Una ventana de oportunidad – Germán Vargas Lleras #Columnista7días

El principal consenso, como quedó demostrado esta semana, es que la salud requiere una
reforma.

Lejos de lo que pudiera pensarse, yo creo que la semana pasada, en medio de los ires y
venires, de las victorias y derrotas de lado y lado, en el trámite de la reforma de la salud
pudo abrirse una ventana de optimismo para su trámite. No quiero entrar en la discusión
sobre si la creación de la subcomisión aprobada por unanimidad en la Cámara de
Representantes fue una ‘jugadita’ o no. Sus promotores sostienen, y yo les creo, que
primaron la buena fe y el deseo de buscar consensos que precisamente podrían comenzar
por la aprobación de esta reforma.

Con frecuencia es difícil entender y más aún interpretar a Petro. Pero lo cierto es que sí hizo
ese llamado a la búsqueda de acuerdos. Que se haya dedicado después a bombardear su
propia iniciativa es otra cosa. Pero qué duda cabe de que el trámite y la eventual aprobación
de la reforma de la salud podrían ser el elemento que de una vez por todas nos permita
conocer a los colombianos si lo que nos espera estos tres años es la confrontación radical o
el consenso.

En la discusión del proyecto se ha avanzado muchísimo. Y, lo que es más importante, creo
que por fin tenemos bien identificado que sí es posible llegar a un consenso sin que ni
Gobierno ni oposición tengan que cruzar sus llamadas líneas rojas. Bastará con que
resolvamos una sola cuestión y es si vamos o no a mantener el sistema de aseguramiento
que tanto ha contribuido a mejorar el sistema en términos de cobertura, calidad, oportunidad
y racionalidad de costos asociados a la prestación de los servicios de salud. Por supuesto,
esta decisión debe ir acompañada del compromiso del Gobierno en estudiar y ajustar el
valor de la prima que se destina a cubrir la salud de cada colombiano, al igual que diseñar y
ejecutar una estrategia para la atención en el menor tiempo posible de los pasivos
existentes con el sistema.

También es indispensable que podamos avanzar en las prioridades ya identificadas y que
compartimos en términos de aumentar la atención primaria y los servicios básicos, fortalecer
todo el sistema de prevención y la territorialización de las redes mixtas, la eliminación de la
intermediación laboral, el pago directo de la Adres a las clínicas y hospitales, la mayor
formación de especialistas y, sobre todo, el fortalecimiento de los hospitales públicos en al
menos 600 municipios del país, para citar los aspectos más relevantes de las propuestas
radicadas, incluidas las nuestras, y que nos hundieron sin fórmula de juicio.

Lo que yo veo francamente es que es posible un acuerdo. El mismo que Petro respaldó el
año pasado en las primeras reuniones con los representantes del sector, el que mantenía la
colaboración público-privada y el sistema de aseguramiento, y que luego la ministra Corcho
dinamitó, como ahora pretende hacer nuevamente con los esfuerzos del ministro Jaramillo.
Porque el principal consenso, como quedó demostrado también esta semana, es que la
salud requiere una reforma.

Está muy claro que las características de nuestro sistema hacen que su sostenimiento sea
costoso. De cada 100 pesos que recibe una EPS, 99 se van en cubrir costos directos. Se
tiene una siniestralidad del 103 %, que por supuesto ha llevado a que las EPS tengan
acumulada una pérdida de 5,6 billones. Por esta razón todas están en peligro de quebrar.
Pero no por una mala gestión, como se ha pretendido señalar, sino por una insuficiencia en
los recursos que se destinan al sector.

Si queremos mantener un sistema de calidad mundial como el que tenemos, pues habrá
que pagarlo. De allí el llamado urgente a recalcular sobre bases reales la UPC para el
próximo año y a poner al día los pasivos con el sector, cercanos a 10 billones. Y dejar de
lado las amenazas y bravuconadas, que nada aportan a la solución del problema y sí
podrían generar una crisis de incalculables consecuencias para la ciudadanía, pues es
evidente que el Gobierno no está en capacidad de responder por la adecuada atención de
más de 50 millones de personas hoy vinculadas a distintas EPS a lo largo y ancho del país.

Mi llamado entonces es a que aprovechemos el escenario de la subcomisión para alcanzar
este primer gran acuerdo que podría convertirse en la cuota inicial de otros. El Gobierno
tiene la palabra. ¿Podrá ser esto posible?

P. D. Por cierto, 27.000 trámites represados en el Invima, y la entidad aún en encargo.

*Por. Germán Vargas Lleras

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