Pubertad precoz: una condición que exige atención temprana

La aparición temprana de cambios hormonales y físicos en niños puede afectar su crecimiento y bienestar emocional. Detectarla a tiempo permite aplicar tratamientos seguros para su salud integral.

*Por: Nury Vargas

La pubertad precoz puede traer consecuencias físicas y emocionales si no se trata a tiempo. Foto: suministrada a Boyacá Sie7e Días

La pubertad precoz aparece en una etapa de la vida en la que aún no deberían ocurrir cambios físicos tan marcados. Afecta entre uno de cada 5.000 y 10.000 niños, de acuerdo con el National Institute of Child Health and Human Development (NICHD), y se manifiesta cuando el desarrollo hormonal empieza antes de los 8 años en niñas y de los 9 años en niños.

Aunque no siempre está ligada a una enfermedad, sí puede traer consecuencias físicas y emocionales si no se aborda con rapidez.

En la mayoría de los casos no existe una patología de base. Aun así, algunos pacientes presentan antecedentes genéticos, alteraciones en el sistema endocrino, lesiones en el sistema nervioso o exposición a sustancias ambientales capaces de alterar la regulación hormonal.

Las señales de alerta incluyen crecimiento acelerado, aparición temprana de vello púbico o axilar, cambios en la piel, olor corporal, acné y, en las niñas, desarrollo mamario o menstruación precoz. En los niños pueden darse aumentos en el tamaño de los genitales o vello facial.

“Cuando la pubertad comienza antes de tiempo, los huesos crecen rápidamente y, al cerrarse las placas de crecimiento, esto puede impedir que se alcance la altura esperada”, explica Camila Céspedes, endocrinóloga pediátrica adscrita a Colsanitas.

El impacto también se siente en el ámbito emocional. Muchos menores experimentan incomodidad con su cuerpo o se perciben distintos frente a sus pares, lo que puede desencadenar inseguridad, aislamiento o cambios de conducta. A ello se suma que factores como la obesidad infantil, los antecedentes familiares o la exposición frecuente a cosméticos, plásticos y alimentos ultraprocesados podrían elevar el riesgo de desarrollar esta condición.

El abordaje depende de la causa. Para los casos más frecuentes, se utilizan análogos de la GnRH, medicamentos que detienen temporalmente la producción hormonal. Esta terapia es considerada segura, efectiva y permite que el desarrollo avance en el tiempo adecuado.

Cuando la pubertad precoz responde a una causa puntual —como un tumor o una disfunción glandular— el tratamiento se orienta directamente hacia esa condición.

“El pediatra, junto con los especialistas, definirá el estudio adecuado y, si es necesario, se derivará al paciente a endocrinología pediátrica para un diagnóstico y tratamiento más preciso”, agrega Céspedes.

Reconocer las señales y actuar a tiempo hace la diferencia. Consultar con el pediatra ante cualquier cambio inusual es la vía para proteger el desarrollo físico, emocional y social de los niños.

*Redactora de Boyacá Sie7e Días

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