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IA: el nuevo desafío para el sistema eléctrico colombiano

La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en un desafío para el sistema eléctrico colombiano, ya que su crecimiento exige un aumento en la demanda de electricidad. Según la Agencia Internacional de la Energía (IEA), el consumo eléctrico mundial de los centros de datos creció un 17% en 2025, muy por encima del 3% de crecimiento de la demanda eléctrica global. La IEA proyecta que este consumo se duplique para 2030, y que el de los centros dedicados específicamente a IA se triplique en el mismo período.

En Colombia, la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME) estima que la capacidad instalada del Sistema Interconectado Nacional debería crecer entre un 70% y un 85% hacia 2037, hasta alcanzar entre 34,7 y 37,7 gigavatios (GW), frente a los 21,5 GW actuales. La expansión de los centros de datos, los servicios en la nube y las aplicaciones de IA son algunos de los factores que impulsan este crecimiento.

La matriz eléctrica colombiana sigue siendo en su mayoría hidroeléctrica, con cerca de dos terceras partes de la capacidad instalada del país, según la UPME. Sin embargo, esta dependencia del clima es un talón de Aquiles. La UPME también proyecta que la energía solar y eólica podrían representar entre un 37% y un 45% de la generación hacia 2037, lo que es una meta ambiciosa y retadora.

El crecimiento de la demanda que trae la IA no tiene que resolverse repitiendo el mismo modelo de dependencia hidroeléctrica. Por el contrario, da un argumento adicional para acelerar la diversificación de la matriz energética y la modernización del sistema de transmisión, dos tareas que Colombia ya tenía identificadas como necesarias. La IA no reemplaza estas prioridades, sino que se suma a ellas como una variable más en la planeación energética de largo plazo.

Es importante mirar la IA con los ojos abiertos y considerar el costo energético que conlleva. Cada avance tecnológico tiene un costo energético que alguien, en algún lugar, debe producir. Usar la IA con responsabilidad y considerar el impacto energético es una forma pequeña y cotidiana de cuidar la energía que como país nos ha costado tanto asegurar.

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Cada día, millones de personas en Colombia le hacemos una pregunta a un sistema de inteligencia artificial sin pensar en algo esencial: detrás de esa respuesta hay electricidad consumida en algún lugar del mundo. Mientras eso ocurre, en las oficinas de planeación energética del país ya se revisan los escenarios de demanda eléctrica para las próximas dos décadas, y la inteligencia artificial es una de las razones.

En abril de 2026, la Agencia Internacional de la Energía (IEA) publicó el informe «Preguntas clave sobre energía e IA», con una cifra que marca la magnitud del fenómeno: en 2025, el consumo eléctrico mundial de los centros de datos creció 17 %, muy por encima del 3 % en que creció la demanda eléctrica global. La IEA proyecta que ese consumo se duplique para 2030, y que el de los centros dedicados específicamente a inteligencia artificial se triplique en el mismo periodo.

Colombia no es ajena a esta tendencia. Según la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME), la capacidad instalada del Sistema Interconectado Nacional tendría que crecer entre 70 % y 85 % hacia 2037, hasta ubicarse entre 34,7 y 37,7 gigavatios (GW), frente a los 21,5 GW actuales. Entre los factores que la entidad identifica detrás de ese crecimiento está la expansión de los centros de datos, los servicios en la nube y las aplicaciones de inteligencia artificial.

¿Es un reto o motor para diversificar la matriz?

Hoy, la matriz eléctrica colombiana sigue siendo, en su mayoría, hidroeléctrica: cerca de dos terceras partes de la capacidad instalada del país, según la UPME. Una fortaleza real, pero con el mismo talón de Aquiles que ya vimos al hablar del fenómeno de El Niño en la entrega anterior y es que depende del clima. También proyecta que la energía solar y eólica, hoy con una participación relativamente baja en la matriz energética del país, podrían llegar a representar entre 37 % y 45 % de la generación hacia 2037. Es una meta ambiciosa, y a su vez retadora: la UPME ha reconocido rezagos en la infraestructura de transmisión, al punto que en 2026 expidió una resolución específica (Resolución 000358) para agilizar la conexión de nuevos proyectos al sistema.

Así las cosas, el crecimiento de la demanda que trae la inteligencia artificial no tiene que resolverse repitiendo el mismo modelo de dependencia hidroeléctrica. Por el contrario, da un argumento adicional para acelerar la diversificación de la matriz energética y la modernización del sistema de transmisión, dos tareas que Colombia ya tenía identificadas como necesarias, con o sin inteligencia artificial de por medio.

Una demanda eléctrica creciente exige más generación y más infraestructura de transmisión, justo en un momento en que el país ya gestiona y se prepara para los efectos del fenómeno de El Niño y las limitaciones de sus reservas de gas. La inteligencia artificial no reemplaza esas prioridades: de hecho, se suma a ellas como una variable más en la planeación energética de largo plazo.

No se trata de frenar el uso de la inteligencia artificial, ni de sobredimensionar su impacto, sino de mirarla con los ojos abiertos: cada avance tecnológico tiene un costo energético que alguien, en algún lugar, debe producir. La próxima vez que le hagas una pregunta a una herramienta de inteligencia artificial, vale la pena detenerse un segundo a pensar que esa respuesta también encendió una carga eléctrica real, así no la veamos ni la sintamos.

Usarla con responsabilidad, con consultas que valgan la pena, con un buen prompt que evite repetir la misma pregunta tres veces, esto no es solo una buena práctica digital: también es una forma pequeña y cotidiana de cuidar la energía que como país nos ha costado tanto asegurar.

Al final, cada tecnología que adoptamos como sociedad trae consigo una pregunta que rara vez nos hacemos: ¿de dónde va a salir la energía para sostenerla? Empezar a hacérnosla es, quizás, el primer paso para que la próxima transformación tecnológica no nos tome por sorpresa.

Fuentes oficiales consultadas: Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME), Plan Indicativo de Expansión de la Generación 2025-2039 y Resolución 000358 de 2026; Agencia Internacional de la Energía (IEA), informe «Key Questions on Energy and AI» (abril de 2026).

Boyacá Sie7e Días

Escrito por

Boyacá Sie7e Días

Publicado el 12 de agosto de 2026 · 7:00 a. m.

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