La verdadera patria es la amistad – David Sáenz #Columnista7días

Desde este año, la Universidad Santo Tomás, a través de su Departamento de Humanidades, ha propiciado que el templo Santo Domingo de Tunja sea un lugar de encuentro. No solo busca que las personas se reúnan allí para el culto, sino también para actividades que eleven el espíritu, tales como la música, la escritura y la lectura. Por consiguiente, se han realizado talleres de escritura, encuentros poéticos, conciertos y recorridos guiados.

El martes 18 de noviembre estuve en un taller de escritura. Conversamos y escribimos sobre la amistad. Leímos algunos poemas y dedicamos un espacio para la creación personal.

El poema que yo leí fue de Alexander Pushkin:

A Chaadev

El amor, la esperanza, la tranquila gloria,
fueron un dulce engaño por poco tiempo.
Las diversiones juveniles se desvanecieron
como un sueño, como la niebla matinal.
Pero en nosotros aún arde el deseo,
y bajo el yugo del destino cruel
con alma impaciente escuchamos
el llamado de la patria.

Después de leerlo varias veces, no me sentía cómodo con la palabra “patria”. Aunque sé que fue escrito en otra época y con otros fines, esa palabra me generaba ruido. Por ello decidí escribir mi propio epígrafe para el poema: La verdadera patria es la amistad.

Desde esta perspectiva, comprendo que la patria no es un lugar. Es una presencia, una espiritualidad, una forma de ser. La patria como amistad se lleva consigo. En la amistad hay una presencia viva, una necesidad de la voz, del cuerpo y del abrazo. Asimismo, en la amistad existen códigos semánticos que solo comprenden quienes gozan de este don. Además, en la amistad surge una comunicación que eleva el espíritu. En ella también se constituye una forma verdadera de estar en el mundo.

Quizá, por ello, se hace necesario que en esta época de afanes, cansancio y depresión volvamos a los amigos, pues en ellos podemos vivir la verdadera patria.

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