Vergüenza: militares habrían desaparecido a 303 personas en Casanare, avanza audiencia

Comidas especiales, visitas al club militar, viajes, felicitaciones, cursos en el exterior y ascensos, fueron la contrapartida a los crueles asesinatos y desapariciones forzadas que hicieron pasar militares de la Brigada XVI como bajas en combate, hechos que se conocen como los mal llamados falsos positivos.

Militares acusados de asesinar y desaparecer a cerca de 303 personas en hechos ocurridos entre enero de 2005 y diciembre de 2008 en Casanare. Foto: Archivo particular. 

En una larga jornada de más de 12 horas, se dieron cita víctimas, comparecientes y magistrados de la Justicia Especial para la Paz, para tratar de entender por qué asesinaron y desaparecieron ilegalmente a cerca de 303 personas en hechos ocurridos entre enero de 2005 y diciembre de 2008 en Casanare.

Al inicio de la jornada, algunas víctimas tomaron la palabra y en medio de un gesto de fortaleza y resistencia, narraron los hechos que se registraron posterior al asesinato de sus familiares.

Niños que quedaron sin sus padres, esposas que debieron asumir el papel de papá y mamá, padres que murieron pensando que sus hijos eran criminales y una estela de terror y miedo, por la persecución a la que fueron sometidas varias familias, tras el asesinato o la desaparición forzada de sus seres queridos.

Uno de los hechos de mayor dolor en la extenuante jornada, fue el caso de una víctima que narró cómo asesinaron a siete miembros de su familia, en distintas épocas del conflicto, haciéndolos pasar como miembros de grupos armados ilegales y reportados como bajas en combate, aún cuando esa no fue la realidad.

Fue una organización criminal, la que se enquistó en las filas de la Brigada XVI, una unidad militar que llegó a Casanare en 1992, para proteger a la infraestructura petrolera seriamente afectada por grupos subversivos y a la población que era víctima de secuestros.

Contrario a lo que decía la misión del Ejército Nacional, al departamento llegaron jóvenes promesa de las Fuerza Militares que rápidamente cambiaron el rumbo de sus vidas, por presiones del alto mando, uno de los señalados, es el general Mario Montoya, entonces comandante del Ejército Nacional; el ex comandante de la División coronel Guillermo Quiñonez y el comandante de la Brigada XVI, entonces coronel Henry William Torres Escalante.

Para el momento de los hechos, no valían las capturas sino las muertes, a como diera lugar. Si un uniformado no aceptaba participar era ridiculizado ante la tropa; amenazado con traslados a zonas complejas o sencillamente la amenaza consistía en el relevo del cargo.

La empresa criminal financiada con recursos públicos, fue creciendo, robusteciéndose y complejizando su estructura, al punto que Casanare, se encontraba entre los departamentos con más resultados operacionales que sustentaba la denominada Seguridad Democrática.

En esta primera audiencia de Reconocimiento de Verdad del Subcaso Casanare – Caso 03, hubo participación tanto de víctimas como de los perpetradores de los crímenes de lesa humanidad, llamados comparecientes por la JEP, lo que permitió aclarar algunas dudas y en otros casos, surgieron más dudas, porque en el concepto de las víctimas, no se dijo toda la verdad.

Quedan muchas preguntas por resolver y aunque esta audiencia se organizó a lo largo de 9 meses, no será el único canal que la JEP ha encontrado, para continuar con este proceso de reparación y sobre todo, con buscar mecanismos para la no repetición de uno de los capítulos más dolorosos para Casanare.

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