La vida sin el amor de los amigos y de la familia – David Sáenz #Columnista7días

Hace un año escribí una columna en la que hablaba sobre un accidente de tránsito en la vía que de Moniquirá conduce a Tunja, específicamente en el sector llamado, La cumbre. En este infortunio mi familia se vio afectada. La desgracia ocurrió justo después del funeral del esposo de mi hermana. Ese día sin lugar a dudas fue uno de los más tristes de nuestras vidas. Sin embargo, ese día sentimos la solidaridad de algunas personas que, pese a la lluvia y al retraso en sus viajes, priorizaron el servicio a los demás.

Ha pasado un año desde ese día y me parece un buen momento para reflexionar sobre las bondades de la vida. Realmente cuando ocurre una tragedia de tal dimensión, es evidente que, en la vida, la mayor parte de lo vivido goza de bondad.

Pese al dolor natural que implica la pérdida, en este año ha habido un amor que ha ayudado a vivir el duelo: la amistad y la familia.

¿Qué sería de nuestras vidas sin el amor de los amigos y de la familia? La carencia del afecto de los amigos y de la familia sería la verdadera desgracia. El amor de la familia y de los amigos hace más soportables los dolores propios de la naturaleza humana. Tal vez, los humanos hace miles de años descubrieron que, aunque la vida humana tenía los componentes trágicos de la vejez, la enfermedad y la muerte, en las relaciones amorosas que se traducen en la amistad, hay una forma de sanación, de medicina, de calmante.

Precisamente por ello se hace necesario cultivar el amor de la familia y de los amigos, pues son ellos quienes nos acompañan en las alegrías de la vida. También son quienes un día llevarán nuestro ataúd con una mano y con la otra sostendrán a quien sufra por la trágica pérdida. Bien decía Aristóteles que en la amistad hay dos cuerpos que habitan en una sola alma. Es en el amor de la amistad en donde sentimos el abrazo que consuela, que alegra y que acompaña.

Hoy, después de un año en el que se contempla el pasado, puedo asegurar que sin el amor de la familia y de los amigos, la vida sucumbiría y se haría mucho más dolorosa de lo que puede ser. Por eso, sólo puedo decir, así parezca cursi, ¡gracias al amor de la familia y de los amigos!