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¿Predijeron el terremoto de Colombia? Entre videntes, geólogos y ciencia

El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el 10 de agosto de 2026, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, dejó destrucción y víctimas, y despertó la pregunta sobre si había sido predicho.

Antes del sismo circularon advertencias de videntes y practicantes esotéricos. Alexandra Vidente Mundial habló en abril de 2026 de fuertes movimientos de tierra en Colombia y volvió a advertir, el 21 de julio, sobre un fuerte sismo en el país; su aviso se publicó antes del desastre. Karen Caro, tarotista, también anunció en abril un posible terremoto fuerte en Colombia, enfocándose en Medellín, aunque el epicentro real estuvo en Chocó. Mhoni Vidente había incluido a Colombia en una etapa de intensa actividad sísmica.

Sin embargo, las predicciones no cumplidas son frecuentes. Mhoni Vidente ha anunciado terremotos para varios países y ciudades con magnitudes y periodos que no se materializaron. Karen Caro acertó al señalar a Colombia, pero su referencia a Medellín no coincidió con la ubicación del epicentro. Los pronósticos de Alexandra Vidente Mundial abarcan una amplia gama de fenómenos (políticos, accidentes, inundaciones, atentados), lo que estadísticamente aumenta la probabilidad de coincidencias.

Los geólogos explican que Colombia está en una de las regiones tectónicas más complejas del planeta, bajo la influencia de las placas de Nazca, Sudamericana y Caribe. El Servicio Geológico Colombiano atribuye el sismo del 10 de agosto a la interacción de la placa de Nazca con el continente sudamericano. El geólogo Rodrigo Alejandro León, de la Universidad de los Andes, señaló que el terremoto ocurrió a una profundidad de entre 90 y 110 kilómetros, dentro de la placa de Nazca.

Los expertos aclaran que la ciencia sí “predice”, pero de forma probabilística: identifica fallas activas, estudia sismos históricos, mide deformaciones y elabora mapas de amenaza para estimar regiones con mayor probabilidad de sufrir terremotos importantes en determinados periodos. No es posible afirmar con certeza la fecha, hora, ubicación y magnitud exactas de un sismo, como el ocurrido el 10 de agosto.

El artículo también recuerda que la investigación científica ha buscado señales precursoras (electromagnéticas, químicas, animales, microtemblores) sin resultados concluyentes, como el experimento en Parkfield, California. Los escépticos resaltan el sesgo de confirmación: se recuerdan los aciertos y se olvidan los errores. En conclusión, aunque hubo advertencias que coincidieron con el terremoto, no existe evidencia científica de una predicción exacta; la ciencia ofrece, en cambio, información sobre el riesgo, la causa y medidas para reducir el impacto de futuros sismos.

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El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el 10 de agosto de 2026, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, dejó destrucción, víctimas y una pregunta inevitable: ¿alguien lo había predicho?

La respuesta no es simplemente sí o no. Antes del terremoto circularon advertencias de videntes y personajes vinculados a prácticas esotéricas sobre posibles movimientos sísmicos en Colombia. Algunas coincidencias resultan llamativas. Pero una evaluación seria exige comparar también sus errores y contrastar esos pronósticos con el conocimiento de geólogos y sismólogos.

Las predicciones que hoy llaman la atención

El caso más comentado es Alexandra Vidente Mundial. En abril de 2026 habló de fuertes movimientos de tierra en Colombia y el 21 de julio, pocas semanas antes del terremoto, volvió a advertir sobre un fuerte movimiento sísmico en el país.

El dato merece reconocerse: la advertencia fue publicada antes del desastre y no parece una profecía reconstruida después de conocer los hechos.

También está Karen Caro, tarotista. En abril habló de un posible terremoto fuerte en Colombia durante los meses siguientes, aunque concentró especialmente su atención en Medellín, mientras el epicentro real estuvo en Chocó.

Mhoni Vidente, una de las astrólogas más conocidas de América Latina, también venía anunciando una etapa de intensa actividad sísmica y había incluido a Colombia

Las coincidencias existen y algunas son sorprendentes. Pero una evaluación rigurosa debe mirar también las predicciones que no se cumplieron.

Las predicciones que no se cumplieron

Aquí aparece un problema frecuente: después de una tragedia recordamos los aciertos y olvidamos los errores.

Mhoni Vidente constituye un ejemplo. Ha anunciado terremotos para diferentes países y ciudades, algunos con magnitudes y períodos específicos que no se materializaron en los términos anunciados.

Karen Caro acertó al señalar a Colombia, pero su referencia a Medellín no coincidió con la localización del epicentro.

Con Alexandra ocurre algo adicional: sus pronósticos abarcan terremotos, acontecimientos políticos, accidentes, inundaciones, atentados y otras catástrofes. Cuando se anuncian numerosos acontecimientos, aumenta estadísticamente la posibilidad de que alguno termine coincidiendo con la realidad.

¿Qué dicen los geólogos del terremoto colombiano?

Los geólogos no necesitaban predecir este terremoto para saber que Colombia enfrenta una amenaza sísmica considerable. El país se encuentra en una de las regiones tectónicas más complejas del planeta, bajo la influencia de las placas de Nazca, Sudamericana y Caribe.

El Servicio Geológico Colombiano ha explicado el terremoto del 10 de agosto dentro de esa dinámica, especialmente por la interacción de la placa de Nazca con el continente sudamericano.

El geólogo y experto en amenaza sísmica Rodrigo Alejandro León, profesor de la Universidad de los Andes, explicó que el terremoto ocurrió aproximadamente entre 90 y 110 kilómetros de profundidad, dentro de la placa de Nazca.

Los expertos recuerdan que la magnitud no determina por sí sola el número de víctimas. Influyen la profundidad, la distancia al epicentro, las características del suelo, la densidad poblacional y, especialmente, la calidad de las construcciones y el cumplimiento de las normas sismorresistentes.

Los geólogos también ‘predicen’, pero de otra manera

Esta diferencia es fundamental.

Los geólogos pueden realizar pronósticos probabilísticos. Identifican fallas activas, estudian terremotos históricos, miden deformaciones del terreno, elaboran mapas de amenaza y estiman qué regiones tienen mayor probabilidad de sufrir terremotos importantes durante determinados períodos.

Lo que actualmente no pueden afirmar es: “El 10 de agosto ocurrirá un terremoto de magnitud 7,4 en determinado punto de Colombia”.

Una verdadera predicción sísmica debería establecer fecha y hora, localización y magnitud. Hasta hoy nadie ha demostrado de manera reproducible que pueda anticipar grandes terremotos cumpliendo esos tres parámetros.

Por eso la ciencia ha desplazado sus esfuerzos hacia algo más útil: evaluar el riesgo, mejorar las construcciones y preparar a las sociedades para cuando ocurra lo inevitable.

Y los científicos también se han equivocado

La ciencia tampoco tiene una historia perfecta.

Durante décadas se buscaron señales inequívocas antes de un terremoto: alteraciones electromagnéticas, cambios químicos en aguas subterráneas, deformaciones del terreno, comportamiento de animales o patrones de pequeños sismos.

Uno de los experimentos más conocidos ocurrió en Parkfield, California. Los investigadores esperaban otro terremoto durante los años ochenta e instalaron numerosos instrumentos para detectar posibles señales precursoras.

El terremoto no llegó entonces. Finalmente ocurrió en 2004, sin que los instrumentos encontraran una señal previa inequívoca que hubiera permitido anunciarlo con suficiente anticipación.

Entre la fe y la estadística

Los escépticos hablan del sesgo de confirmación: tendemos a recordar aquello que confirma nuestras creencias y a olvidar lo que las contradice.

Si alguien anuncia veinte terremotos y acierta uno, el video del acierto puede hacerse viral mientras los otros diecinueve quedan olvidados.

Además, Colombia es un país sísmicamente activo. Decir que habrá un terremoto fuerte en Colombia durante un período amplio tiene una probabilidad de coincidencia mucho mayor que anunciar día, lugar y magnitud.

Hasta ese momento, la conclusión debe ser prudente: hubo predicciones anteriores sorprendentemente coincidentes con el terremoto colombiano, pero no existe evidencia científica de que alguien hubiera predicho específicamente el terremoto del 10 de agosto.

La ciencia ofrece algo menos espectacular, pero mucho más valioso. No puede decirnos qué día volverá a temblar con violencia en Colombia. Sí puede indicarnos dónde está el peligro, por qué existe, cómo construir mejor y cómo reducir las consecuencias de un próximo terremoto.

Quizás esa sea la predicción que realmente deberíamos escuchar.

Boyacá Sie7e Días

Escrito por

Boyacá Sie7e Días

Publicado el 21 de agosto de 2026 · 7:00 a. m.

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