Abmuba, los nuevos embajadores del folclor colombiano – José Ricardo Bautista Pamplona #ColumnistaInvitado

En los diagnósticos e investigaciones hechas por folcloristas y cultores, respecto a la vocación artística de los departamentos de la Zona Andina, Orinoquia, Costas y Llanos orientales, se destaca en primer lugar la danza como una de las disciplinas de mayor aceptación por parte de los pobladores.

Colombia tiene importantes agrupaciones que, como el Ballet Nacional de Colombia de Sonia Osorio, El Ballet Tierra Colombiana del maestro Fernando Urbina, El Ballet de Antioquia, Otrora Integración Folclórica Colombiana fundada por el maestro José Santos Sanabria Leal, La Fundación Artística del Tundama nacida en la mente y el espíritu de la folclorista Feliza Hurtado de Manrique, La Fundación Haskalá de Colombia que dirige la maestra Sofia Fonseca, por mencionar algunas, se han convertido en sello y huella de nuestra identidad y con ellas, cientos de bailarines y precursores de los aires de la patria como la Cumbia, el Bambuco, el Pasillo, el Chotis, el Joropo y las Vueltas antioqueñas, entre la inmensa diversidad de tonadas que han llegado a los escenarios del mundo para mostrar la otra cara de los nacionales.

En el departamento de Boyacá y en tierras vecinas son varios los colectivos que se la han jugado a punta de actividades, venta de tamales, bingos bailables, en ocasiones apoyados por las entidades públicas y privadas, y en otras en solitario, para traspasar las fronteras y llegar a los más grandes festivales del mundo, algunos de ellos coordinados por el Consejo Internacional de Organizaciones de Festivales de Folklore y de las Artes Tradicionales (CIOFF), y otros por organizaciones culturales y entidades del estado en el cumplimiento de sus eventos institucionales.  

Allí en los países europeos y centroamericanos por fortuna se siguen escuchando las obras alegóricas de la zona andina como Cachipay, Éntrale en ayunas, Trago a los músicos, El diablo suelto y muchas otras, en tanto que las cumbias, porros y currulaos de Lucho Bermúdez, Rafael Escalona, Estercita Forero, Toto La Momposina y Pacho Galán continúan siendo acogidas por los espectadores extranjeros, que a decir verdad, gustan mucho de los cancioneros nuestros así como los que se ponen en la escena evocando el tradicional Carnaval de Barranquilla, el Festival de Blancos y Negros o el sagrado santoral de las Cantadoras del Pacífico.

El sonido de requintos, tiples, guitarras, bandolas, arpas, gaitas, tamboras, hembra y macho, marimba de chonta , maracas, guaches, zampoñas, charangos, puercas, carracas, bombos, guacharacas y esterillas, entre la también abundante gama de organologías nuestras, han cautivado el oído de exigentes melómanos y cultores de otras latitudes quienes al escucharlos se levantan de sus cómodos aforos para bailar las cadencias del acervo cultural nuestro como si esas ancestrales consonancias se metieran por sus pies y recorrieran su espíritu, desembocando en júbilo imperecedero en los corazones de quienes los acogen.

Con el pasar de los años, han surgido los procesos formativos que se cimientan en pueblos y ciudades del país y de allí han salido también diferentes colectivos de proyección animados por folcloristas y gestores culturales que le apuestan el todo por el todo para que nunca se detenga la síncopa de los ritmos y en el alma de los públicos galope por siempre el compás de rimas y estribillos llevados de manera exacta por los encargados de poner en escena la magia de nuestras usanzas.

Los trajes y parafernalia utilizados por expertos ingeniosos para la recreación de formas danzarías son bellos, majestuosos, sobrios, coloridos y con detalles de fina coquetería, y por eso las planimetrías y la música en vivo interpretada por talentosos exponentes se convierte en sublime momento de donde se sacan las más exóticas postales del recuerdo para recrear un universo con profundos simbolismos.

La danza junto a la música en vivo se ha convertido entonces en una de las manifestaciones más aplaudidas en atmósferas extranjeras, amén de la versatilidad y el abanico inmenso de posibilidades que tiene nuestro folklor donde se puede hacer un viaje ilusorio que va de piano a forte, de andante a allegro, de pasillo lento a bullerengue, como si se tratara de un recorrido que deja en cada estación su huella y su recuerdo.  

Pues bien, a estas agrupaciones nacionales que tienen ya un reconocimiento en los Festivales de Europa, Asia y Centroamérica se suma ahora un colectivo de artistas boyacenses con la dirección general de Martha Moreno, la dirección coreográfica de Enrique Núñez y la dirección musical de Francisco Gallego.

Se trata de Abmuba una agrupación nacida de la entraña misma del folclor patrimonial.

Sus integrantes, dedicados a diferentes oficios de las ramas profesionales, alternan su quehacer diario con el estudio juicioso y consagrado de las revelaciones del ayer, para poner en la vitrina del hoy, las cuitas de los mayores, las leyendas y los mitos con la estampa de un pretérito que gracias a Abmuba, sigue vivo para refrendar en el tiempo los rasgos de nuestra cultura popular.

Abmuba armoniza el cimiento de las rutinas, con la danza de proyección, respetando con rigurosidad los elementos hereditarios de una de las memorias más antiguas de la humanidad, en cuyo regazo se han resguardado los aires de la tierra y el sentir de las erudiciones testamentarias que trascienden más allá de la historia y hacen de sus coreografías, verdaderas radiografías de pueblos vivaces que han sabido resistir en medio de sorprendentes avalanchas de los tiempos modernos.

Abmuba es la muestra de un puñado de voluntades que sienten, en lo más profundo de la entraña, el sonido de tonadas auténticas con las que se construye país y se moldean nuevas generaciones, respetuosas del pasado y fundadoras de sensibles instantes de esperanzadores futuros.

La ciudad de Acuña del estado de Coahuila de Zaragoza México, con el Festival Internacional del Folklor en su décima edición, acogerá por estos días a la agrupación boyacense para amalgamar sus acentos con los demás aires del mundo, llegados allí para ocasionar un bello encuentro universal en el que se funden las sapiencias de los pueblos.

Esta Asociación de músicos y bailarines entró por la puerta grande de organizaciones como el CIOFF para hacer el relevo generacional de unos y aprender de los tantos otros expertos que, como los nuestros, han dejado en sitial de honor la cultura nacional.

Agradecimiento inmenso a los folcloristas, docentes, coreógrafos, investigadores, diseñadores, músicos y versados que trabajan en esta área y que gracias a su benefactor esfuerzo han propiciado los mejores instantes para el tricolor nacional y el surgimiento de congregaciones como Abmuba que, aunque muchos de sus integrantes han recorrido ya diferentes latitudes en esta misma encomienda con colectivos similares, hoy esta cofradía los acoge y les permite seguir haciendo tan gratificante tarea.

Que la danza colombiana y las músicas atávicas en vivo, sigan siendo embajadoras de nuestra cultura colombiana para que en el globo se continúe haciendo pedagogía llevando a todos los escenarios, un pedacito de luna y una muestra de la inmensidad del mapa folclórico de la patria.

Éxitos para Abmuba en este nuevo periplo y en esa labor indelegable de llevar por el mundo los saberes de los abuelos y la proyección de la danza boyacense y colombiana. 

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