
Chinyia en lengua muisca significa “nuestro oro”. No es casual que esta palabra, cargada de memoria y antigua luminosidad, haya sido elegida para nombrar un proyecto que hoy se ha convertido en uno de los pilares del reconocimiento artístico en el departamento de Boyacá. Porque el verdadero oro de una región no está en sus montañas ni en sus minas, sino en las manos que crean, en las voces que cantan, en las miradas que pintan y en los cuerpos que danzan. Ese es el oro que no se agota: el de sus artistas.
El pasado catorce de noviembre, durante la celebración de Leyendas de la Cultura Tunjana y Boyacense, esa riqueza volvió a brillar. La noche se llenó de magia: luces cálidas, sonidos que llevaban décadas habitando la memoria colectiva, obras que parecían emerger de la misma tierra fría del altiplano. Fue una velada donde lo artístico trascendió la formalidad del homenaje y se convirtió en un ritual de gratitud. Porque cuando una comunidad reconoce a sus artistas, reconoce también su identidad y la historia que la sostiene.
Chinyia Boyacá nació en 2014, no como un proyecto institucional, sino como un acto de amor. Los artistas y hermanos, Antonio Nocua y José Ovidio Nocua, acompañados posteriormente por otros artistas, decidieron que era hora de dar visibilidad a quienes han consagrado su vida al arte con disciplina, constancia y dignidad. Lo hicieron sin grandes recursos, pero con una convicción profunda: el arte no es un lujo, sino una forma de resistencia cultural.
Al principio, Chinyia buscó resaltar exclusivamente a los músicos de la región. Pero como sucede con todo lo vivo, creció. Se expandió hacia nuevas ramas y comenzó a incluir a pintores, escultores, escritores y creadores de distintas disciplinas. El primer gran evento se realizó en el año 2018, exaltando a las orquestas de música tropical. En el año 2019 el homenaje fue para los artistas de música andina nacional. Después llegó el año 2021, que fue decisivo porque Chinyia amplió su alcance para celebrar también las artes plásticas y literarias del departamento.
Este año, en su cuarta edición, el proyecto alcanzó un nuevo nivel. Gracias al apoyo de la Secretaría de Cultura, Patrimonio y Turismo de Tunja, Chinyia participó en la agenda de Tunja Tierra de Festivales 2025, donde su propuesta fue seleccionada como una de las iniciativas ganadoras, bajo el nombre Leyendas de la Música del Arte Tunjano y Boyacense, el evento se transformó en una gran constelación artística en la que convivieron danza, pintura, literatura y música. Un mosaico de colores, voces y gestos que reveló la diversidad cultural del país y la fuerza creativa de Boyacá.
Hasta hoy, Chinyia ha entregado más de doscientos veinte reconocimientos a artistas del departamento. Y esto no habría sido posible sin el respaldo de la Secretaría de Cultura y Patrimonio de Boyacá, que ha entendido que impulsar estos procesos es apostar por el crecimiento social, cultural y emocional de sus comunidades.
En tiempos donde la prisa y la indiferencia amenazan con erosionar los vínculos humanos, proyectos como Chinyia nos recuerdan que la cultura es un lugar de encuentro. Que un artista homenajeado es un territorio que se salva del olvido. Que cada obra reconocida es una semilla que germina en la memoria colectiva.
Quizá por eso Chinyia significa “nuestro oro”: porque ese oro no se guarda, se comparte. Y cuanto más se comparte, más ilumina.