“Colados” – José Ricardo Bautista Pamplona #ColumnistaInvitado

Jose Ricardo Bautista Pamplona columnista

El término «colados» puede tener diferentes interpretaciones según el contexto en el que se utilice. En muchas ocasiones se refiere a aquellas personas que ingresan o participan en un evento, lugar o situación sin tener la autorización o el permiso correspondiente.

A propósito del bochornoso video que circuló en medios y que registra el ingreso de más de 20 personas saltando la registradora del sistema de transporte público TransMilenio en Bogotá, sin el pago del pasaje o el cumplimiento de las normas de cancelación anticipada en taquilla como lo hacen miles de usuarios, traigo esta reflexión sobre esos execrables individuos que infringen las normas y “se pasan por la galleta” las leyes, violentando no solo los filtros de control sino las pautas que rigen la sociedad.

En la trama del transporte público, los «colados» son aquellos pasajeros que viajan en un medio de movilización como un autobús, tren o metro sin pagar el boleto correspondiente, acción que se considera como una infracción y debe ser sancionada reglamentariamente.

El TransMilenio es un sistema de buses articulados que opera con un método de tarjetas recargables para el pago del pasaje y los usuarios deben tener una ficha válida y cancelar el costo del viaje antes de abordar el bus. Sin embargo, lamentablemente existen personas que evaden el pago y se cuelan en los vehículos, en un acto repudiable de adulterio y desfachatez, que incluso ocasionan hechos de intolerancia y hasta agresiones que han terminado en la muerte.

“O todos en la cama o todos en el suelo” reza el adagio popular, sabia frase que se aplica de manera perfecta a esta situación de los “colados”, ya que el cumplidor de su deber, por más necesidades que tenga, está ahí siempre presto a acatar las medidas y legitimar con sus acciones la rectitud de su proceder, mientras los vivarachos se burlan del procedimiento y a veces con la complicidad de algunos vigilantes o personas responsables de hacer cumplir las medidas, como el caso del conductor del Sitp, se ríen en la cara de las autoridades o de los que practican a cabalidad los valores y los cánones colectivos.

En lo laboral los «colados” son los empleados que se incorporan en una empresa o en una organización, sin haber pasado por los procesos de selección o contratación adecuados. Ésto ocurre por el tráfico de influencias, favoritismos o situaciones irregulares, lo que trae como consecuencia el estancamiento de muchos sectores por la ausencia de profesionales competentes, además del detrimento del recurso público o privado..

Es importante tener en cuenta que el término «colados» generalmente tiene una connotación negativa porque implica una violación a la ética; sin embargo, en algunos argumentos informales el término puede utilizarse de manera más ligera o humorística para referirse a situaciones menos trascendentales, como cuando alguien se une a un grupo sin ser invitado.

El SISBEN es el Sistema de Identificación de Potenciales Beneficiarios de Programas Sociales, una metodología utilizada en Colombia para determinar el nivel socioeconómico de los ciudadanos y asignarles subsidios en áreas como salud, educación y vivienda, entre otros.

Pues bien, en el SISBEN «los colados» son aquellas personas que intentan obtener beneficios del sistema de manera fraudulenta o engañosa, es decir, tratando de acceder a programas y servicios para los cuales no califican legítimamente.

Esto puede incluir proporcionar información falsa o manipular los datos socioeconómicos con el fin de obtener merced a los que no tienen derecho. El ingreso de «colados» en el SISBEN afecta negativamente el propósito que dio origen al programa, ya que puede resultar en una asignación incorrecta de recursos y perjudicar a aquellos que realmente necesitan el sostén, además, de contribuir a la falta de transparencia y la mala repartición de los recursos destinados a los postulados sociales.

Algunas autoridades responsables del SISBEN implementan medidas para evitar los casos de «colados» y garantizar que los socorros lleguen a quienes realmente los requieren y estas medidas incluyen la verificación de información a través de visitas domiciliarias, el cruce de datos con otras entidades y la implementación de técnicas de control y seguimiento, pero lamentablemente en algunas empresas  hay infiltrados y cómplices del hurto, el asalto a la buena fe y las malas prácticas y ésto, por supuesto, facilita el trabajo de los que quieren llegar siempre para entrar de manera indebida por la puerta de atrás.

Es importante destacar que el fraude en el SISBEN es un delito y las personas que son identificadas como «colados» pueden enfrentar consecuencias legales, así como la pérdida de los favores obtenidos fraudulentamente.

Pero hay algo que indigna e irrita, incluso al más encopetado, introvertido o pacífico y es el fenómeno de los “colados” en la fila que refiere a aquellos desvergonzados que se saltan su turno y se colocan en un lugar más adelante sin respetar el orden establecido.

Esta acción es considerada una falta de etiqueta, cortesía y respeto hacia los demás que están esperando de manera paciente y ven vulnerados sus derechos por aquellos avivatos que, sin sonrojo alguno, llegan a ocupar el lugar que no les corresponde.

El fenómeno de los “colados” en la fila ocurre en diversos casos como en un banco, en el supermercado, en una taquilla de entradas o en cualquier lugar donde se forme una fila para recibir un servicio o adquirir algún producto.

Los “colados” suelen ser objeto de críticas y molestias por parte de quienes están esperando de manera adecuada, ya que su acción interrumpe el flujo natural y equitativo de la fila. Un “colado”, genera tensiones y conflictos entre las personas que están esperando.

En algunos casos, se implementan medidas para prevenir los “colados”, como la presencia de personal de seguridad o el uso de dispositivos de control, como barreras o números de turno, pero, en situaciones donde no hay una vigilancia constante, el respeto y la conciencia individual juegan un papel crucial para evitar los “colados” y mantener un ambiente de orden y equidad.

Es importante recordar que respetar el turno en una fila es un acto de cortesía y consideración hacia los demás y contribuye a mantener un ambiente social armonioso y justo.

Pero no solo en los establecimientos o sistemas públicos hay “colados” e inoportunos personajes que llegan de repente a trastornar el ambiente y ponerlo todo “patas arriba”, porque también en la vida y en los sentimientos hay “colados” indeseables que nunca debieron llegar a usurpar el puesto que no les correspondía.

«Los colados» en la vida íntima son aquellos fantasmas que se insertan o se involucran en la vida de alguien sin haber sido llamados o sin tener una relación legítima con su par.

Estos «colados» en la vida particular pueden ser aquellos sujetos que intentan forzar o entrometerse en la confianza de alguien, ya sea en el ámbito sentimental, familiar o amistoso; como el que se interpone en una relación de pareja, intentando acabar con aquel legítimo idilio, a sabiendas que lo suyo es tan solo un malévolo juego para satisfacer el ego.

También puede haber «colados» en los espacios personales, en el hogar o en la rutina diaria, como los que se presentan sin ser invitados a la casa de otra persona y sin ruborizarse se quedan allí sin permiso o sin tener siquiera una relación cercana.

En el perímetro de la privacidad y la confidencialidad, los «colados» pueden ser aquellos que acceden y obtienen información personal de alguien sin su consentimiento. Esto puede incluir el acceso no autorizado a cuentas en línea, correos electrónicos o mensajes privados como los que custodiamos en el celular.

Es importante establecer y mantener límites personales claros para evitar la intrusión de los «colados» en nuestro catálogo personal, porque respetar la privacidad de los demás y establecer firmes decisiones en nuestras relaciones, son acciones fundamentales para mantener una reserva propia equilibrada y respetuosa.

Revisemos bien nuestras conductas, porque tal vez estamos en la lista de los “colados” desde hace rato y no nos hemos percatado, por lo que sería prudente salir sigilosamente y no causar más incomodidades en aquellos que no gustan o les hace daño nuestra presencia.

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