Las emociones no son antirracionales – Carlos David Martínez Ramírez #Columnista7días

En el análisis de los discursos de algunos personajes políticos es muy común que se haga alusión a estrategias que aluden a las emociones más que a la razón, lo cual se relaciona frecuentemente con el concepto de la posverdad, aunque esto puede llevar a errores si se acepta que todas las veces las emociones son contrarias a la razón.

Desde 1995, con la publicación del libro de Goleman titulado “La inteligencia emocional”, se ha popularizado la idea que plantea que el éxito depende más del manejo de las emociones que del coeficiente intelectual, incluso algunos le ponen cifras, como el 80%

De esta manera, para efectos pedagógicos, es común que se planteen diferencias entre las dimensiones intelectuales y emocionales; por lo que se suele afirmar que mientras el coeficiente intelectual es frío y determinado, las emociones suelen ser cálidas y permiten la indeterminación en muchos escenarios. 

Pero estas diferencias no deben entenderse de manera antagónica, muchas veces las emociones refuerzan una idea racionalmente estructurada, aunque también puede darse que potencialicen el impacto de mensajes que intelectualmente no funcionen muy bien.

Hay ocasiones en las que un líder puede persuadir gracias a las emociones y al convencimiento sobre sus propias ideas, si bien puede ocurrir que dichas ideas estén estructuradas técnicamente de manera adecuada, algunas veces esa estructuración técnica puede pasar a un segundo plano.

La articulación entre la racionalidad y la inteligencia emocional no se puede expresar matemáticamente con exactitud, es decir, mediante una formulación cuantitativa exacta; a pesar de esto, es viable afirmar que estas relaciones no son inversamente proporcionales en todos los casos.

En este orden, la próxima vez que lea o escuche que una estrategia comunicativa alude a las emociones, puede poner en duda la insinuación de que no hay ningún razonamiento detrás.