Sucumbir ante poderes… – Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez #Columnista7días

Preocupa saber que estamos a días de caer en la desgracia de tener que aguantar 4 años de inflar el ego de unos pocos y los que así lo hacen se lamentarán, como lo hacemos con lo que nos viene atormentando en el nivel nacional, por haber confiado en una serie de palabrejas, canciones o melodías, afiches o mensajes grandilocuentes, diseños estrambóticos y modernos, llegando a no permitir que se les hagan preguntas, evaluaciones, arqueos o controles a sus promesas de campaña.

Es tal el descaro de unos personajes que se incrustaron en las campañas para satisfacerse y luego ser los ordenadores, zares, mecenas (con el erario) y que sus ambiciones no dejarán espacio para retornos, sino que se embutirán en las dependencias oficiales, creadas para el servicio general o sociedad, y los veremos reclamando porque no les pudieron dar más de lo acordado o de lo negociado para luego convertirse en saltimbanquis de las que viene para Congreso y Presidencia.

Ya los vemos anunciando que de llegar harán lo divino y lo humano, recurriendo incluso a las creencias, la fe y la necesidad de oportunidades de trabajo. Todo pintado de colores, que no nos representan, que son para un “cuento” que se inventan en su beneficio y con el pasar cuentas de cobro, anuncios de que esta vez será mejor, pero no midiendo las consecuencias de lo que dejaron de cumplir, de realizar, o no harán porque la realidad contrastada con la verdad no se los permitirá.

Que gusto verlos en la escena pública asumiendo retos, planteando que mediante firmas en pliegos son los que los llevarán a las instancias de gobernar, que con las nuevas generaciones seguirán en el supersónico porque ya el que no tenemos ni falta hará, repasen lo que ya se vivió y comparen con lo que viene sucediendo y que si no se vota con firmeza será la tortura anunciada, porque estos serán protagonistas de su libreteada historia, de su ya esquilmada hoja de vida desde lo público.

Felicitaciones de antemano a quienes acierten en sus encuestas, en las pagadas por sus patrocinadores o las independientes (serias y creíbles), pero ojalá las utilicen en sus meses de gobierno para sentir la verdad de sus súbditos, de sus aduladores, de sus seguidores, de sus decepcionados o de los que no recurren a ellos para apostar o ganarse unos réditos transitorios.

El llamado urgente es a aprender a votar, en una democracia tomada por la dañina desinformación -proveniente de desalmados bodegueros-, con espirales propias, con currículum inventados, con poderes de hielo, con altruismos mentirosos y un juego de niños en manos de grandes desalmados.

No es una guerra entre dragones y leones, entre fabulistas, entre pregoneros; es una convivencia entre congéneres, entre ciudadanos con la capacidad de discernir y que no se amarran a calenturas porque luego se convierten en sus verdugos, inmoladores gratuitos, potenciadores de soluciones que no les gustarán y ya asustados reaccionarán con armas de su invención o de su desvergüenza.

Votar es la mejor elección, decidir y elegir, pero no a la fuerza o imposiciones o espejitos modernos.

No vayamos a sucumbir a los agoreros, a los que ya nos tienen extasiados con sus fantasías, vayamos a la realidad y en el entorno exijamos resultados, verdad, lealtad y que nuestras ciudades y departamento se desarrollen, sean competitivos y no lo sigan desmantelando en sus potenciales productos, servicios y recursos. No se aprovechen de estar con tantos escaños, en contados poderes, que les puede estar generando una digestión incontrolable y “sorpresas te da la vida…”.

*Por: Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez.  @ricardocipago