor de Carlos Amaya. Este bloque, heredero del legado del exalcalde e intelectual Jaime Castro y de líderes como Édgar Armando Paérez Avella y el concejal Hugo Benavides, que en su momento impulsaron la victoria de Gustavo Suárez, se enfrenta a la necesidad de definir su liderazgo entre figuras como Carol Vanessa Pérez Rodríguez (con el respaldo de Miguel Ángel Barreto) y los aspirantes Diego Fernando Fagua Torres y Juan Pablo Camargo Gómez.

El tercer tercio se presenta como una vía alternativa e independiente destinada a equilibrar la balanza política y evitar un nuevo “voto castigo”. En él destacan el abogado David Castillo, expresidente ejecutivo de la Cámara de Comercio, y el padre Danilo Hernando Rodríguez Lemus, exdirector de la UNAD y exrector del Colegio Seminario, que movilizan la ciudadanía de base. El bloque se refuerza con los exconcejales Willian Rodrigo Palacios Alvarado (Liberal), Carlos Andrés Bello Páez (ASI) y Edwin Barrera Sierra (Conservador), junto a una funcionaria municipal de alto reconocimiento popular por su gestión de las festividades y sus vínculos sindicales con la USO, que actúa como puente para unificar el voto alternativo.

Escucha este artículo

Audio generado con IA

0:00
0:00
¿Necesitas detener la lectura? Si el botón no responde en tu móvil, recarga la página deslizando hacia abajo o sal de la noticia. El audio se detendrá inmediatamente.

En la política de Sogamoso existe una regla matemática tan invisible como exacta: la ley de los tres tercios. Salvo aquel histórico y excepcional cara a cara entre Miguel Ángel García y Cristóbal Rodríguez —donde el electorado se volcó masivamente al voto castigo—, la ‘Ciudad del Sol y del Acero’ siempre define su destino a través de tres corrientes claras: un oficialismo consolidado, una fuerza de centro-derecha o independencia, y un tercer bloque de centro menos moderado que termina actuando como el fiel de la balanza.

Las estadísticas oficiales de las dos últimas contiendas electorales (2019 y 2023) no mienten y fijan los promedios de este ajedrez: el ganador requiere un techo de 25.800 votos; el segundo bloque promedia 16.200, y la tercera vía arrastra unos 10.800 sufragios decisivos.

El saldo de la votación total —que suele rondar los 63.000 sufragantes— se atomiza en la periferia del tarjetón: una franja histórica de candidatos menores o sin viabilidad real que sumados arañan unos 6.800 votos sueltos, complementada por la manifestación del voto en blanco (promediando 2.700 respaldos) y un remanente técnico de casi 1.700 tarjetas nulas o no marcadas. Con estos números fríos sobre la mesa, el panorama político actual reconfigura tres bloques implacables de cara al futuro de la ciudad, donde los perfiles profesionales y la acomodación de sus actores clave determinarán el rumbo del municipio.

El primer tercio, el bloque oficialista, se encuentra ante el reto de romper el viejo mito municipal de que «alcalde no pone alcalde». Este sector, históricamente moldeado y controlado por los apellidos tradicionales de Rodríguez, Calderón, Figueroa y González, entre otros actores oficialistas, hoy bajo la égida de Mauricio Barón, sufre un desgaste natural ante una baraja de candidatos propios que no han logrado consolidar arraigo en las encuestas.

Para conjurar este riesgo, el bloque busca unificar las estructuras de Barón y de Juan Camilo Ostos, quien entra a formar parte del nuevo liderazgo político regional gracias a su vertiginosa carrera burocrática a nivel nacional y la herencia política que lleva en sus venas, sumando además el apoyo estratégico de Rodrigo Rojas a la Gobernación.

En esta estrategia, el tablero otorga una trascendencia equivalente a dos figuras de peso complementario: por un lado, el exalcalde Luis Guillermo Barrera Gutiérrez, estratega político tradicional que en el pasado deparó grandes victorias en contiendas complejas, y, por el otro, el ingeniero Jaime Alberto Figueroa Rivera, exgerente de la planta de Cementos Argos, quien cuenta con un perfil netamente técnico y goza de un excelente prestigio por su impecable carrera profesional.

Cabe destacar que, gracias a su recordada ‘Gerencia Integral’, Barrera Gutiérrez consolidó una administración de gran impacto institucional, que lo llevó a ser exaltado por la organización Colombia Líder como uno de los mejores alcaldes del país, un logro que hoy robustece el blindaje corporativo e industrial indispensable para el continuismo y se complementa con el prestigio gerencial de Figueroa.

Lo determinante en este ajedrez es que ninguno de estos dos candidatos representaría un peligro latente para las aspiraciones de las nuevas figuras locales. Al ser hombres moderados, cuya última actuación pública no sería otra que servirle a su ciudad natal sin pretensiones políticas a futuro, su presencia desarma los posibles celos de las juventudes políticas que han escalado hasta conseguir un liderazgo dentro de sus propios partidos políticos.

Esto consolida un bloque de centro-derecha unificado y asegura el respaldo del voto empresarial, del liberalismo moderado y del conservadurismo tradicional.

El segundo tercio se perfila bajo la bandera del pragmatismo puro y la necesidad de supervivencia de un bloque con profunda raíz histórica. Este sector nació y se consolidó en la trinchera ideológica liderada por la figura del exalcalde e intelectual Jaime Castro, actuando siempre en franca contraposición al matiz marcadamente oficialista de personajes como Jorge Perico y María Izquierdo de Rodríguez. Aquel grupo castrista originario estuvo encabezado por prestigiosos juristas de la ciudad, como el reconocido líder político y abogado Édgar Armando Paérez Avella, y contó con seguidores acérrimos y disciplinados en el debate público como el concejal Hugo Benavides.

Ellos fueron, entre otros, los que generaron un ambiente propicio para que se eligiera al padre Gustavo Suárez, un hito recordado por desafiar con éxito al oficialismo tradicional.

Sin embargo, ese bloque de resistencia histórica ha mutado radicalmente en la actualidad hasta convertirse en el partido de los Verdes, hoy bajo la dirección e influencia de Carlos Amaya. Este nuevo actor regional inyecta al bloque una fuerte dosis de pragmatismo y dinámicas que muchos sectores tildan de ‘manzanillismo’ tradicional.

Con un amayismo debilitado en el plano nacional, la lógica del poder local obligará a encauzar estas filas detrás de figuras como Carol Vanessa Pérez Rodríguez (respaldada por el conservadurismo de Miguel Ángel Barreto) o a dirimir las encrucijadas internas entre liderazgos como los de Diego Fernando Fagua Torres y Juan Pablo Camargo Gómez para retener este tercio electoral.

El tercer tercio se estructurará a través de una fuerza alternativa e independiente capaz de balancear las cargas políticas de la ciudad. Este bloque tiene la misión estratégica de unificar los criterios necesarios para que el próximo alcalde sea escogido sin distancias abismales ni tensiones extremas, neutralizando de raíz la aparición de un nuevo ‘voto castigo’ como el que sacudió la histórica contienda entre Miguel Ángel y Cristóbal.

Para lograr este equilibrio, la tercera vía aglutina a actores de alto perfil institucional, comunal y moral. Aquí se ubica de forma estratégica al abogado David Castillo, expresidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Sogamoso, quien aporta una plataforma de renovación gremial, defensa de las pymes y juventud técnica, idónea para conectar con las clases medias de Sugamuxi.

A su lado, la autoridad moral e influencia del padre Danilo Hernando Rodríguez Lemus (exdirector de la UNAD y exrector del Colegio Seminario) actúa como un imán para activar el fortín electoral dormido de la ciudadanía de a pie, reviviendo el fervor social de la línea independiente que alguna vez representaron los líderes de sotana.

Este bloque se termina de robustecer con concejales en ejercicio y de reciente renuncia estratégica como Willian Rodrigo Palacios Alvarado (Partido Liberal), Carlos Andrés Bello Páez (ASI) —con capacidad de atraer a la izquierda local desorganizada— y Edwin Barrera Sierra (Partido Conservador).

A ellos se suma,bajo total reserva, la funcionaria estrella de la actual administración municipal; una profesional con alto afecto popular tras liderar la gestión de las festividades de la ciudad y cuyos vínculos con las bases sindicales de la USO le permiten actuar como el puente perfecto para unificar el voto alternativo.

En Sogamoso, las calculadoras políticas están encendidas. Quien logre congregar el dinero, el aval y el mensaje en torno al nombre más opcionado en cualquiera de los tres grupos se quedará con las llaves de la alcaldía, garantizando la gobernabilidad en un municipio que históricamente exige equilibrio entre sus fuerzas técnicas, gremiales y tradicionales.

Boyacá Sie7e Días

Escrito por

Boyacá Sie7e Días

Publicado el 24 de agosto de 2026 · 6:00 a. m.

Las más leídas

Pico y placa Tunja
Miércoles, 16 de septiembre de 2026
No circulan hoy
Tunja
7 · 8
Placas terminadas
Centro histórico: 6:00 a.m. – 8:00 p.m.
Resto de la ciudad: 6:00–9:00 a.m. · 12:00 m–2:00 p.m. · 5:00–7:00 p.m.
Jue. 17 de septiembre
9 · 0
No circulan
Pico y placa Bogotá
Miércoles, 16 de septiembre de 2026
No circulan hoy
Bogotá
1·2·3·4·5
Placas terminadas
Horario: 6:00 a.m. – 9:00 p.m.
Jue. 17 de septiembre
6·7·8·9·0
No circulan
PAUTE AQUÍ - WhatsApp 322 817 2265