Diez años después de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, el dolor y la indignación permanecen vivos en la memoria colectiva de México.

Este crimen ha destrozado a las familias de los muchachos desaparecidos, y también ha evidenciado la impunidad y la profunda crisis en el respeto a los derechos humanos que aqueja al país. EFE