Soñar con Chinquiquirá – David Sáenz #Columnista7días

La Alcaldía que hace poco terminó en la ciudad de Chinquiquirá ha pasado con mucha más pena que gloria: una malla vial destruida en la mayoría de los barrios, inseguridad, poca o nula articulación con el gremio turístico y, sobre todas las cosas, desconfianza de la ciudadanía en los asuntos relacionados con la política.

Ahora inicia el periodo de Jefferson Caro, quien desde hace mucho había intentado ser burgomaestre. Ojalá que su Alcaldía no se encuentre comprometida con las campañas anteriores y que, en consecuencia, el tiempo y los recursos se destinen para pagar favores políticos.

Esta ciudad tiene mucho potencial, no solamente es una de las ciudades más antiguas del país y cuna de grandes poetas y escultores, también es un signo de paz, dado que su Santuario Mariano Nacional recibe a miles de peregrinos, de todas las procedencias e historias, con la intención de buscar una enmienda espiritual a sus avatares diarios. Por otra parte, es una ciudad que se conecta fácilmente con Cundinamarca, Santander y el Distrito Capital. Muchas ciudades en Colombia quisieran tener la suerte de Chiquinquirá.

Por otro lado, Chiquinquirá es cabecera de Occidente de Boyacá, que es mucho más que la mala prensa que tiene, pues este territorio tiene una gran biodiversidad, la cual puede ser uno de los atractivos de la región y un potente motor económico y cultural.

Ojalá que el alcalde Jefferson Caro sea capaz de poner a Chiquinquirá a la altura de su Santuario y de los miles de turistas que lo visitan. Se espera que en cuatro años podamos recibir una ciudad educada, cultural, empresarial, pacífica y con proyección en su historia. Que en cuatro años no digamos con vergüenza que la Alcaldía de Caro también pasa con más pena que gloria.