Mitos y verdades sobre los exámenes radiológicos

¿Qué persona no se ha hecho una radiografía, resonancia magnética, ecografía o tomografía y no ha pensado que la radiación podría ocasionarle cáncer, alterar la tiroides o poner en riesgo su fertilidad? Estas y otras ideas siempre han existido en torno a los exámenes radiológicos. 

Para tener en cuenta. Este tipo de pruebas les permite a los médicos ver qué está pasando dentro del cuerpo humano de manera no invasiva. En palabras sencillas, es como tomar una foto para conocer qué ocurre a nivel estructural en un órgano específico, sin hacer una cirugía. 

De acuerdo con Bladimir De Jesús Vega, docente del programa en Tecnología en Radiología e Imágenes Diagnósticas, sede Bogotá, estas imágenes son útiles para conocer problemas de salud que no se pueden diagnosticar solo observando los signos vitales y los síntomas del paciente. “Con ellos, los especialistas pueden detectar lesiones en los huesos, en los músculos o también enfermedades más serias como tumores y cáncer, las cuales no podrían ser observables de otra manera”.

Seis mentiras que deben dejar de ser una preocupación    

Primero, causan cáncer. Si bien es cierto que los rayos X utilizados en las radiografías y tomografías computarizadas son una forma de radiación ionizante, la dosis utilizada en estas pruebas es generalmente baja y no causa ningún riesgo en la mayoría de las personas. “No obstante, se recomienda minimizar la exposición a la radiación y limitar los análisis que no sean necesarios”, señala Vega. 

Segundo, todas requieren del uso de contraste: Aunque algunas pruebas como la resonancia magnética o la tomografía computarizada pueden requerir el uso de un medio de contraste para mejorar la visualización de ciertas estructuras, muchos exámenes radiológicos, como las radiografías simples o las ecografías, no necesitan de esto. 

Tercero, las radiografías y las ecografías son lo mismo. Pese a que ambas son técnicas de imagen médica, las radiografías utilizan rayos X para crear imágenes de estructuras internas del cuerpo, mientras que las ecografías aplican ondas de sonido de alta frecuencia con el fin de crear imágenes en tiempo real de órganos y tejidos blandos. “Tienen diferentes usos y proporcionan información complementaria”, aclara Vega. 

Cuarto, las radiografías pueden afectar la glándula de la tiroides. Este examen utiliza rayos X para crear imágenes de las estructuras internas del cuerpo, pero no afectan directamente la glándula tiroides, a menos que esté directamente expuesta durante el examen. “Sin embargo, ciertas pruebas que implican la administración de contraste yodado, como la tomografía computarizada con contraste, pueden afectar temporalmente la función de la tiroides en algunas personas”, puntualiza el docente de Areandina.  

Quinto, las radiografías son dañinas para la salud. Si bien es importante minimizar la exposición a la radiación ionizante cuando sea posible, estas pruebas son una herramienta valiosa para diagnosticar y detectar fracturas óseas, infecciones y enfermedades pulmonares.

Sexto, la radiación de los exámenes radiológicos afecta la fertilidad. Aunque la radiación ionizante puede tener efectos en la fertilidad en dosis muy altas, la cantidad utilizada en este tipo de pruebas es baja y no suele afectar la capacidad reproductiva.

Cinco verdades para tener en cuenta

  1. La exposición a la radiación ionizante puede aumentar ligeramente el riesgo de desarrollar cáncer, especialmente si se realizan múltiples exámenes a lo largo del tiempo. 
  1. Los medios de contraste que se utilizan en este tipo de pruebas pueden generar reacciones alérgicas, desde leves que se manifiestan con enrojecimiento de la piel y picazón o graves que pueden causar dificultad para respirar o choque anafiláctico (rasquiña, edemas, colapso de los vasos sanguíneos, desmayos, asfixia y muerte). “Por esto es importante informar al médico sobre cualquier alergia conocida antes de someterse a un examen con contraste”, asegura Vega. 
  1. Algunos medios de contraste utilizados en los exámenes radiológicos pueden afectar los riñones y su función, especialmente en personas con enfermedad renal preexistente o en riesgo de desarrollar insuficiencia renal. 
  1. Las resonancias magnéticas y las tomografías computarizadas pueden alterarse con el funcionamiento de ciertos dispositivos médicos implantados en el cuerpo, como marcapasos, desfibriladores implantables o implantes cocleares. 
  1. Algunas personas pueden experimentar malestar o ansiedad durante los exámenes radiológicos, sobre todo si tienen claustrofobia o miedo a los procedimientos médicos. “Es importante comunicar al médico o al técnico de imagenología antes del examen, para que puedan tomar medidas para ayudar a que el paciente se sienta más cómodo y relajado durante el procedimiento”, concluye Vega.

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