El Colegio Suazapawa se programó para el éxito: la robótica que hoy deslumbra y que apunta a competir en Japón

Lo que empezó con seis niños y cuatro kits de lego hoy es una escuela de 80 estudiantes que compiten en México, California y Rumania. El Colegio Suazapawa consolidó un modelo de formación que ya no solo gana en Boyacá.

Estudiantes del Colegio Suazapawa durante la 15ª Muestra Estudiantil de Ciencia, Tecnología, Innovación y Emprendimiento en Duitama. Foto: suministrada a Boyacá Sie7e Días

*Por: Nury Vargas

El Colegio Suazapawa volvió a demostrar por qué su nombre empieza a ser referente en los circuitos estudiantiles de ciencia y tecnología. Durante la 15ª Muestra Estudiantil de Ciencia, Tecnología, Innovación y Emprendimiento, realizada en la Cámara de Comercio de Duitama, sus equipos sellaron una presentación impecable que confirma un hecho: este colegio ya no participa para aprender, sino para consolidar un proyecto académico que se programó para el éxito.

En la categoría minisumo, el primer lugar fue para Santiago Ramírez Rodríguez (5B), Gabriel González Blanco y Daniel Santiago Palacios (5A), reconocidos también en el área medioambiental por el impacto de su proyecto. El segundo lugar fue para los estudiantes Pablo Bernal Mesa (8C) y Juan Manuel Rincón (8B), reafirmando la hegemonía del colegio en esta línea de competencia.

Un modelo educativo que sembró semilla de futuro

El camino del Colegio Suazapawa no fue casualidad. La rectora, Rosa Aireth Bonilla, revive el origen de una apuesta que hoy mueve a 80 estudiantes: “El proyecto de robótica nace desde la idea de crear escuelas de formación; inicialmente empezó como una escuela, y empezamos apenas con seis niños. Ya el siguiente año empezamos con un grupo de 20 y así sucesivamente y ya llevamos ocho años en este tema”.

Ese crecimiento constante se transformó en una estructura sólida. El colegio cuenta ahora con seis docentes especializados, categorías múltiples y una comunidad educativa que respalda este proceso, incluso con recursos propios.

“Hemos tenido el apoyo incondicional de los padres de familia, la gran parte de los costos de materiales los asumen los padres y como colegio gestionamos tener los profesores”, expresa la rectora.

Un proyecto que ya no sueña en pequeño

La rectora lo expresa sin rodeos: Suazapawa sigue participando en lo local, pero ahora su meta es internacional. “El gran sueño de nosotros es llegar a la competencia en Japón. Ya tenemos el pase para China y esa es la idea, empezar a gestionar los recursos”.

A pesar de que el viaje a China no pudo concretarse, la institución ya alcanzó logros visibles en México, California y Rumania, donde los estudiantes representaron al colegio, al departamento y al país.

“El orgullo es inmenso, la satisfacción, el agradecimiento y sobre todo valorar mucho la disciplina que han tenido tanto los niños como los docentes”, afirmó Bonilla.

Óscar Fonseca, docente del proyecto Suazabots, resume con emoción el proceso: “Es algo muy bonito, cómo uno puede llegar a transmitir también los sueños que uno tiene a los estudiantes, ver que ellos pueden lograrlo, es algo muy bonito”.

Camilo Beltrán complementa la visión desde la metodología Steam, clave para integrar ciencias, matemáticas, tecnología y arte en proyectos competitivos: “Se unen todas estas ciencias y conformamos proyectos muy interesantes, como fue el ganador. Estamos apuntándole a proyectos muy innovadores con el tema de la robótica”.

De izquierda a derecha, Catalina Beltrán y Gabriel González (estudiantes) Rosa Bonilla (rectora) Camilo Beltrán, Andrés Oviedo y Óscar Fonseca (docentes) Colegio Suazapawa. Foto: Tuty Vargas: Boyacá Sie7e Días

La rectora recuerda que este proceso no nació como un club extracurricular, sino como parte del ADN pedagógico del colegio: “La parte robótica se dio dentro del marco del proyecto grande que tiene Suazapawa, apostando siempre por el constructivismo por una educación activa. Aparece la robótica como herramienta de transversalización en todas las áreas”.

Suazapawa ya no es solo un colegio que participa en ferias de ciencia. Es una institución que entendió el futuro, lo integró a su modelo educativo y ahora lo transforma en logros concretos.

Competencias nacionales e internacionales y una proyección que apunta a Japón son la prueba de que este proyecto no improvisa: se programa, evoluciona y avanza como los robots que construyen sus estudiantes.

*Redactora de Boyacá Sie7e Días

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