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Nunca se ha mentido tanto como en esta época, dice Alexander Koyré en su libro Reflexiones sobre la mentira. Es cierto que en todas las épocas ha existido la mentira. Los seres humanos hemos mentido por diversas razones: por venganza, para protegernos o para construir una realidad distinta de la nuestra.
Sin embargo, en nuestro tiempo la mentira se ha asociado de manera particularmente estrecha con la política que necesita del miedo para hacerse al poder. Esto se ha manifestado recientemente, y con especial fuerza, en numerosas campañas políticas alrededor del mundo, sobre todo en aquellas que aprovechan de manera desvergonzada las tecnologías de la información y la comunicación para sembrar pánico en la ciudadanía.
En el caso de Colombia, me ha impresionado profundamente la forma en que se ha mentido durante esta campaña presidencial. A muchas personas nos resulta desconcertante entender por qué tantos ciudadanos están dispuestos a votar por un candidato que ha dicho cosas tan preocupantes como que el derecho y la ética no tienen nada que ver, que no respeta las libertades individuales, que impulsará el fracking a cualquier costo o que va a “destripar” a la izquierda. Estas son apenas algunas de las afirmaciones que sí son ciertas.
Por eso me di a la tarea de conversar con varias personas para entender por qué van a votar por este candidato. Una de ellas me dijo que apoyaría su candidatura porque Iván Cepeda pertenece a la guerrilla de las Farc. Eso no es cierto. Iván Cepeda nunca hizo parte de esa organización. Es verdad que aparece en fotografías relacionadas con ella, pero ello se debe a su participación en los procesos de negociación con la extinta guerrilla durante el Gobierno de Juan Manuel Santos.
Asimismo, esta persona me aseguró que Gustavo Petro estuvo en las Farc y que violó niñas. Otra gran mentira. Petro militó en la guerrilla del M-19, pero se desmovilizó con un Acuerdo de Paz en los años 90. Sin embargo, nunca se ha demostrado que haya participado en acciones armadas en el monte. Además, como bien sabemos, ese Acuerdo de Paz contribuyó a la creación de la Constitución de 1991, proceso en el que participó el M-19 junto con los dos partidos tradicionales, representados entonces por Horacio Serpa y Álvaro Gómez Hurtado.
Otra me dijo que Iván Cepeda había anunciado que expropiaría a los ciudadanos para entregarles sus casas a los indígenas. Otra mentira. Según ella, además, el candidato estaba en contra de las empresas. Falso. El propio Cepeda ha desmentido en repetidas ocasiones estas afirmaciones y ha señalado que busca fortalecer la economía aprovechando las oportunidades que ofrece el capitalismo.
Una más me aseguró que acabaría con el Ejército y que las guerrillas asumirían las labores de patrullaje. Otra de las grandes falsedades que circulan actualmente. Todo lo que estas personas me decían provenía de cadenas y de las redes sociales. Al conversar con ellas comprendí que, más que cualquier otra cosa, lo que sentían era miedo, no sueño de país.
Por eso invito a quienes estén leyendo este texto a consultar estas afirmaciones mediante herramientas de inteligencia artificial que trabajen con fuentes verificables. Así mismo, se invita a las personas a buscar en distintas fuentes, no solo a través de lo que circula en las redes sociales. Resulta impresionante observar cómo estas mentiras se propagan como virus: se difunden de persona a persona hasta que terminan siendo aceptadas como verdades.
Es muy grave para la democracia que los ciudadanos acudan a las urnas movidos por el miedo que se les ha incrustado en la conciencia a través de las redes sociales. También es un error creer que quienes van a votar, por ejemplo, por este candidato sean personas mezquinas. Las personas con las que hablé son buenas y bondadosas. No obstante, están asustadas, tienen miedo y han sido objeto de manipulación.
Estas personas trabajan durante todo el día y gran parte de su tiempo de ocio transcurre frente al celular. Son ciudadanos trabajadores; aun así, están atrapados en ese flujo permanente de información que los tiene muertos de miedo.
Ahí se demuestra, una vez más, la enorme necesidad de fortalecer la educación en los colegios, especialmente en áreas relacionadas con la historia, el pensamiento crítico y el debate. Todas estas mentiras pueden llevar al país a elegir a un personaje del que después termine arrepintiéndose, como quizá les ha ocurrido a muchos argentinos con un presidente que, de una u otra manera, está vulnerando derechos que antes consideraban garantizados, entre ellos el derecho a la educación.
Escrito por
Boyacá Sie7e Días
Publicado el 5 de junio de 2026 · 7:00 a. m.