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En Paipa hay nombres que, más que instituciones, se han vuelto parte de la vida misma de la ciudad. El Colegio Armando Solano es uno de ellos. Este martes 26 de agosto celebra 62 años de historia, y con él se celebra también la memoria de generaciones de paipanos que pasaron por sus aulas, orgullosos de vestir su uniforme y de llevar en alto un legado educativo que aún resuena en la región.
Su origen se remonta a 1963, cuando la gestión del maestro Aníbal José Vásquez hizo realidad un sueño: abrir en Paipa un colegio de bachillerato que garantizara acceso a la educación media. Desde entonces, el plantel ha sido semillero de sueños y esperanzas, y su nombre honra al pensador humanista Armando Solano, quien supo interpretar como pocos la identidad boyacense y el espíritu de la paz.
En más de seis décadas, el colegio ha evolucionado con los tiempos: pasó de aulas prestadas a sede propia, se abrió a la educación mixta, organizó jornadas dobles, se expandió hacia los corregimientos y consolidó modalidades técnicas y académicas. No ha sido un camino fácil. Las prioridades oficiales del departamento y el municipio, muchas veces, han pasado de largo frente a las necesidades del colegio.
La competencia con nuevas instituciones privadas y públicas ha sido dura. Y, sin embargo, el Armando Solano sigue de pie, con la fuerza de sus docentes, sus directivos, sus padres de familia y, sobre todo, de sus estudiantes y egresados, que lo defienden con orgullo en cualquier escenario.
Y cómo no recordar aquellos instantes que marcaron juventud: los juegos en los recreos, las izadas de bandera solemnes, los pasatiempos que llenaban los patios de risas, los torneos de fútbol, baloncesto o voleibol… y sí, también los flirteos inocentes, esos amores adolescentes que se cocinaban bajo un intenso sol o en medio de una llovizna. Más de uno, seguro, terminó en noviazgo formal… y quién sabe si en matrimonio. Porque no solo se aprendía matemáticas o literatura: también a vivir, a soñar y a sentir.
Pero más allá de sus instalaciones, lo que mantiene vivo al Colegio Armando Solano es su espíritu. Allí conviven la informática, la educación física y el deporte, la profundización en ciencias naturales y medio ambiente, junto a un proyecto humanista que lo hace incluyente, abierto y sin barreras. Esa mística de formar en valores, en cultura y en convivencia es la que sostiene su reputación, incluso cuando los indicadores oficiales de calidad no siempre lo reflejen como en el pasado.
Cada aniversario es un momento para agradecer. A los rectores que lo han conducido, a los profesores que han dejado huella, a los padres que han confiado en esta misión y a los estudiantes que con su talento han hecho brillar el nombre del colegio dentro y fuera de Paipa. Que este plantel siga siendo faro de conocimiento, cultura y humanismo en un municipio que crece con desorden, que se transforma sin metas claras, y que necesita objetivos sólidos para afrontar el futuro.
Porque si algo demuestra la historia del Colegio Armando Solano es que, con todo y dificultades, su grandeza está en las personas que lo han construido. Hoy, más que nunca, vale decirlo con orgullo: ¡feliz aniversario, querido Colegio Armando Solano, 62 años sembrando educación, valores y esperanza para Paipa y Boyacá! Con memoria, orgullo y futuro.
Escrito por
Boyacá Sie7e Días
Publicado el 26 de agosto de 2025 · 7:00 a. m.