¿Qué nos puede estar pasando en todo? – Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez #Columnista7días

¿Qué nos puede estar pasando en todo? - Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez #Columnista7días 1Que logren tener personería jurídica, representatividad, vocería y escenarios, pero ante todo ideas, propuestas y conciencia sobre a dónde apuntan es lo que de corazón anhelamos millones de colombianos, en sus regiones, en nuestros entornos y que no vayamos a quedar defraudados por una ambición que debe tener límites, guías y líderes de verdad, preparados, asumiendo con responsabilidad y sin revanchismos o buscar venganzas absurdas, que no lleva a nada bueno.

No es fatalismo, ni síntomas de quiebra, no es desconocer las realidades, tampoco ser negacionista o llegar al extremo de “dejar así…”, es de pregonar que con real integración de los conocedores de las intríngulis de la vida, de la realidad de la geopolítica propia y del mundo, al fin y al cabo hacemos parte de él, de quienes nos deben dar las fórmulas que combinadas y aplicadas con rigor nos sacarán adelante, obligarán a construir para todos y buscar las alternativas para fortalecernos en todo…

Todos somos o de alguna forma estamos en la primera línea, porque trabajamos con dedicación, estudiamos con esfuerzo, hemos ganado experiencia para registrarla en hojas de vida y hasta aprendimos a que es como país que ganamos todo.

Muchos ya no resistimos más polarizaciones o la imposición de nombres, colores, personajes o sistemas que por ser de su beneficio lo venden como salvadores de una mentira que han logrado convertir en verdad a punta de foticos, mensajitos, dibujitos, lemitas, lagrimitas de cocodrilo (u otras peligrosas especies) y hasta utilizando nuestros patrimonios para sus ambiciones desmedidas, utilizando las mañas que no pueden llegar a dirigirnos, cuando estamos en la búsqueda de soluciones, oportunidades, compartir con las diferencias para construir de verdad.

Hace pocas horas estábamos temblando de temor, a lo mejor silencioso o con medidas, por no saber qué iba a suceder por los mensajes de que a punta de intimidación nos vienen encerrando en un globo que ya ni los ideólogos entienden si era su objetivo o se les salió de las manos.

No interesa en qué lugar del país ocurre, lo cierto es que nos afectan a todos, aquí, en la esquina o más allá. Somos un todo en el que se reclaman -de dientes para afuera- que se tengan políticas incluyentes pero que al ponerlas en práctica no se dan y siguen ciertas restricciones para quienes no adulamos unas u otras… Ahí los resultados de tantas tácticas mal encaminadas, cuando debieran estar generando ciencia y más.

Tuvieron que hacer tantos daños -por más de 60 días- para salir con la lumbrera de presentar 10 proyectos como comité, cuando hubieran “negociado” y no estaríamos preguntándonos ¿Qué nos puede estar pasando en todo?, porqué es con maldad, con muertes, con sangre, con descalificaciones, con querer coadministrar (a la fuerza) que no quieren perder el sabroso sabor hallado al poder. Al mal ejercicio de lo público a punta de prebendas con nuestros recursos, que se ufanan de vociferar que son de todos, pero hay que se les lleguen a meter en sus entrañas, a no coincidir en sus formas, en perder los valores mínimos de la ética y el comportamiento social, en ser parlantes de conveniencias (favor leer camaleónicos) y hasta ubicarnos en bandos para sus juegos.

¿Qué estaremos pagando?, ¿qué hicimos mal?, ¿a quién nos encomendamos…? son las incognitas que salen en las conversaciones virtuales o presenciales, en las reuniones de familia, de gentes de bien comprometidas con sostener la heredad y multiplicarla para hacer ejercicios de prospectiva en lo personal y social, que es donde debemos aportar y confluir, para demostrar que es con todos.

Prioridades están sobre la mesa, que no se ultrajen por debajo de estas, que los ungidos demuestren su independencia para elaborar soluciones comunes, para así sea por dos años se les queda ir haciendo balance o corte de cuenta de sus promesas frente a realidades.

Si me permiten… es hora de actuar e ilusionarnos en la medida de nuestras capacidades, recogiendo de los triunfos y las derrotas. Ya lo hemos dado casi todo en la vida… algunos nos dejaron sus mejores enseñanzas, apliquémoslas y en la vida agradecerles por siempre… será la mejor herencia.

Todo llega en el momento oportuno pero una ayudita de corazón empuja para sacar la cabeza…YA.