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La chatarra que es reciclada, luego es seleccionada e industrializada y fundida para producir el acero que necesita el sector de la construcción y la industria; además, hay subproductos como materiales prefabricados.

La fundición de la chatarra seleccionada se hace a una temperatura de 1.670 grados en un alto horno. Este procedimiento requiere de prácticas precisas y de tiempos exactos para ahorrar energía. Foto: Gerson Flórez/Boyacá Sie7e Días.
En el municipio boyacense de Tuta, la planta de reciclaje de Diaco mostró el paso a paso de la ruta del acero, en la que se transforma la chatarra ferrosa en un material esencial para el sector de la construcción y las obras de infraestructura, tanto en Colombia como en el exterior.
Este proceso, en el que son reutilizados los metales que desecha la industria y el parque automotor, es un modelo de la economía circular que aprovecha al máximo el reciclaje y, a su vez, una nueva oportunidad para el insumo del acero, con lo que se prolonga la vida útil de esta aleación.
Esta planta de reciclaje lo que hace es recoger la chatarra ferrosa a lo largo y ancho del país, para luego transformar estos residuos en un producto de un alto valor agregado. En esta acería ingresan más de 360.000 toneladas de metales al año, que son transportadas por tractocamiones.
José Núñez, director industrial de Diaco, dijo a Boyacá Sie7e Días que, este trabajo de transformar lo que antes eran residuos, es un modelo de negocio que impacta de manera muy fuerte en la región.
En esta operación ingresan a la acería más de 170 tractomulas diarias, las cuales transportan la chatarra, y también son las que distribuyen los productos acerados a los clientes en el país. Además, participa una gran cadena de recicladores de oficio que hay en varios departamentos recogiendo los residuos de metal obsoletos, que se desechan en las ciudades.
“En la planta de Tuta hay 540 colaboradores que están como operarios, más otros 300 que se asocian. Sin embargo, el efecto que hay en el país es muy grande, porque se generan 10.000 empleos”, explicó el alto directivo.
En Cota y Muña (Cundinamarca) funcionan otras dos plantas de producción del acero con el insumo de la chatarra ferrosa, que se convierte en material para la construcción
El proceso de la transformación de estos materiales que se desechan inicia en la recolección, de esta manera cuando esta carga ingresa a la planta lo que se hace es un escaneo para que no haya materiales radioactivos, con lo cual se protege la salud de los trabajadores y de los clientes de esta acería.
Luego, vendrá el paso de seleccionar la chatarra y de la industrialización, cuando este material se alista para la fundición. Este proceso es denominado el de acería y se lleva a cabo en un alto horno eléctrico, que funciona a más de 1.670 grados para fundir la chatarra, procedimiento en el que también se hace el ajuste químico que requiere la normatividad colombiana y, también, con las exigencias de calidad de Diaco.
El material fundido pasa al proceso de solidificación: en esta fase el acero es convertido en palanquillas con medidas y longitudes que se han programado de acuerdo a las necesidades de producción. Al obtener las palanquillas, continúa la etapa de laminación, que son las áreas que se encargan de transformar estos bloques de acero en el producto terminado.
El director industrial explicó que, la planta de Tuta tiene toda la canasta de material corrugado desde los 9 milímetros hasta una pulgada de cuarto y más de 70 referencias de perfiles mecánicos: cuadrados, redondos, entre otros, que se utilizan para la industria y para la construcción.
El directivo señaló que, en Diaco se maneja la sostenibilidad y que conecta con la economía circular, ya que, en el proceso de producción de acero se generan subproductos y estos son derivados del proceso de fundición del acero como la escoria que es utilizada para transformarla en adoquines, ladrillos, materas o hasta un producto que se usa para la pavimentación.
Esta transformación se ha venido haciendo seis años atrás, cuando las universidades UPTC, Los Andes y la Escuela de Ingeniería Julio Garavito realizaron estudios para utilizar estos materiales, que antes eran desechados, en elementos prefabricados.
“Ya no hay ningún desperdicio de materiales en la producción del acero”, precisó Núñez.
En el proceso de producción del acero en Diaco se utiliza el 98 por ciento de chatarra, y este proceso reduce los gastos de producción de este material para la construcción.
El director industrial expresó que, en este proceso de dar una nueva vida a la chatarra y de prolongar la vida útil del acero cuantas veces se pueda realizar, es un trabajo que mejora la economía del país y una manera de procedimientos sostenibles y de cuidado del medio ambiente.
Escrito por
Boyacá Sie7e Días
Publicado el 16 de febrero de 2025 · 9:30 a. m.













