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Dirigentes ambientales de Villanueva están pidiéndole a la administración departamental una mesa técnica de recolección de información para formulación de la política ambiental del municipio.

Las inundaciones causan cuantiosas pérdidas a los campesinos ribereños del sur de Casanare. Foto: suministrada a Boyacá Sie7e Días
*Por: Miguel Arango Devia
Oswaldo Rodríguez Jerez, representante legal de la fundación, Cajeto Guardia Ambiental, afirmó que la región aledaña a los ríos Túa y Upía, que enmarcan los municipios de Monterrey y Villanueva, requieren de un trabajo especial de investigación, pues, ambas fuentes hídricas que fluyen hacia el río Meta, cuando la represa de Chivor debe abrir las compuertas para desaguar o llueve en la cordillera, se producen crecientes súbitas en los ríos Lengupá y Upía y una vez desemboca en el Meta, generan el represamiento y contraflujo de las fuentes hídricas, que afecta a los habitantes ribereños, especialmente de Puerto Nidia, donde se produce la pérdida total de cultivos, animales domésticos y enseres de los campesinos.
La propuesta es que la política pública ambiental deba formularse con información real aportada por los habitantes de la región, donde se debe involucrar a las oficinas de Gestión del Riesgo departamental y municipales y a Corporinoquia, que han omitido un estudio real de las afectaciones que año a año generan las fuentes hídricas que comparten entre los departamentos de Casanare, Boyacá, Meta y Cundinamarca.
Los directivos de la fundación Cajeto, que han asumido la vocería de las decenas de campesinos afectados por las avenidas de los ríos, lograron adelantar gestiones con las dirección de las corporaciones ambientales, como Cormacarena, Corpoguavio, Corpoboycá y la CAR de Cundinamarca, a fin de lograr un trabajo articulado entre los organismos que tienen competencias en estos asuntos, para que se establezca una mesa técnica de compilación de información, generada por las comunidades que habitan las áreas afectadas por los fenómenos ambientales, generados por intervenciones antrópicas, generalmente.
Cormacarena reconoce que el río Upía es una de las cuencas más importantes de la región (ocupa el puesto 6 entre 34), pero aun así no cuenta con un plan que defina cómo se debe cuidar, usar y proteger. No hay cronogramas, no hay metodología, no hay etapas definidas.

Oswaldo Rodríguez Jerez, representante legal de la fundación, Cajeto Guardia Ambiental. Foto: suministrada a Boyacá Sie7e Días
Así mismo, el organismo ambiental del departamento del Meta admite que este proceso no puede ser manejado por una sola institución, sino que requiere la coordinación de varias corporaciones ambientales y, sobre todo, la participación de los municipios y las comunidades que viven en el territorio.
También se reconoce otro vacío grave: no existe el Consejo de Cuenca, que es el espacio donde las comunidades, los municipios y los actores del territorio deberían participar en las decisiones sobre el río. Sin este consejo no hay participación real ni control ciudadano.
Oswaldo Rodríguez Jerez, director de la Fundación Cajeto Guardia ambiental, cuestiona las reuniones que se programan en las cabeceras municipales con la participación de actores que no conocen la región e ignoran los problemas que afectan a las comunidades ribereñas de las fuentes hídricas del sur de Casanare.
*Corresponsal de Boyacá Sie7e Días en Casanare
Escrito por
Boyacá Sie7e Días
Publicado el 15 de diciembre de 2025 · 2:00 p. m.