En lo profundo del artista – María Teresa Gómez #Columnista7días

Siempre me he preguntado por el mundo fantástico del artista que es tan explosivo, enigmático y genuino, que comprende de una manera diferente la condición humana. Quien es artista reconoce que existe un tesoro dentro sí con un valor propio más allá de algo estético o utilitario. Lo que hace un artista es provocar una respuesta emocional en quienes aprecian su arte, su creatividad e ingenio para transformar lo simple en algo mucho más profundo y visceral. Hay casos de artistas en el mundo con oscuridades trascendentales como la escritora y poeta argentina Alejandra Pizarnik, que en su profunda melancolía expresó en sus versos las dolencias de su alma e incertidumbres existencialistas que se convirtieron en su materia prima para comunicar una obra poética admirada por muchos lectores en el mundo.

El artista debe atravesar situaciones difíciles en su vida como todos los seres humanos, pero en ellos, estas desventuras, desdichas y hasta humillaciones son la arcilla que moldea su obra: la creatividad y la resiliencia afloran para manifestarse en la esencia que conecta emocionalmente con el público que aprecia el resultado de su creación. Todo lo que le pasa en la vida del artista es el instrumento para desarrollarse y son dadas por un fin como lo suscitaba el escritor y poeta Jorge Luis Borges; es el material para el arte, por eso el artista es tan sensible, hasta algunos son tendientes a sufrir problemas de salud mental.

En ocasiones he asumido el rol de artista cuando escribo poesía, compongo canciones, hablo y canto ante un público que me escucha con gran atención.  Me han felicitado porque dicen que tengo una hermosa voz y los conecto con sus emociones; algunas veces veo y siento en el público la conexión que se manifiesta con ese sentir humano sublime; me escuchan atentamente y cuando se termina la presentación aplauden y en ese caso, soy yo la que se emociona al escuchar el gesto de agradecimiento que tiene el público conmigo. Estos eventos en la vida de un artista son energía vital que nutre el alma, además de convertirnos en canales inspiradores y emocionales para sus vidas.  

El resultado de la satisfacción del público se debe a un talento que se va desarrollando día tras día con trabajo, disciplina, dedicación y constancia, que en muchos momentos se pierde cuando se reciben negativas o críticas de otros, pero es precisamente en las adversidades de la vida donde el artista aprovecha la complejidad de la realidad para comunicar su sentir y revelar verdades profundas.  

El escritor alemán Hermann Hesse plasmaba en sus obras la búsqueda de la iluminación espiritual y el autodescubrimiento a través del arte como un camino hacia el crecimiento personal y la realización del ser. En este sentido, como artista encuentro la imperiosa necesidad de seguir desarrollando el potencial que se encuentra dentro de mí, que es aquello que me fue dado y que me permite hacer catarsis en momentos de tristeza y angustia. Si ello algún día me llegara a faltar, moriría una parte de mí.     

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