La trabajadora social Liliana Cruz Buitrago, de 25 años, perdió la vida en extrañas circunstancias el pasado 19 de noviembre en el municipio de Chiscas. Inicialmente se difundió la información de que un francotirador le había disparado, pero después se confirmó que ella había muerto por una bala del fusil del comandante de la estación de Policía de esa localidad, Haminton Ruiz Bolívar, pareja sentimental de la mujer fallecida.

Liliana Cruz Buitrago (q.e.p.d.). Foto: archivo particular
El abogado del policía aseguró que se trató de un accidente, pero el apoderado judicial de los padres de la víctima, el abogado Saúl León, asegura que se han evidenciado gravisimas irregularidades en el marco de la indagación, entre ellas la ausencia total de comunicación por parte del Despacho Fiscal a cargo con la familia de la víctima, la dilación injustificada en la entrega de documentos e información relevante a la representación judicial de las víctimas y la evidente omisión en actos de investigación fundamentales para el esclarecimiento de los hechos
“(…) se ha advertido una presunta manipulación tanto de las versiones oficiales como del lugar de los hechos; se ha solicitado formalmente a la señora fiscal general de la Nación, Dra. Luz Adriana Camargo, que se priorice la investigación con enfoque de género, por cuanto presuntamente no se trató de una muerte accidental sino de un feminicidio agravado”, dice el abogado León.
También le pidió al brigadier general William Rincón Zambrano, director de la Policía Nacional, la desvinculación del oficial Haminton Ruiz Bolívar y de otros uniformados que presuntamente podrían estar involucrados, con el fin de asegurar que la investigación avance sin interferencias y que la conservación de los elementos materiales probatorios, evidencia física e información legalmente obtenida no se vea comprometida.