Corrupción “divino tesoro” – Ricardo Gabriel Cipagauta #Columnista7días

Desde hace unos años todo lo que pase por los mega escándalos -que descubren o sacan a la luz pública los medios tradicionales de comunicación, con periodistas de talante, ética y equipos de investigación-, ya se convirtió en rutina… 

Que todo tiene manchas de corrupción y por ello hay que atrincherarse en mentiras, echando culpas a los antecesores y hasta expresar agotamiento en cuatro meses y tratar de justificar que no lo dejan trabajar y hace pendejadas cuando ya es el ungido.

No se pueden tapar las suciedades de un partido político que se convirtió en tienda de abarrotes de pésima calidad o chiviados, o de venta de papelería adulterada a su gusto y necesidades, entrega de avales para las piñatas regionales, locales o madurando al que menos debe llegar y es que así pregonan que son estrategias de golpe y para completar sus socios ya anuncian, sin recato, que volverán los secuestros para pedir rescates a punta de quitarles dinero o la vida; pero esa es la magia de poder unir peras, manzanas bananos, café, esmeraldas, petróleo y una supuesta paz total.

Salpicar ya cuando se han untado hasta la madre, deja muchas dudas sobre lo que hacen al interior de entidades como las que deben solucionar los riesgos y desastres, y empiezan a salir las dudas sobre las que deben cuidar los niños, apoyar y patrocinar el deporte, inculcar la ciencia, las embajadas y las que nos deben garantizar la seguridad, incluso la defensa nacional.

Graves si empezamos a deshojar la margarita y se les van cayendo los estantes de por ejemplo quién llegó a ser ministro de la Justicia, hoy dirige la entidad más querida de la nación y pasó por ser el gamonal regional y le rompió su periódico a un periodista, porque le decía verdades y luego se bajaron las mareas a punta de patrocinios. Es que así es como corrupción no sólo es robar…

Y duele es que impolutos que, a punta de diminutivos, de truculentos arreglos, de componendas y hasta de su género se aprovechan para hacer vergonzosas alianzas, sólo para llegar a saciar sus entornos y ya tienen programado, sobre las estructuras con el erario, lo que llorarán para ser elegidos o impuestos en cargos que van a seguir aumentando sus riquezas, porque de fondo, de principios, de legalidad poco y nada.

Y qué dirán los que se pasan las instancias superiores para emitir decretos que no cumplen con los mínimos aprobados y los acomodan a sus intereses “populares” y darles gustos a todos para luego burlarse o incumplir lo que les prometieron, escudados en las artes, en la salud, en las guerras que les sirven para distraer o seguir delinquiendo.

El mundo de los vivos no se puede traducir en que les aprueben, luego de esos ya conocidos negociados, sus reformas de cambio, porque de cambio ni un ápice, de reformas sólo para acabar lo que hemos construido, con sus defectos y aciertos, y que nos restan dos años y tres meses para tener que fortalecernos en las bondades que hemos podido disfrutarle a la democracia y no dejarla escapar para supuestamente necesitar estos golpes, para darnos cuenta que estábamos desunidos.

Los divinos tesoros que son nuestras gentes, ancestros, riquezas, alimentos, aves, flores, ciudades y entornos se los han cooptado los corruptos, dañinos y sin límites, los que encontraron que estigmatizando es la mejor fórmula de confrontarnos para hacer de las suyas, tomándose las aulas de clase para inculcar odios y divisiones y graduar a personajes perfectos que se dejan tentar a contar verdades… y traicionan, dicen ellos, unos programas que supuestamente nos darían cambios.

Y habrá que mirar en la viga local y regional, pues la paja ajena nacional ya no sirve sino para incendios y alborotos, que ni los permean y mucho menos los llevarán a pagar sus inmoralidades.

*Por: Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez.  @ricardocipago

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