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El celular en la cama es enemigo del sueño: la ciencia detrás del insomnio moderno

El neurocientífico Yousuf Aslam explica que dormir no implica apagar el cerebro, sino pasar a otro estado que solo se logra cuando este se siente seguro, una adaptación heredada de épocas en que la vigilancia era vital para evitar depredadores.

Hoy, aunque no haya peligros físicos, el cerebro interpreta las preocupaciones (dinero, trabajo, deudas, discusiones) como amenazas y permanece en alerta, impidiendo el sueño aun cuando el cuerpo está cansado.

El celular agrava este problema: la luz azul de la pantalla engaña al cerebro haciéndole creer que aún es de día, lo que frena la producción de melatonina, la hormona del sueño. Además, cada video, notificación o “like” genera pequeñas descargas de dopamina, manteniendo la mente excitada y en constante expectativa.

Estudios confirman que la combinación de luz y estimulación digital retrasa el inicio del sueño, acumulando minutos perdidos cada noche que se traducen en horas de sueño perdido al año.

Los expertos recomiendan tres medidas simples: sacar el celular de la cama y dejarlo cargando fuera del alcance; dedicar al menos media hora antes de dormir a actividades tranquilas sin pantallas, como leer un libro de papel o escuchar música suave; y mantener horarios regulares de acostarse y levantarse para que el cuerpo establezca un ritmo circadiano estable.

Se advierte que el artículo es informativo y no sustituye la consulta médica; si el insomnio persiste, es aconsejable acudir a un profesional de la salud.

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A cuánta gente le pasa: llega reventado de un día largo, con un sueño que no puede más, pero se acuesta y de golpe la mente se despierta, se pone a repasar problemas, a dar vueltas, y el sueño se esfuma. Resulta que eso tiene una explicación, y es más interesante de lo que uno cree.

El neurocientífico Yousuf Aslam explica que dormir no es apagar el cerebro, sino cambiar de estado, y que este necesita sentirse seguro antes de soltarse. Las preocupaciones lo mantienen en alerta. Foto: archivo particular
El neurocientífico Yousuf Aslam explica que dormir no es apagar el cerebro, sino cambiar de estado, y que este necesita sentirse seguro antes de soltarse. Las preocupaciones lo mantienen en alerta. Foto: archivo particular

El neurocientífico Yousuf Aslam explica que, dormir no es apagar el cerebro como quien apaga un bombillo, sino cambiar de estado, y para hacer ese cambio el cerebro necesita primero sentirse seguro, a salvo. Es una herencia de nuestros antepasados.

Durante miles de años, dormir con la guardia baja era peligroso, porque uno podía terminar de cena de algún animal. Así que el cerebro aprendió a no soltarse hasta estar seguro de que no hay amenazas alrededor.

El problema es que hoy no nos acecha ningún tigre, pero el cerebro sigue con ese mismo sistema. Y lo que antes eran depredadores, hoy son las preocupaciones: la plata, el trabajo, las deudas, las discusiones. El cerebro las interpreta como peligro, se queda en alerta, y aunque el cuerpo esté agotado, no lo deja dormir. Por eso puede tener un sueño terrible a las cuatro de la tarde y estar bien despierto a las once de la noche.

Y acá entra lo que usted mencionaba, que es donde el celular mete la cuchara y la empeora.

Cuando uno se mete a la cama a ver videos, a hacer scroll, a revisar redes, pasan dos cosas al tiempo, y ninguna buena. La primera es la luz de la pantalla, esa luz azulada, que engaña al cerebro haciéndole creer que todavía es de día, y entonces frena la melatonina, que es la hormona que nos da sueño. En cristiano, uno le está mandando al cuerpo la señal equivocada.

Ver videos o redes en la cama produce pequeñas descargas de dopamina que mantienen la mente excitada, justo lo contrario de la calma que el cerebro necesita para dormir. Foto: archivo particular
Ver videos o redes en la cama produce pequeñas descargas de dopamina que mantienen la mente excitada, justo lo contrario de la calma que el cerebro necesita para dormir. Foto: archivo particular

Pero la segunda es la más brava, y es justo lo de la dopamina. Cada video, cada like, cada noticia nueva le da al cerebro un pequeño golpe de dopamina, esa sustancia del placer y la recompensa. Y ese goteo constante mantiene la mente excitada, en anticipación, pegada al «a ver qué sigue». Es exactamente lo contrario de la calma que el cerebro necesita para soltarse y dormir. Uno cree que se está relajando con el teléfono, pero en realidad se está prendiendo por dentro.

Los estudios lo confirman: esa combinación de luz y estimulación mantiene el cerebro en alerta y hace que uno se demore más en dormir. Y esos minutos que uno pierde cada noche, sumados, son horas y horas de sueño perdido al año.

Entonces, ¿qué hacer? Los expertos coinciden en algo sencillo, y no es tomar pastillas. Es darle al cerebro una señal de que ya puede bajar la guardia.

Lo primero, y lo más importante, es sacar el celular de la cama. Dejarlo cargando lejos, en otra parte del cuarto o afuera, y no llevárselo a la almohada. Ya solo eso cambia el panorama.

Lo segundo es darse una media hora antes de dormir de cosas tranquilas, sin pantallas. Leer un libro de papel, oír música suave, rezar, conversar, respirar. Cualquier cosa que le baje las revoluciones al cuerpo y a la mente.

Y lo tercero es acostarse y levantarse más o menos a la misma hora, para que el cuerpo agarre el ritmo y sepa cuándo toca dormir.

Los expertos recomiendan sacar el celular de la cama, dedicar media hora a actividades tranquilas sin pantallas y mantener horarios regulares de sueño. Foto: archivo particular
Los expertos recomiendan sacar el celular de la cama, dedicar media hora a actividades tranquilas sin pantallas y mantener horarios regulares de sueño. Foto: archivo particular

Hay una paradoja bonita en todo esto. Entre más peleamos por quedarnos dormidos a la fuerza, más nos desvelamos, porque esa lucha también es estrés que mantiene el cerebro alerta. Dormir no se logra a las malas, se logra creando las condiciones para sentirse en paz.

Al final, quizás el mejor remedio para dormir no cuesta un peso ni viene en frasco. Es tan simple, y tan difícil hoy, como soltar el teléfono, apagar la luz, y darle permiso al cerebro para descansar tranquilo. Como se dormía antes, cuando lo último que uno veía en la noche no era una pantalla, sino el techo, y con eso bastaba.

Este es un artículo informativo y no reemplaza la consulta médica. Si el insomnio es constante, lo mejor es acudir a un profesional de la salud.

Milton L. Porras T.

Escrito por

Milton L. Porras T.

Publicado el 19 de agosto de 2026 · 1:00 p. m.

Ingeniero de Software - Redacción Tecnología / IA

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