La magia en la escritura femenina – María Teresa Gómez #Columnista7días

Solemos creer que el primer texto escrito fue hecho por un hombre y es lógico en el sentido de que siempre nos han contado la historia desde una perspectiva masculina, sin embargo, esta historia cambia su origen en lo que describe la escritora Irene Vallejo en su libroEl infinito en un Junco. El primer autor del mundo que firma un texto con su propio nombre es una mujer llamada Enheduanna, que existió mil quinientos años antes de Homero. Fue una poeta y sacerdotisa, hija de un rey, quien escribió himnos y versos que resuenan en algunos salmos de la biblia. Cuando los estudiosos exploraron y descubrieron sus escritos en el siglo XX, la catalogaron como la Shakespeare de la literatura sumeria (p.165).

Con este indicio histórico, podemos decir que la mujer siempre ha estado presente en la construcción del conocimiento a partir del arte, el deseo, la fuerza trasgresora y la sensibilidad humana como herramientas para expresarse en su diversidad de posibilidades, pero principalmente a través de la magia de la escritura.

Esta semana se llevó a cabo en la Universidad Santo Tomás el Club de Lectura Gabriela de San Martín –liderado por el Departamento de Humanidades– con un primer libro: ‘El color púrpura de Alice Walker, que abrió el ciclo de literatura escrita por mujeres, esto con el fin de dar a conocer la diversidad de voces femeninas en la escritura y enriquecer la comprensión del mundo que le ha tocado asumir, además de revelar las cosmovisiones que la mujer tiene frente a sus realidades, experiencias, sensibilidades y perspectivas de la vida.

La experiencia fue más que gratificante. En un espacio que se asemeja a un ágora pequeño donde se comparten ideas, conocimientos y opiniones, pero que en realidad se llama CRAI (Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación), se desarrolló el conversatorio alrededor del libro propuesto. Las y los jóvenes fueron llegando al sitio de encuentro para comenzar a opinar acerca del libro y fue sorprendente ver cómo los chicos y las chicas participaban de las temáticas que plantea el libro, de una manera ávida, decidida empoderada y, sobre todo, con posturas críticas y reflexivas del contexto adverso en que se desarrolla la novela de Alice Walker.

El encuentro se dio a partir del proceso dialéctico en el intercambio abierto de ideas y la confrontación de las mismas. Un espacio que nutrió las diferentes perspectivas, experiencias y sentires de los jóvenes, que los llevó a participar de manera libre y espontánea sin juicios ni miedo a ser evaluados o criticados. En este sentido, la lectura abrió el espacio para el análisis de temas sobre las desigualdades humanas que han existido históricamente y principalmente para las mujeres y las comunidades afrodescendientes. Una obra que nos sumerge en los rincones más oscuros y luminosos del alma humana en un abanico de contrastes entre el amor, la familia, el machismo, la resiliencia femenina y la redención.

Según datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (2023), en el mundo las mujeres representan aproximadamente la mitad de la población, por ello, se hace fundamental desarrollar estrategias pedagógicas como la lectura, que logren cuestionar los estereotipos femeninos impuestos históricamente por una ideología patriarcal que ha subyugado e invisibilizado el aporte de la mujer en la construcción del conocimiento para la humanidad. Por otra parte, a partir de perspectivas literarias femeninas se inspira a otras mujeres y niñas a desarrollar sus propias identidades y lograr traspasar las barreras estructurales del miedo y la imposibilidad de desarrollarse autónomamente.  

Muchas obras escritas por mujeres son de alta calidad literaria y merecen ser reconocidas y celebradas en el ámbito académico. Al promover la lectura y el estudio de este tipo de textos, se enriquece y diversifica el patrimonio cultural y literario de la humanidad. 

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